MANIOBRA CON JUDICIALES

Preso que fingió ser fiscal estafó por US$ 153.000

El recluso del Penal de Libertad, que se hizo pasar por fiscal y llamó a ocho seccionales, fue procesado ayer por asociación para delinquir y estafas.

Dos reclusos realizaban maniobras con celulares desde el Penal de Libertad. Foto: Fernando Ponzetto
Dos reclusos realizaban maniobras con celulares desde el Penal de Libertad. Foto: Fernando Ponzetto

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El preso del Penal de Libertad que simuló ser un fiscal y dio órdenes a seccionales de Montevideo e interior, fue procesado ayer por la Justicia como autor del delito de asociación para delinquir y por reiteradas estafas con cuentas bancarias por unos US$ 153.000.

Según el pedido de procesamiento de la fiscal Silvia Naupp presentado ante la jueza Blanca Rieiro, el recluso realizó maniobras con celulares desde su celda.

Durante horas, el encarcelado llamaba a servicios estatales y empresas privadas, que no tenían conexión entre sí, para conocer datos claves de personas: nombres completos, direcciones, documentos de identidad y teléfonos. Apuntaba a titulares de cuentas de un banco concreto de plaza. Posteriormente, en posesión de esos datos, el preso se contactaba por teléfono con sucursales del banco haciéndose pasar por estas personas.

Con los datos obtenidos, el estafador sorteaba las preguntas de seguridad, las que eran hechas por Internet o por teléfono. Luego, el delincuente lograba cambiar los correos electrónicos asociados a las cuentas. Utilizando esos e-mails el recluso accedía a las cuentas bancarias de las víctimas o obtenía las claves de ingreso a ellas.

Una vez en su poder las contraseñas, el preso efectuaba transferencias del dinero a otras cuentas o enviaba a cinco cómplices de afuera de la cárcel a hacer retiros en el propio banco estafado.

Otro recluso del Penal de Libertad era su cómplice, según sostiene el escrito de Naupp al que accedió El País.

La fiscal informó a Rieiro que el preso también obtuvo datos de una red de cobranzas que promueve el uso de una tarjeta prepaga internacional. Esa tarjeta se hizo famosa recientemente por estafas que involucraron a jugadores de fútbol.

Los retiros.

Como dijimos, luego de obtener las contraseñas de las cuentas, el preso utilizaba una “red” de personas fuera de la cárcel que efectuaban los retiros y transferencias de dinero obtenido en forma ilegal. De las cuentas de una víctima y de una empresa, uno de los cómplices hizo tres operaciones el 18 de noviembre de 2020, sacando US$ 9.900, más tarde US$ 29.900 y un poco más tarde US$ 30.000. El 19 de noviembre retiró US$ 7.800.

Una joven, pareja de uno de los integrantes de la banda, efectuó retiros de una tarjeta prepaga el 17 de noviembre por la suma de US$ 9.780. Un tercer cómplice, el 18 de noviembre extrajo de un cajero US$ 9.500 y US$ 9.985 usando también una tarjeta prepaga.

Un cuarto delincuente realizó transferencias por sumas elevadas que luego fueron retiradas por las bandas. Estas fueron de US$ 48.000 el 20 de noviembre, y el 23 del mismo mes de $ 400.000.

El quinto integrante de la banda, según la investigación, lo que realizaba eran “tareas de asistencias”.

En total, los estafadores sustrajeron US$ 153.710 del banco.

Atrapados.

En uno de los teléfonos incautados por los investigadores del Departamento de Delitos Financieros de la Dirección de Crimen Organizado, la fiscal encontró evidencias en las conversaciones mantenidas por la joven y su pareja, integrante de la banda de estafadores.

En la audiencia de formalización de ayer, el abogado de la pareja, Juan Barca, llegó a un acuerdo de un juicio abreviado con la fiscal para sus defendidos por los delitos de estafas y asociación para delinquir en calidad de coautores. La joven deberá cumplir una pena de 24 meses de prisión, de las cuales nueve meses se cumplirá en forma efectiva y el saldo en libertad a prueba. Su pareja enfrentará una pena superior: dos años y nueve meses de prisión efectiva por los mismos delitos.

Otras cuatro personas también fueron acusadas de asociación para delinquir y estafas y enfrentarán penas de prisión efectivas que irán de los seis meses a los cuatro años.

Amenaza a fiscal: "Voy a darte un tiro en la frente"

El recluso, un analista de sistemas que se especializó en estafas, esperó que la jueza Blanca Rieiro apagara el sistema Audire para que no quedara un registro grabado. El preso, que ya había sido procesado por asociación para delinquir y estafas, miró a la fiscal Silvia Naupp y dijo. “Te voy a dar una patada en la boca y un tiro en la frente”. La jueza Rieiro lo escuchó y ordenó la reanudación de la audiencia. En su fallo, Rieiro dispuso que una fiscalía investigara las amenazas. Horas antes, en la Fiscalía, el recluso ya había amenazado de muerte a Naupp.

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