PRISIÓN INDEBIDA

"Se me congeló una década de mi vida": 11 años después lo declaran inocente de un homicidio

Debe ser de los casos más largos en la historia del país. Once años demoró un proceso penal para determinar la inocencia de una persona acusada de un homicidio.

Las Rosas: Ricardo de la Fuente estuvo siete años en prisión y un juez decretó su inocencia. Foto: Ricardo Figueredo
Las Rosas: Ricardo de la Fuente estuvo siete años en prisión y un juez decretó su inocencia. Foto: Ricardo Figueredo

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Corría 2009. Ricardo de la Fuente era propietario de un sex-shop en Maldonado y trabajaba en el Hotel Conrad. Mantenía una relación con Laura Karina Busquet, de 17 años.

Cuando estaba en el hotel, De la Fuente recibió un llamado del Departamento de Investigaciones de la Policía. Un funcionario le dijo que debía presentarse a declarar. De La Fuente le transmitió que, cuando finalizara su horario laboral, se presentaría en la repartición.

Al finalizar su turno, De la Fuente se duchó. Luego fue hasta la sede de Investigaciones. No sabía de qué se trataba, señaló su abogado Santiago Alonso a El País.

Allí comenzó el interrogatorio. Uno de los policías le preguntó: “¿Usted tiene un anillo?”. De la Fuente respondió en forma afirmativa. Colocó la mano en un bolsillo y lo entregó al policía. Lo había guardado para no perderlo en la ducha.

El anillo, de cuatro puntas y dos piercings, se transformó en la principal prueba de la Fiscalía, luego que el forense, Julio Macedo, hoy fallecido, determinara que las heridas que sufrió Busquets en el mentón y en el abdomen al ser asesinada coincidían “milimétricamente” con las formas del anillo.

A esa supuesta prueba, se sumaron otros indicios: la víctima sufrió un golpe en el rostro que se interpretó que fue con el borde de la mano. Es decir, un probable golpe de karate.

Como De la Fuente practicaba artes marciales, se lo procesó el 25 de mayo de 2009 como eventual autor del homicidio de Laura Karina Busquet.

La sentencia del juez del Interior, Pablo Javier Gandini, señala que el devenir del juicio permitió obtener nuevas pruebas que “contrarrestaron” la semiplena prueba alcanzada a la hora del procesamiento y “debilitaron” la misma.

En esa etapa del juicio no se puede condenar con prueba más débil que la manejada a la hora de procesamiento.

Una de esas nuevas pruebas es un informe pericial de la junta médica del departamento de medicina forense, integrado por los médicos forenses Leticia Mora y Rubén Arias. El documento rebatió las conclusiones del médico forense Macedo en cuanto a la coincidencia milimétrica del anillo con las lesiones, descartando el razonamiento empleado por la Fiscalía cuando solicitó el procesamiento y dedujo acusación contra De la Fuente. Es decir, tiró abajo “la teoría del anillo”.

Sobre las heridas encontradas en mentón y en hipocondrio izquierdo de Busquet y que aparentemente reproducen las características peculiares del anillo, la junta médica señala que la hipótesis de que las lesiones corresponderían a la sortija, fundamentadas en mediciones, “no parece de recibo”.

La junta médica sostiene que la Fiscalía y Macedo no tomaron en cuenta la elasticidad de la piel, que por esta condición “no necesariamente” reproduce fielmente las dimensiones de un objeto contundente y al hecho de que los piercings en cuestión son móviles.

Según la Junta Médica, también “es sumamente cuestionable” la forma de documentar fotográficamente estas lesiones, algunas de las cuales se realizaron posteriormente a la sutura de la piel. Ello, agrega el informe pericial, “invalida” esas fotografías por haber sido sometida la piel a tensión para coser.

Las conclusiones de la junta médica coinciden con el informe de parte realizado por el profesor doctor Hugo Rodríguez Almada, director del departamento de Medicina Legal de la facultad de Medicina de la Universidad de la República.

En síntesis, dice el juez Gandini, al haberse rebatido las conclusiones del médico forense Macedo respecto a la coincidencia de las lesiones encontradas a la víctima con el anillo de De la Fuente, cae el argumento principal de la Fiscalía por el cual sustentaba su teoría sobre el caso y se debilita la prueba que existía para la condena.

A criterio del magistrado no hay plena prueba de que Ricardo de la Fuente fue el autor del homicidio de Laura Karina Busquet y considera que las dudas existentes favorecen al imputado. Por ello, decreta la absolución de De La Fuente.

La fiscalía decidió apelar, pero luego no presentó en tiempo y forma su punto de vista, por lo que la sentencia de Gandini queda firme.

Una nueva vida.

El sábado 18, 11 años después de su procesamiento, De la Fuente se enteró por el abogado Alonso que había quedado absuelto. Ahora trata de rehacer su vida. Está por abrir un comercio.

“Estoy empezando a vivir. Cuando se es procesado, se pierde el trabajo, la familia queda desconcertada. En 2009 se transformó mi vida por meros indicios”, explica a El País.

Desde un principio de la investigación, De la Fuente negó ser el culpable. Pero nadie le creyó. En ese momento, rememora, hubo varios crímenes sin resolver en Maldonado. En este caso, supone, se apresuraron en buscar un culpable.

Primario absoluto, De la Fuente nunca había pisado una comisaría. Cree que como era dueño de un sex-shop y estaba muy nervioso en el interrogatorio, lo transformó en culpable.

Estuvo siete años en prisión y cuatro años aguardando el fin del juicio en libertad vigilada. Y ahora, dice, “quiero volver a empezar. Se congelaron diez años de mi vida. Hay edificios nuevos, otra forma de hablar. La cárcel es un mundo con otro formato, otras reglas”.

Evalúa iniciar un juicio al Poder Judicial

Ricardo de la Fuente se quiebra en varias ocasiones cuando rememora detalles de su procesamiento, la vida en prisión y su libertad. “Es muy rápido todo. Se me aprieta el pecho”, dice.

Recuerda que la Justicia lo absolvió en octubre del año pasado y en noviembre el expediente fue para atrás con una apelación fiscal. Eso le deja la sensación amarga de que el expediente puede continuar sin resolverse. Y rememora que la Justicia demoró 11 años en establecer su inocencia y la Fiscalía insistía en que la prisión debía ser de 12 años.

“Todo eso sin que yo tuviera nada que ver. Me presenté (en la Policía) y comenzó un periplo. Si cometés un delito, sabés por qué estas. Cumplís la pena y te vas. Yo no sabía por qué estaba encerrado. El expediente me lo dieron a los dos años y medio de estar en prisión”, dice molesto. Agrega que evalúa con su abogado, Santiago Alonso, iniciar una demanda civil al Poder Judicial. Maldonado es una ciudad chica. Y cuando camina, De la Fuente cree que lo juzgan. Por eso dice: “Yo llevo un cartel (por haber sido encarcelado). Es el peor cartel que te pueden poner en la cabeza. Cuando camina por el Centro, parece que el cartel no se va a sacar nunca”.

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