Identidad negada

Lucharon por ser madres y el Estado no las reconoce

La Justicia determinará hoy si ambas pueden dar el apellido.

Juntas: Fernanda y Karina planificaron dos años su maternidad y ahora se enfrentan a un vacío legal sobre la identidad de sus hijas. Foto: Marcelo Bonjour
Juntas: Fernanda y Karina planificaron dos años su maternidad y ahora se enfrentan a un vacío legal sobre la identidad de sus hijas. Foto: Marcelo Bonjour

Dentro de medio año, Julieta y Belén sabrán que ya no son una extensión de sus madres, reconocerán que son autónomas. Dos años después, en teoría, pronunciarán su nombre y en el mejor de los casos su primer apellido. ¿Qué apellido? ¿El que sus madres les quieren poner o el que les acepta el Registro Civil? Para conocer esa respuesta tendrán que esperar hasta las tres de la tarde de hoy.

Esta es la historia de dos gemelas, Julieta y Belén, en busca de una identidad; o es el relato de Karina y Fernanda, sus madres, a las que por no estar casadas el Estado no les reconoce su derecho a dar el apellido. El lunes el Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho de la UdelaR presentó un recurso de amparo porque, a su entender, se están quebrantado los derechos fundamentales de estas niñas de dos meses y de sus madres. Y hoy el juez de Familia Gerardo Álvarez dará su sentencia.

Es el primer caso de una pareja lésbica que acude a la Justicia porque en el Registro Civil no se le permite inscribir a sus hijas con ambos apellidos. Pero no es la primera vez que el Estado hace "un trato diferencial y le da más derechos a los padres heterosexuales", cuestionó Magdalena Bessonart, vocera del colectivo Ovejas Negras. Esta ONG recibió, desde que se aprobó la ley de reproducción asistida, en 2014, "una decena" de planteos de parejas del mismo sexo a las que el Registro solo les permite inscribir el apellido de la madre gestante. Es que la única normativa que regula la comaternidad es la ley de matrimonio igualitario que, por definición, implica el casamiento de la pareja.

Fernanda y Karina se enteraron de esta restricción los primeros días de agosto, cuando fueron al Registro Civil. Habían llegado a la oficina con toda la confianza y con el antecedente de la mutualista que sí les aceptó poner primero el apellido Mintegui (de Fernanda), y luego Pintos (de Karina, la madre que dio a luz a las gemelas).

Antes, incluso antes de ser madres, habían averiguado si era necesario el matrimonio y les habían dicho que no. De hecho estuvieron a punto de casarse, hace dos años y medio, pero les fue negada esa posibilidad porque Fernanda acababa de divorciarse de una relación heterosexual.

Cuando el funcionario del Registro les dijo que era imposible salvo que tramitaran la adopción, Fernanda y Karina no sabían qué hacer. Esa gestión les podría llevar unos años y, ¿qué sucede si se separan en el medio de ese proceso? "La maternidad implica derechos y obligaciones, y de eso se trata que el Estado nos reconozca como iguales", dijo Fernanda.

Amor de madre.

Cuatro de cada diez nacidos en Uruguay, el año pasado, llegaron al mundo sin que sus padres hubiesen querido concebirlos. Julieta y Belén, sin embargo, llegaron este julio tras una búsqueda deliberada.

Sus madres empezaron a salir hace tres años y desde un principio, cuentan, supieron que serían mamás. También tuvieron claro que Karina sería la madre gestante, porque es más joven y porque Fernanda ya es madre de un adolescente. En 2016 iniciaron los trámites para que el Fondo Nacional de Recursos les financiara un tratamiento de reproducción asistida. Hicieron todos los pasos juntas, fueron las dos a las consultas con los médicos, a los análisis y hasta cuando se enteraron que serían madres de gemelas decidieron los nombres una cada una.

"Soy una madre cero falta, aunque no haya tenido a las niñas en mi útero; pero el Registro no reconoce mi apellido", señaló Fernanda. Ella que pensó que la discriminación por ser lesbiana se había terminado cuando la echaron del Círculo Militar, ahora se encontraba con que el mismo Estado que le financiaba el tratamiento para ser madre, le negaba el derecho a dar su apellido.

Bessonart, de Ovejas Negras, fue un paso más allá y cuestionó: "El mismo Estado que permite la paternidad y los derechos de convivencia sin estar casados, obliga a las familias homoparentales a contraer matrimonio para gozar de los mismos derechos, es insólito".

Como la defensa de las madres cree que están en juego los derechos fundamentales, la Justicia debe expedirse con urgencia. Así lo hará a las 15 horas.

Unas gemelas en busca de la identidad

El apellido es algo más que una cuestión legal. "Desde el punto de vista psicológico, el poder nombrarte como madre y el poder nombrar a tu madre es trascendental", explicó Carolina Farías, docente del Instituto de Psicología de la Salud. La ciencia que estudia el comportamiento comprobó, en los últimos años, que la identidad es una construcción más social que biológica. Julieta y Belén, las gemelas en cuestión, tienen un padre donante al que no conocen, una madre biológica y otra madre en los hechos. "Ella transitó el proceso de desearlas, recibirlas, cuidarlas, garantizarles un sustento y un conjunto de valores", dijo Farías. Esta forma de entender la maternidad, señaló la psicóloga, "destierra la idea de que un niño necesita un padre y una madre diferenciados según el género". Dicho de otro modo: la psicología entiende que el rol paterno y materno no es atribuible a un varón y una mujer; "el padre de las gemelas, a nivel de rol, puede terminar siendo la maestra".

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