Comisión investigadora

Presentan denuncia penal por el espionaje

Conclusiones de la investigadora del Poder Legislativo.

Exministra Azucena Berrutti. Foto: archivo El País
Exministra Azucena Berrutti. Foto: archivo El País

Los integrantes de la comisión investigadora del Parlamento sobre el espionaje militar y policial en años de democracia se presentarán esta semana ante la sede penal para pedir que se investigue el caso.

Sindicatos, agrupaciones políticas, exministros en funciones y hasta gobernantes en actividad fueron objeto de espionaje inclusive hasta bastante después de la recuperación de la democracia en 1985, según se desprende de la investigación que realizara la comisión en los últimos meses.

La comisión investigadora citó a numerosos exjerarcas de Defensa y de Interior y analizó lo que se conoce como “archivo Berrutti” -así se llama porque fue descubierto por la exministra de Defensa Azucena Berrutti en el 2006- en un armario de una vieja sede de inteligencia militar. El material fue estudiado por los legisladores que integran la comisión investigadora de espionaje militar en democracia que funciona desde fines de 2016 en el Parlamento.

El presidente de la comisión y diputado comunista Gerardo Núñez dijo a El País que de la investigación surge la existencia de “decenas de agentes, que en algunos casos, si se contabilizan con los informantes, supera la centena”. A su entender, el dato habla de “una dimensión voluminosa” que se hizo en democracia para investigar a los partidos políticos, lo que incluye al Frente Amplio y a la oposición.

Además se espió a sindicatos. Se sabe que hubo infiltrados en la dirección de la Federación de Empleados y Obreros de la Bebida (FOEB) y en la Mesa Representativa del Pit-Cnt, tal como informara El País. En la lista de sindicatos infiltrados están los gremios de Ancap, UTE, bancarios, metalúrgicos, portuarios y de Antel, que hizo ya una denuncia penal.

Hay dos tipos de espionaje: el de los agentes y el de los informantes, explicó el diputado Núñez. “El agente es aquel que tiene un vínculo mucho más directo y de dependencia con la Dirección de Inteligencia; el vínculo es contractual y militar. Hay otros casos, que son muchos, y por eso entre informantes y agentes superan los 100, de personas que estaban ubicadas en determinados lugares y que son los que pasan información y recibían pagos por parte de la agencia correspondiente”, señaló el diputado.

La información que aportaban los espías dependía del objetivo de cada misión. A veces pasaba por conocer la forma de financiación de un partido político y cómo se posicionaban en materia de Derechos Humanos.

Los informes de los agentes infiltrados contienen muchos datos, pero casi no tienen análisis de inteligencia. En algunos casos, se deja constancia del pasaje de los documentos a contrainteligencia del Ejército.

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