LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO

Ordenaron su muerte por deslealtad; en la investigación detectaron un negocio ilícito

Una investigación que comenzó con el crimen de una persona por “mutar” de una banda a la rival, derivó con otra indagatoria que le permitió a la Policía cerrar una boca de venta de droga en Rivera.

Operativo policial en Rivera. Foto: Archivo El País
Operación Mutante: se llamó así porque se investigó el cambio de una banda delictiva a otra. Foto: Archivo El País

El ambiente era espeso. Varias personas rodeaban la casa que esa noche, 30 de abril de 2020, había motivado la presencia policial en el barrio 33 Orientales, al nordeste de la ciudad de Rivera. “No den bola a los milicos”, gritó en portugués uno de los hombres amontonados.

La Policía estaba ahí por una denuncia: unas 30 detonaciones y un posible “herido de arma de fuego” dentro de esa vivienda. Cuando los efectivos entraron, la víctima, de 58 años, aún estaba con vida. Entonces ayudaron a los familiares a trasladarlo hacia un hospital. Lo subieron a una Ford Ranger y escoltaron el vehículo al centro asistencial. A eso de las 21:30 los médicos ya no pudieron hacer más nada por salvarlo.

Ahí empezaba otra etapa, al menos para la Policía. Los investigadores tenían que saber qué había pasado en esa zona del departamento fronterizo, en la que un grupo de personas no quería que la Policía estuviera esa noche ni averiguara quién estaba detrás del crimen.

Operación Mutante.

Los investigadores de la Policía de Rivera y de Hechos Complejos enseguida manejaron una hipótesis. El homicidio estaba vinculado a las drogas y a la disputa entre las tres bandas que pelean en el lugar: “Bala Na Cara”, “Os Tauras” y “Os Manos”.

Un trabajo de inteligencia policial permitió saber que el hombre asesinado trabajaba para una de estas bandas y que lo mataron porque había cambiado de bando. Estaba vinculado con “Bala Na Cara”, cuyo líder es un uruguayo apodado “Cachorrinho” y está preso en Brasil. El autor intelectual del homicidio era un integrante de “Os Manos”, que al enterarse de que “uno de los suyos” se había cambiado de grupo, había dado la orden de que lo asesinaran.

“Operación Mutante”: así se llamó el operativo que permitió aclarar el crimen. Mutante, indicaron fuentes policiales a El País, porque se trataba de una “mutación, de un cambio de una banda a otra”.

Pero en el medio de ese procedimiento los efectivos descubrieron más delitos. El 27 de mayo se llevó adelante, entonces, “Operación Mutante II”, que les permitió detectar una “boca” de droga en la ciudad con varios delincuentes involucrados en distintos roles.

En coordinación con la Fiscalía planearon una estrategia: vigilar los lugares donde los delincuentes vendían y compraban droga, y recolectar información que permitiera capturarlos.

Los efectivos observaron la casa donde estaría instalada la venta de droga y vieron a un auto Chevrolet Cruce blanco, frenar. Ahí montaron un operativo y lo interceptaron. En el vehículo había droga, una balanza de precisión y unos $ 8.000. Las dos personas que iban en el vehículo fueron detenidas.

Mientras tanto, la vigilancia sobre la “boca” continuó. Camuflados, los efectivos policiales observaron entrar a diferentes personas al lugar de venta de droga. Luego, con orden de allanamiento dispuesta por la Justicia, se dirigieron a las casas de quienes habían estado en el lugar.

Durante “Mutante II” la Policía detuvo a seis personas que luego fueron conducidas a declarar a Fiscalía. De esta manera, una investigación que comenzó con el crimen de una persona por “mutar” de una banda delictiva a la rival, derivó con otra indagatoria que le permitió a la Policía cerrar una boca de venta de droga en la convulsionada Rivera.

Justicia: seis personas terminaron imputadas

La operación “Mutante II” terminó con seis personas imputadas por las Justicia: cinco hombres y una mujer. Uno de los delincuentes fue condenado a dos años de penitenciaria por delitos vinculados al tráfico de sustancias estupefacientes en modalidad de negociación. Otro de los involucrados, en tanto, fue imputado por asistencia al tráfico de droga a la pena de 18 meses de penitenciaría. Otras dos personas fueron imputadas pero se les dispuso el régimen de libertad a prueba, con fijación de domicilio, con la obligación de presentarse una vez a la semana en la seccional policial y realizar servicios comunitarios por 10 meses. Para los restantes involucrados se dispuso la formalización de la investigación. Estas personas fueron remitidas a prisión preventiva por 90 días a la espera de una acusación final.

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