EXCOMISARIO JOSÉ MANUEL VILLAREJO

Liberan en España al dueño del Castillo Idiarte Borda, acusado de lavar millones de dólares en Uruguay

Envuelto en una de las mayores tramas de corrupción de España, Villarejo es imputado de haber lavado US$ 16,5 millones en Uruguay y otros países de la región en 2007.

El excomisario José Manuel Villarejo incurrió en delitos de coimas y lavado. Foto: EFE
El excomisario José Manuel Villarejo incurrió en delitos de coimas y lavado. Foto: EFE

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El Castillo Idiarte Borda, un hotel en Punta del Este y una casona de Punta Carretas integran una lista de bienes del excomisario José Manuel Villarejo, acusado de haber lavado en Uruguay y en otros países de América Latina US$ 16,5 millones de procedencia ilícita en 2007.

Ese dinero tiene origen en una de las mayores tramas de corrupción de la historia de España, la que hoy salpica a dirigentes políticos y empresarios.

Ayer la Justicia española dejó en libertad provisional a Villarejo en el marco de un juicio penal. El excomisario es investigado por la Fiscalía de su país por asociación para delinquir, coimas, lavado de activos, espionajes a industriales y a abogados. Enfrenta pedidos de prisión de la Fiscalía por 209 años en tres causas.

En febrero pasado, la Justicia española envió un exhorto a Uruguay pidiendo que se mantenga el bloqueo de los inmuebles que Villarejo tiene en el país, entre ellos el Castillo Idiarte Borda que está en proceso de expropiación por parte de la Intendencia de Montevideo, informó el diario español ABC.

Compra de inmuebles en Uruguay.

El excomisario desembarcó en Uruguay en 2007 a través de una sociedad denominada Central de Criterios Creativos, según dijo a El País una fuente vinculada al caso.

Esa sociedad se contactó con una contadora que integraba un estudio jurídico de Montevideo para que los asesorara en las compras de varios inmuebles suntuosos, agregó la fuente.

Posteriormente, Villarejo utilizó la sociedad anónima Microspermum como fachada para adquirir el Castillo Idiarte Borda, en unos US$ 720.000.

No trascendió ayer la suma que le costó al excomisario el hotel puntaesteño y la casona de Punta Carretas. Poco tiempo después, el hotel fue vendido, según la fuente.

El Castillo Idiarte Borda pasó por años de abandono. La Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación manifestó la intención de restaurarlo. Para ello, la Comisión necesitaba que la sociedad anónima Microspermum firmara un contrato de comodato con el Estado uruguayo, hecho que se efectivizó. Ese comodato fue renovado en una ocasión.

El Castillo Idiarte Borda fue el edificio que más inversión tuvo en los últimos cuatros años. Foto: F. Flores
El Castillo Idiarte Borda. Foto: Francisco Flores (Archivo)

La firma de ese contrato de comodato fue realizada por un abogado que fue mandatado solo para dicho negocio, según dijo otra fuente del caso.

Luego el inmueble fue ocupado por la Comisión de Patrimonio, el gobierno valoró la expropiación y luego la desechó.

Para no perder ese espacio de más de dos hectáreas, entró en escena la Intendencia de Montevideo que comenzó, en octubre de 2020 -durante la gestión de Christian Di Candia-, un proceso de expropiación del Castillo de Idiarte Borda, que recibe unas 3.000 visitas el Día del Patrimonio.

“La expropiación está en trámite. Como Villarejo no tiene un representante legal en Uruguay, el proceso lleva más tiempo” , dijo ayer a El País la presidenta de la Comisión de Amigos del castillo Idiarte Borda, Lourdes De Dieu.

La intención de la Intendencia de Montevideo es pagar el valor catastral de la mansión que es menor al del mercado inmobiliario.

Se estima que esa propiedad hoy tiene un valor catastral de US$ 200.000. De todas maneras, en el proceso de expropiación, el valor final será fijado por un tasador.

En 2013, la Comisión de Patrimonio ofreció a los vecinos de Colón y Lezica la posibilidad de que utilizaran las instalaciones de la casona para actividades sociales y culturales.

Agrupados en la Comisión de Amigos del Castillo Idiarte Borda, los vecinos organizaron allí talleres de música, pintura y apoyo psicológico hasta la llegada de la pandemia de Covid-19 en marzo del año pasado.

Llaves de la mansión.

Hoy los interiores de la mansión lucen restaurados. La obra de refacción fue diseñada por profesionales de la Comisión de Patrimonio y ejecutada por el Ministerio de Transporte.

Willy Rey, presidente de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación, dijo a El País que las refacciones de la casona duraron un año y su costo aproximado fue de $ 7 millones.

El castillo, que tiene unas 20 habitaciones, sin contar los sótanos y buhardillas, necesitó reparaciones en los techos y terrazas de zincado, aberturas y varios cielorrasos. “Habían goteras en varios lugares del edificio”, dijo Rey.

Desde diciembre del año pasado, la Comisión de Patrimonio no tiene más injerencia en el castillo. Teóricamente, dijo Rey, el inmueble está a cargo de la IMM. Ahora, expresó, se está en un proceso judicial para entregar las llaves del inmueble, porque el propietario enfrenta el juicio en España.

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