LÍDER DE BANDA CRIMINAL

"Pita" Figueroa, la caída de "la reina narco" de Jardines del Hipódromo

Una larga investigación de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas permitió capturar a la “cabecilla” de una banda criminal del barrio Jardines del Hipódromo.

Droga, dinero en efectivo y otros elementos incautados durante el operativo. Foto: Ministerio del Interior
Droga, dinero en efectivo y otros elementos incautados durante el operativo. Foto: Ministerio del Interior

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A Angelina “Pita” Figureoa Buscarón no le importaba el cómo. Sabía que para montar un negocio tenía que convencer a la máxima cantidad de personas posible de que trabajaran con ella. Si para que se unieran tenía que ofrecerle a un padre de bajos recursos una moña y una túnica para que su hijo pudiera ir a la escuela, lo hacía. Así, aparentando ser generosa, pero aprovechándose de la vulnerabilidad de la gente del barrio, fue montando su empresa dedicada al microtráfico de droga.

Concedía pequeñas cosas que eran grandes para la gente que la fue rodeando.

“Pita”, como la conocen en Jardines del Hipódromo, logró su objetivo. A costa de ofrecer regalos, fue sumando a su negocio a personas con problemas de adicción y de bajos recursos económicos y educativos.

Con los años se convirtió en la “reina” del barrio. La gente la protegía y la miraba con respeto. Muchos quedaron agradecidos y enceguecidos. Creían que la mejor manera de hacer plata o de obtener un regalo era sumarse a sus filas.

Pero “Pita” Figueroa cayó. Ya no es la cabecilla que maneja las bocas del barrio, ya no ofrece soluciones para vulnerar a los vulnerables porque ahora, luego de una minuciosa investigación de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid), está en prisión.

La mujer fue durante mucho tiempo quien dominó el negocio de la droga en la zona del Hipódromo, Ituzaingó, y el Cerrito de la Victoria. Tiene 49 años y quienes la investigaron dicen que el negocio lo fue “montando durante toda su vida”. Es madre de tres hijos, también sospechados de formar parte de ese clan delictivo denominado la “familia Buscarón”, que tanto golpeó al barrio.

Desalojos de viviendas.

Si bien fue armando de a poco su empresa delictiva, cambiando “trabajos” por droga a las personas con adicción y ofreciendo premios a los necesitados, 2018 fue el año en que ganó más fuerza. Ahí su negocio definitivamente cobró más dimensión y comenzó a expandirse.

Fuentes que participaron de la investigación sobre la familia Figueroa Buscarón contaron a El País que ese año “Pita” comenzó a desalojar personas de viviendas que el Estado había adjudicado para personas de bajos recursos. No lo hacía a punta de pistola, como ha ocurrido otras veces con bandas delictivos de otros barrios: lo hacía ofreciendo droga. Les daba pasta base a los adictos a cambio de una vivienda. Así, una a una, se fue haciendo de las casas hasta que el complejo de viviendas, según relataron las fuentes, se convirtió en el “complejo Figueroa Buscarón”.

Auto de alta gama que utilizaba la “cabecilla” de la banda y que fue incautado. Foto: Ministerio del Interior
Auto de alta gama que utilizaba la “cabecilla” de la banda y que fue incautado. Foto: Ministerio del Interior

Los investigadores sospechan que “Pita” tiene varias viviendas y autos lujosos, y que su negocio se extendió por varios barrios. Las “bocas” de droga funcionaban 24 horas y eran custodiadas en turnos de 12 horas. Nunca quedaban sin vigilancia. Un “perro” (jerga con la cual se nombra a los custodios de las bocas) no podía abandonar su puesto hasta que no llegara su relevo. Si eso sucedía, tenían que intentar conseguir otro en cuestión de minutos.

Nada quedaba al azar. La mente pensadora, “Pita”, sabía cuánta droga se comercializaba, cuánto dinero entraba y cómo funcionaba cada lugar. Según fuentes del caso, la mujer percibía unos $ 30.000 diarios por la venta de cocaína, marihuana y pasta base.

