EFECTIVOS BAJO ATAQUE

Inteligencia y Fiscalía creen que la mafia brasileña está detrás de los ataques a policías

Datos por separado manejados por Inteligencia del Estado y la Fiscalía hacen suponer que una célula uruguaya del CPP está detrás de las rapiñas a policías para robarles armas y chalecos antibalas.

Policía trabaja en la escena de un hecho delictivo en Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto
Policías adoptan medidas defensivas para evitar ser rapiñados; los gremios policiales piden chalecos y armas con chips. Foto: Fernando Ponzetto

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A mediados de 2019 los servicios de Inteligencia de Brasil alertaron a Inteligencia del Estado y a la Dirección de Investigaciones de la Policía que una célula del Primer Comando de la Capital (PCC), una de las principales mafias de la región, se había instalado en Uruguay. La información brasileña tenía un solo nombre: Fernando. Ni siquiera el apellido. También mencionaba que esta persona estaba en prisión y había reclutado a varias más.

Tras una investigación de la fiscal especializada en Estupefacientes, Mónica Ferrero, y de la Policía, la “cabeza” del PCC fue desarticulada. La investigación se denominó “Operación Magnesio”. Sin embargo, siguen en libertad casi un centenar de miembros.

Inteligencia del Estado y de la Fiscalía creen que esos integrantes del PCC están hoy detrás de los ataques a policías. Ocurrieron 82 en lo que va del año.

“El Primer Comando de la Capital (en Uruguay) hablaba de robar armas a policías, que es lo que está ocurriendo. También decía que había que rapiñar chalecos antibalas, que es lo que está sucediendo ahora. El grupo delictivo uruguayo tenía contactos reales con Brasil y era enorme”, dijo a El País una fuente del caso.

El viernes 7, El Observador consignó que en la investigación liderada por Ferrero surgió de las escuchas telefónicas que los delincuentes pretendían atacar a la Policía para obtener armas y chalecos.

¿Para qué quiere una organización delictiva tantas armas y chalecos antibalas?

Cuando una persona cae preso en una cárcel con influencia del Primer Comando de la Capital, otros reclusos le brindan protección a cambio de servicios. En el momento en que ese interno sale en libertad, deberá pagar la “protección” mediante un asalto a un banco elegido por el PCC.

Según una fuente de Inteligencia, se necesitan armas automáticas y chalecos antibalas para realizar el atraco.

“Por eso es que hoy se roba tantas pistolas Glock y chalecos a los policías”, agregó la fuente.

Ambos implementos también sirven de protección durante enfrentamientos contra otras organizaciones mafiosas. Por ejemplo, en Brasil, el Primer Comando de la Capital tiene como rivales al Comando Rojo (CV) y al Tercer Comando de la Capital (TCC).

Otra hipótesis manejada por la Policía es que las rapiñas de pistolas Glock a efectivos tienen como objetivo el tráfico de armas hacia Brasil. En el mercado negro brasileño, la Glock es un arma codiciada: es muy liviana, automática y tiene un gran poder de fuego.

Según una fuente de Inteligencia, subfusiles, escopetas y pistolas Glock uruguayas valen cinco veces en el mercado norteño, donde está prohibida la venta de armamento a particulares.

En Uruguay, el valor de una pistola Glock, de 19 tiros, promedia los US$ 1.400; una escopeta calibre 12, US$ 750 y un rifle, US$ 830. Los subfusiles automáticos no son de venta al público.

En 2017, un informe de Inteligencia Policial, al que accedió El País, señaló que el tráfico de armas a Brasil pasaba por la frontera seca. El documento refería a la “Operación Leo”, donde fueron detenidos 12 personas, entre ellas dos propietarios de armerías de Artigas y Tacuarembó. Los dueños de las armerías fueron procesados con prisión por reiterados delitos de tráfico interno de armas.

Armas uruguayas terminan en manos de bandas organizadas. Foto: AFP
Armas uruguayas terminan en manos de bandas organizadas. Foto: AFP

A fines de junio de 2016, efectivos de Inteligencia realizaron la “Operación Cerrojo” que terminó con el procesamiento con prisión de un empresario que importaba y vendía armas de grueso calibre.

La investigación policial detectó que el acusado tenía en su poder 50 rifles AR 15 -un subfusil de guerra utilizado por fuerzas especiales- y 30 Glock. La mayoría de esas armas terminaron en manos de delincuentes en Brasil, según informes de Inteligencia Policial.

Narcos compran armas

El director nacional de Policía, Mario Layera, dijo al programa Así nos va de Radio Carve que una de las hipótesis de los ataques a policías es que narcotraficantes están pagando “importantes sumas de dinero” por armas y chalecos antibalas. “Hay demanda por parte de narcotraficantes de obtener la pistola Glock que utilizan los policías”, dijo Layera. El jerarca afirmó que esas armas podrían ser vendidas en el mercado negro brasileño.

Policías sufren 82 incidentes en lo que va de 2020
Patrullero de policía de Montevideo. Foto: Archivo El País

Entre el jueves y el viernes tres policías resultados atacados por delincuentes. Uno de los casos ocurrió en la mañana de ayer, en la policlínica de ASSE en la Cruz de Carrasco, donde una agente fue amenazada con un arma por un delincuente que le robó la pistola Glock y el chaleco antibalas. En la madrugada, en el barrio Casavalle un policía sufrió un intento de rapiña mientras custodiaba una oficina del INAU. Pero realizó varios disparos y el asaltante se dio a la fuga.

El jueves 13, un funcionario policial que transitaba de particular por el Prado se enfrentó a un delincuente que intentó rapiñarlo. El asaltante resultó herido.

El lunes 10, dos policías resultaron rapiñeros. Otros 77 agentes sufrieron rapiñas, hurtos, un homicidio, un intento de homicidio y atentados entre el 1 de enero y el 5 de febrero de 2020, según el gobierno.

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