AUDIENCIA

Qué dijo Lulukhy, exdueña de la "mansión del sexo", para pedir que la trasladen de cárcel

Durante la audiencia la mujer denunció la situación que vive desde que permanece privada de libertad por el asesinato de su exesposo. 

Lulukhy Moraes. Foto: Ricardo Figueredo
Lulukhy Moraes este jueves durante la audiencia. Foto: Ricardo Figueredo

El juez Diego González Camejo dispuso este jueves que Lulukhy Moraes, imputada de un delito de homicidio especialmente agravado por la premeditación, sea alojada en la cárcel de Las Rosas (Maldonado) hasta que quede habilitado el nuevo módulo en la Unidad de Personas Privadas de su libertad Nº5 Femenino. 

Este sector del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) se encuentra en el barrio Colón de Montevideo. En ese lugar cumple actualmente su prisión preventiva, acusada de haber planeado junto a otras personas el homicidio de su exesposo Edwar Vaz Fascioli, ocurrido el lunes 9 de julio de 2018 en Maldonado.

La decisión del magistrado fue adoptada al finalizar la audiencia promovida por el abogado de la mujer, Julio Pereira, quien se amparó en el mecanismo del “habeas corpus correctivo”, previsto en el Código del Proceso Penal.

Pereira denunció ante el juez que su clienta sufrió todo tipo de apremios físicos, amenazas y tormentos durante su detención en el citado centro de reclusión.

En la audiencia, además de la acusada y de su abogado, participaron como demandados los representantes del Ministerio del Interior, el abogado Horacio Ponce de León y el oficial principal Wellington Sciarra, subdirector de la cárcel de mujeres de Colón.

Denuncias.

Tanto la detenida como su abogado detallaron al juez los castigos y otros apremios que, según su relato, sufrió durante su ingreso a la prisión. "Hable usted, desahóguese", dijo el magistrado al darle la palabra a Lulukhy.

El 15 de febrero, dijo Pereira, debió pasar más de 12 horas encerrada en una celda que se llovía, repleta de insectos y en ningún momento se le permitió acceder a un baño o tomar agua. Además, mencionó que un médico de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) constató que tenía varios moretones producidos por dos operadores de la prisión, según indicó. 

Hace una semana fue reubicada en una celda aislada con una ventana sin vidrio, roedores y sin cama, aseguró Lulukhy durante la audiencia. En esta misma línea su abogado indicó que se realizó una denuncia contra otra mujer privada de libertad por amenazas y extorsiones. 

Una "reclusa me persigue, me exigía un perfume Carolina Herrera. No había forma de entrárselo porque no permiten alcohol en la unidad así que le pegaba" a otra de las reclusas, narró. “Fui la única que llevó un frigobar por lo cual ahora tengo que abastecer a todo el sector y tengo que correr porque la señora ‘brazo gordo’ (Nota de redacción: como se les llama a los líderes de los reclusos en la jerga carcelaria) me dice que faltó pulpa de tomate”, expresó.

Además dijo que fue golpeada en dos oportunidades por una reclusa a la que le mantiene "todos sus caprichos". Lulukhy aseguró que le pagó, en una suerte de peaje, con dos vestidos del diseñador argentino Carlos Di Doménico y varias prendas de la marca Desigual que tenía "antes de caer presa". "Ella mantiene todo ese sistema carcelario que el señor director no conoce, pero que sí existe”, agregó.

“Ahora estoy con mi periodo menstrual y estoy con una bolsa de nailon porque no me dejaron traer lo que corresponde. No tuve un cepillo de dientes, no tuve un baño digno. No tengo atención médica”, indicó. “Ni siquiera me dejan tomar agua”, dijo y su abogado agregó: “Mi cliente fue mortificada, no se le suministró medicación ni asistencia cuando llevó adelante una huelga de hambre”.

Lulukhy afirmó: "Hace un mes y medio que no recibo un baño agua caliente. Soy alérgica, tengo cuarenta picaduras, se me cierra la garganta y no me dan Kalitron”.

Por otra parte denunció a los efectivos policiales del lugar. "Tuve un celular de forma ilegal con el cual tomé fotos de cómo vivíamos y lo pude sacar" de la cárcel, pero "esto es un negocio porque el mismo policía que te saca el celular después te lo requisa para después vendértelo de nuevo. Y te lo vuelve a requisar”, denunció.

Por estas razones el profesional pidió que su clienta acceda a una mejor calidad de detención y acceso al tratamiento de, entre otros aspectos, sus problemas psiquiátricos.

En el perfil psicológico que le practicó el INR al ingresar a la cárcel, Lulukhy se manifestó como “anticomunista” y partidaria de Hitler.

“Sí es cierto que tengo pensamiento anticomunista, pero después de estos ocho meses aprendí a entender al delincuente. Yo no entendía por qué atentaban contra su propia vida, por qué se tajeaban o por qué usaban cortes. Eso lo aprendí en estos ocho meses" de reclusión, aseguró.

"Cuando prenden fuego un colchón es la única vía para pedir algo o que el operario venga. Tenemos el caso de una persona que sufrió un esguince y solo le mandaron una novemina”, indicó durante la audiencia.

Traslado.

Los representantes del Ministerio del Interior adelantaron que en los próximos días quedará habilitado un nuevo módulo para albergar a personas privadas de libertad sin condena. Mientras tanto, Lulukhy permanecerá en la cárcel de Las Rosas. 

Una vez que este módulo quede listo, la mujer deberá ser trasladada desde la cárcel de Maldonado donde también se encuentra alojada Leticia, la compañera de vida de la encausada y también detenida por el mismo crimen.

Ambas fueron separadas en distintos centros de reclusión a pedido de la fiscal Silvia Andrea Naupp, según dijeron al juez los representantes del Ministerio del Interior. El magistrado advirtió que el destino de los detenidos debe ser resuelto por la Justicia y no por la Fiscalía.

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