La otra campana

"En prisión pedían que entregara mis dientes"

Paola Fiege sufrió amenazas, ya que se creía que tenía brackets con diamantes al igual que Madonna.

Paola Fiege. Foto: Faustina Bartaburu
Vea la entrevista con Paola Fiege en su casa El Gran Chaparral

En un principio la propiedad de los Balcedo impresiona. Al subir el Cerro del Burro, en Playa Verde, hacia la propiedad, a la espalda del visitante se desparrama el Río de la Plata hasta el horizonte. En la cima del cerro se encuentra la casa principal, a un costado una vivienda para huéspedes y un poco más abajo, otro chalet. "Allí vivimos cuando llegamos aquí. Nos llevó más de siete años a mi esposo y a mí armar este lugar. Vinimos a Piriápolis a visitar a unos amigos y nos enamoramos del lugar", recuerda la esposa de Balcedo, Paola Fiege.

Con el pasar de los minutos, la magnificencia cede. No se aprecia ostentación ni lujo. La casa principal, adquirida a un francés, es de estilo campestre. Ese toque lo dan los enormes tirantes de madera del techo a dos aguas. Desde por lo menos tres ventanales del living se ve el mar perdiéndose la vista en el horizonte. Los muebles también mantienen el estilo rústico. La cocina es mediana, con una isla de mármol en el centro. Dos policías de Piriápolis se aburren sentados en dos sillas frente a ella. La presencia de los agentes se debe a que Fiege cumple prisión preventiva domiciliaria.

Afuera de la casa principal, a medio camino de la barbacoa, hay una pequeña piscina cercada para evitar el ingreso de los niños. El único "lujo" es que, como está encima del Cerro, uno de sus lados termina abruptamente y es como estar casi dentro del mar azul que se pierde a los lejos. La barbacoa es más bien pequeña. Tiene un techo de tejas, paredes con ventanales y una gran mesa para recibir invitados.

Otro "lujo" que un visitante puede apreciar en la propiedad de los Balcedo son unos faisanes mezclados con ovejas, caballos, gatos y perros de la calle. "Mi casa también es un refugio para animales marca calle. Ese es mi zoológico", ironiza Fiege.

Los garajes de la casa están vacíos. Todos los autos de alta gama de la familia Balcedo fueron incautados.

Fiege elige el living de la casa de huéspedes para la entrevista con El País. Desde ese lugar también hay un hermosa vista.

—¿Por qué no acordó con la Fiscalía de Maldonado un juicio abreviado?

—A mí me amenazaron con que iba a recibir una pena de diez o 20 años de prisión por lavado de activos, porte de armas y contrabando de autos. Desde un principio dije que a mí y a mi esposo se nos acusó injustamente en Argentina. Y Uruguay se hizo eco de eso. Pero yo no voy a comprar mi libertad con dinero. El entonces fiscal de Maldonado (Rodrigo) Morosoli llegó a decir a los medios de comunicación que yo era una mala madre, que yo nunca estaba con mis hijos. Eso no es verdad. Cuando esto termine, voy a iniciar acciones legales contra Morosoli y los medios de comunicación que me lincharon. Llegaron a decir que yo tengo brackets con diamantes en los dientes. Cuando estaba en prisión, me decían que entregara los dientes.

La causa.

Sobre la mesa de la casa de huéspedes, hay copias de parte del expediente penal. Balcedo se encuentra preso en Cárcel Central y Fiege en prisión domiciliaria desde el 9 de mayo de 2018 a la espera de que continúe el juicio en Uruguay y de una eventual extradición a Argentina.

Varios marcadores y un ejemplar del Código del Proceso Penal (CPP) revelan que Fiege conoce al dedillo su causa y la de su esposo.

Rechaza el argumento del fiscal Alejandro Machado, sobre que si la Justicia otorga la prisión domiciliaria a Balcedo, ambos podrían fugarse. Recientemente, la jueza especializada en Crimen Organizado, María Helena Mainard, decretó que se mantuviera la situación de encarcelamiento de Balcedo y la prisión domiciliaria de Fiege porque se debía asegurar su extradición a Argentina.

Paola Fiege: “Cuando vieron mi casa, los policías pensaron que podían ‘rascar’ algo”. Foto: Faustina Bartaburu
Paola Fiege: “Cuando vieron mi casa, los policías pensaron que podían ‘rascar’ algo”. Foto: Faustina Bartaburu

Fiege protesta: "En este país nadie se preocupa por los niños nuestros. Por el vínculo familiar. No nos vamos a fugar. Este es nuestro hogar. Nunca nos ocultamos. Por la noche, esta propiedad estaba iluminada como una pista de aterrizaje".