El “complejo Figueroa Buscarón”, construido en base a desalojos de familias, también tenía vigilantes. Eran empleados de la mujer que se encargaban de estar atentos por si aparecía la Policía. Los informantes cuentan que la “cabecilla” de Jardines fue desalojando a las personas y adjudicando casas a otras familias a su antojo. Elegía gente de bajos recursos que estaba dispuesta a formar parte de su empresa ilegal.

“Ella aprovechó, se quedó con una casa y mandó cerrar todo el complejo de viviendas”, confió una fuente policial a El País. En ese sentido, explicó que la mujer tenía todo el predio monitoreado y ejercía la extorsión. “Desalojaban a las personas, les cambiaban la casa por droga y se iban adueñando de lo que el Estado les había dado a esas personas para un mejor estilo de vida”, narró la fuente.

Un trabajo de inteligencia de la Dgrti de varios meses de duración permitió atrapar a la “reina narco” de Jardines del Hipódromo cuando ya se habían recolectado las pruebas que la incriminaban.

El historial delictivo de la cabecilla de la banda

Tres antecedentes judiciales y 51 anotaciones policiales. Ese es el historial de “Pita” Figueroa Buscarón. En 1991 fue procesada sin prisión por un delito de lesiones personales. En 1997 por encubrimiento de hurto y en 2009 fue a prisión por delitos vinculados a la negociación de droga. Entre las 51 anotaciones consta una indagatoria por homicidio. Aunque la Justicia no probó que estuviera vinculada, los investigadores la consideran sospechosa de haber tenido algo que ver con el crimen.

La vida de uno de sus hijos corrió peligro al ser baleado varias veces por integrantes de bandas rivales. Según indicaron a El País fuentes policiales, la banda de los Figueroa Buscarón es rival de una de las bandas delictivas más peligrosas de los últimos tiempos: la de “Betito” Suárez, que domina el negocio en Cerro Norte.

De acuerdo con las fuentes, los hijos de “Pita” siempre “andan armados” producto de estos enfrentamientos. En los allanamientos se incautaron varias armas que ahora son periciadas por Policía Científica. Los investigadores lograron detener a la cabecilla, pero la investigación continúa.

Los allanamientos y la condena final
Patrullero. Foto: Estefania Leal

Los investigadores de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid) venían tras los pasos de la “cabecilla” narco desde diciembre. Durante meses realizaron trabajos de inteligencias para poder capturar a “Pita” Figueroa Buscarón.

“Operación Holstein” fue el nombre del procedimiento que se llevó a cabo para desarticular su negocio ilegal de venta de estupefacientes y cerrar las bocas. El procedimiento fue dirigido por la fiscal de Estupefacientes de 2° Turno, Stella Llorente.

Semanas atrás, los efectivos programaron seis allanamientos simultáneos en distintos puntos de Montevideo. Allí eran los domicilios de los empleados de “Pita”, según habían logrado establecer los investigadores. El operativo contó con el apoyo de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), la Guardia Republicana y la Dirección de Investigaciones de la Policía.

En los diferentes lugares allanados, casas ubicadas en Carrasco, Cerrito de la Victoria y Jardines del Hipódromo, la Policía incautó varias dosis de pasta base, marihuana, dinero en moneda nacional y extranjera, un auto de alta gama, armas de fuego y diversos teléfonos celulares.

Allí se detuvo a la “cabecilla” de la banda criminal de microtráfico y a dos de sus empleados. Figueroa Buscarón fue llevada por la fiscal Llorente ante la Justicia. Finalmente fue condenada por un delito de negociación de estupefacientes a la pena de tres años y seis meses de penitenciaría.

En tanto, las otras dos personas detenidas producto de los allanamientos también fueron condenadas con prisión por un delito de negociación de estupefacientes y tráfico interno de armas de fuego y municiones.

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