INTENTO DE ESTAFA

“Pidieron US$ 5.000 por ella”: el drama que vivió el esposo de Valeria Bagnasco durante cuatro días

“En mi mente yo no sabía si el secuestro era verdad o mentira. Cuando recibí el primer mensaje estaba acompañado. Pero no me acuerdo qué les dije a esas personas”, relata Andrés Badell.

Fiscal penal Diego Pérez. Foto: Archivo El País.
Fiscal penal Diego Pérez. Foto: Archivo El País.

Son las 8 de la mañana del 20 de setiembre de 2021. Valeria Bagnasco (35) abre el portón de chapa que da a la calle y sale como todos los días rumbo a su trabajo, en la Facultad de Ciencias. Cuatro horas más tarde, su esposo, Andrés Badell (37), recibe una llamada desde ese centro de estudios. Le dicen que ella nunca llegó a su empleo.

Poco después, compañeras de trabajo de Valeria se presentan en la Seccional N° 15 y aportan imágenes que fueron registradas por cámaras privadas en la calle Felipe Sanguinetti. Allí se observa a la mujer caminando rumbo a la parada de ómnibus. A partir de ese momento, la Policía activa el protocolo de personas ausentes iniciándose la búsqueda de Valeria en distintas instituciones públicas y privadas.

En forma paralela, investigadores de la Dirección de Lucha contra el Crimen Organizado solicitan al Centro de Comando Unificado (CCU) las filmaciones de la mañana del 20 de setiembre. Los videos muestran a Bagnasco subirse a un ómnibus de la línea 174 de Cutcsa con destino al barrio Punta Carretas. Ese coche no pasaba por la Facultad de Ciencias.

En su casa, Andrés Badell dialoga con investigadores. Luego se traslada con los policías al terreno que la pareja adquirió en el balneario Bello Horizonte, donde construyen una casa. En su memoria, Andrés recuerda casi con exactitud el mensaje que le envió Valeria Bagnasco durante su ausencia. “Enamorate (de otra). Dejate amar. Sos un gran esposo. No me odies. Por favor cuida mucho a nuestros hijos (dos varones de 11 y 13 años y una nena de ocho). En mi agenda están los nombres de los médicos. Los amo mucho”.

¿Secuestrada?

Las redes sociales y los informativos televisivos reproducen fotos de Valeria Bagnasco. Sus compañeras de la Facultad de Ciencias destacan que es una buena persona, solidaria.

Para Andrés esos días son como un sueño liviano o un desvelo. “Mis tres hijos son chicos pero comprenden”, explica al cronista de El País.

En esos días interminables, con noches que duraban solo tres horas, Andrés recibe en su celular un enigmático mensaje: “Con quién se puede hablar por la mujer desparecida”.

Andrés Badell, esposo de Valeria Bagnasco. Foto: Subrayado.
Andrés Badell, esposo de Valeria Bagnasco. Foto: Subrayado.

Andrés no entiende. Contesta que es el esposo de Valeria Bagnasco, la funcionaria de la Facultad de Ciencias ausente.

El segundo mensaje ya es más explícito: “La agarramos por error saliendo para su trabajo. Necesito discreción”.

El siguiente texto incluye el precio de la liberación de Valeria: US$ 5.000.

Andrés se dirige a la Seccional 15. No sabe qué responder a los supuestos captores. Llega a la comisaría y le muestra los mensajes a un oficial.

“En mi mente yo no sabía si el secuestro era verdad o mentira. Estaba muy mal. Recuerdo que, cuando recibí el primer mensaje estaba acompañado. Pero no me acuerdo qué les dije a esas personas”, relata.

La desesperación.

El oficial lee con detenimiento los mensajes. Y aconseja a Andrés ir por lo seguro: tratar de que si es verdad que la secuestraron, que la liberen lo antes posible.

“Somos gente de trabajo. No tenemos dinero”, escribe Badell en su celular. No obstante, los delincuentes insisten, amenazan y buscan llegar a un acuerdo con Andrés. “Lo mínimo es $ 30.000. Con eso te la entrego”, señala el último mensaje.

En la seccional entendieron que se trataba de un burda maniobra y evitaron que Andrés girara el dinero. La Policía continúa investigando a los que llamaron al esposo de Bagnasco.

Valeria Bagnasco. Foto: Twitter @FcienUdelar.
Valeria Bagnasco. Foto: Twitter @FcienUdelar.

Consultado sobre el tema por El País, el fiscal del caso, Diego Pérez, dijo: “Es habitual que ocurran pedidos de rescate de personas ausentes. Se invoca a organizaciones delictivas. Se aprovechan de la situación y de la desesperación”.

El 23 de setiembre, tres días después de su desaparición, Bagnasco fue encontrada por una vecina en Bello Horizonte.

El viernes el fiscal interrogó a Valeria. Tras detectar que su ausencia no fue generada por un ilícito, Pérez ordenó el archivo de las actuaciones sin perjuicio de lo que determine la Justicia Especializada de Familia.

Lo mediático versus la indagatoria

El fiscal Diego Pérez sabía que no estaba ante un caso sencillo. Valeria Bagnasco, con una familia constituida y trabajo estable, se había ausentado sin motivo aparente. La carpeta del Departamento de Personas Ausentes de la Dirección de Lucha contra Crimen Organizado reveló al fiscal que la vida de Valeria pendía de un hilo. Que una palabra mal dicha en un informativo televisivo podía desencadenar una tragedia.

No trascendió qué información de la Policía recibió el fiscal para tener ese convencimiento o si fue una conclusión suya. Sí se sabe que Pérez y los investigadores policiales prefirieron trabajar con el más bajo perfil posible: “Hablando en forma genérica.

En este tipo de casos hay que ser muy cuidadoso con la información que se maneja. Uno, por los oportunistas (que quieren chantajear a la familia de la persona ausente). Y dos porque hay que tener en cuenta las distintas situaciones que está viviendo la persona faltante. Eso requiere mesura. La actuación debe ser muy profesional”, dijo Pérez. Agregó que la Fiscalía también precisa el aporte de un equipo multidisciplinario para evaluar todas las posibilidades.

El protocolo de ausentes.

Cuando la Policía recibe una denuncia sobre la ausencia de la persona, enseguida activa el protocolo de búsqueda. Se investiga si salió del país. También se contacta con la mutualista de la persona ausente para conocer sus últimos ingresos. Luego se levantan actas a familiares, allegados y testigos y se hace una búsqueda en redes sociales usadas por la víctima.

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