—¿Cómo vivió el día de su detención?

—Mi familia viene a pasar las fiestas. Como estaba mi hermana, decidimos salir. Cuando regreso a las 7 de la mañana, veo sobrevolando un helicóptero y una camioneta atravesada en la puerta de mi casa. Me pregunto ¿qué es esto? Detrás vienen tres autos derrapando tipo película de narcos. Nos detienen. Nunca me mostraron una orden ni me leyeron mis derechos. Por lo único que pregunté fue por mi marido y mis hijos. Entré en shock. Un policía me sacó una foto. Y qué casualidad que esa foto terminó en el diario del sector opositor a mi marido en La Plata.

—Hace poco, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, tildó a su esposo de mafioso y de sindicalista narcotraficante. ¿Qué dice usted al respecto?

—En Argentina no fuimos procesados. Estamos siendo investigados. Realmente se puso como estandarte salir a combatir el sindicalismo y decir lo que nos viene en boca.

—En el Juzgado, usted cuestionó el allanamiento realizado en su casa. ¿Por qué?

—De Argentina piden a Uruguay por la ubicación y detención de Marcelo Balcedo y Paola Fiege. El juez uruguayo da la orden en ese sentido: ubicar y detener. Como vieron que era una casa de proporciones, los policías aprehensores pensaron que podían rascar algo. Empezaron por mi dormitorio. Abrieron puertas y cajones sin orden.

—¿Usted dice que el allanamiento es ilegal?

—Lo que es ilegal es el registro y la incautación de bienes. Se llevaron vehículos, joyas, dinero sin orden. Tengo el documento acá. A un oficial de la Policía le pregunté si tenía orden para realizar el registro. Este me respondió: Una vez que entramos, hacemos lo que queremos. Robaron dinero. Se llevaron alrededor de US$ 50.000. Esa suma no está en los papeles de la Fiscalía de lo incautado en mi casa.

"Casos falsos"

Paola Fiege dijo que el supuesto robo de su marido Marcelo Balcedo a un sindicato, su conexión con el grupo de traficantes Los Monos y el lavado de dinero en Argentina son acusaciones "falsas". Agregó que esas tres causas "se nos armaron en una semana". Y señaló que si se investiga se sabrá que no hay conexión alguna entre Los Monos y Balcedo. "No puedo creer cómo miente la Fiscalía uruguaya. La Fiscalía adjetiva todo el tiempo a las personas. Hace diez meses que estamos en veremos en mi caso", opinó.

"La cárcel para mí fue el infierno: ratas y suciedad"

—Usted es una persona acostumbrada a un modo de vida cómodo. ¿Cómo fue su estadía en la prisión?

—El primer día, como hacen con todas las reclusas, me encerraron en un calabozo al lado de una guardia. Era muy sucio. Sin vidrios. Se ve que, por el estrés, me quedé totalmente dormida. Me tiraron con pan para que me despertara. Tenía que pedir para ir al baño. Este no tenía puertas ni papel. Estaba muy sucio. El peor lugar donde pueden llevar a una persona fue donde me encerraron. Es inhumano para los policías y funcionarios del INR. Los admiro por trabajar en esas condiciones. Para las reclusas tampoco es digno. Abundan las ratas. Son del tamaño de un carpincho. Cuando van personas de la Justicia, muestran una comida buena y al otro día se vuelve a la rutina de siempre. Yo llegué a estar con materia fecal en los pies.

—A usted y a su esposo se les acusa de delitos graves: lavado de dinero, contrabando y porte ilegal de armas.

—Soy inocente y lo voy a demostrar. En Uruguay uno es culpable y luego hay que demostrar lo contrario. Espero tener el mismo espacio en los medios que nos acusaban cuando no teníamos una condena.

—En Uruguay llama la atención que ustedes tuvieran millones de dólares y armas en sus casas. ¿Por qué?

—La pregunta por las armas es para hacerla a mi esposo. Estaban guardadas. Y el dinero es lo normal en mi familia. Desde que lo conozco al ingeniero Balcedo siempre tuvo mucho dinero. Si van a Punta del Este se darán cuenta que somos un granito de arroz en cuanto a lo que hay de dinero allí.

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