ROCHA

Prisión para tres personas por caso Cristina Jones; "espero justicia", dijo su hija

Dos hombres una mujer deberán cumplir 150 días de prisión preventiva tras haber sido acusados por la fiscal Sandra Fleitas. Además la Justicia libró una orden de captura sobre el casero de Cristina Jones.

La hija de Cristina Jones contó ayer a El País las peripecias que sufrió la familia desde la desaparición de su madre hace 14 meses. Foto: Francisco Flores
La hija de Cristina Jones contó ayer a El País las peripecias que sufrió la familia desde la desaparición de su madre hace 14 meses. Foto: Francisco Flores

Carola Ravecca pasó la noche durmiendo en su auto frente a la comisaría porque tenía miedo. Llegó a Punta de Diablo sobre las 00:30 de ayer porque se enteró, mientras daba clases particulares de inglés, que en la casa de su madre Cristina Jones, desaparecida desde hace 14 meses, habían encontrado restos óseos sobre la tarde del lunes.

Tenía miedo, dice, porque uno de los principales sospechosos de la desaparición de su madre, el casero Alejandro Martín Rodríguez, estaba prófugo y “podía estar por la vuelta”.

El hombre es una de las siete personas por las que la fiscal de Chuy a cargo del caso, Sandra Fleitas, libró una orden de detención en la mañana del lunes para esclarecer el caso. Pero al único que la Policía no encontró fue al casero. Por eso la fiscal pidió una requisitoria para el hombre, que ahora es buscado por la Interpol.

Por la tarde de ayer el Ministerio del Interior solicitó la colaboración de la población para ubicar a Alejandro Martín Rodríguez, el casero y divulgó su foto y sus datos.

Pasada la medianoche de este miércoles la Justicia hizo lugar al pedido de la fiscal Fleitas y procesó con prisión preventiva por 150 días a dos de las mujeres detenidas y a un hombre.

Dos fueron acusados como cómplices de homicidio especialmente agravado y una como coautora. Una de las mujeres detenidas es la madre del casero y fue emplazada por lo que podría ser nuevamente llamada a declarar.​

Justamente el casero, o quien se presentó así ante los hijos de Cristina Jones cuando fueron a Punta del Diablo por la desaparición de su madre, también fue indagado en 2015 por el fiscal de Rocha, Jorge Vaz, por el crimen de la joven argentina Lola Chomnalez.

“Se le hicieron huellas de ADN en su momento”, afirma Vaz, pero esas pruebas no fueron suficientes para vincularlo con el caso Chomnalez. “Él estaba en Valizas en esa época”, agregó el juez.

Cuando Carola llegó de madrugada a la casa de su madre vio que en la entrada de esa construcción de dos pisos había un pozo cavado. Ahí fue donde se hallaron los restos a pocos metros de la puerta que conecta con el cuarto donde dormía el casero junto a una rampa que permite el acceso al segundo piso, y a la entrada de donde vivía Jones.

Justicia.

“Ahora hay un cuerpo, pero lo que estoy esperando es justicia”, dice Carola que desde hace 14 meses, junto a dos hermanos Alfonso y Francisco, están intentando saber qué pasó con su madre.

La fiscal Fleitas indicó que los restos fueron enviados a Montevideo para que se les realizaran pruebas de ADN. Este proceso, explicó la fiscal, puede llevar unos tres días.

Los hijos de Jones siempre tuvieron sospechas de Rodríguez, ya que consideraban raro que su madre hubiera contratado a alguien para que viviera en su casa. “Cuando le pregunté por qué él nunca avisó que mamá hacía días que no estaba en la casa, se retobó”, cuenta Carola sobre su encuentro con Rodríguez cuando se enteró.

“Vivía acá abajo”; dice mientras señala la planta baja de la casa de madera ubicada a pocas cuadras de la playa. Carola dice que no aguanta más, que ya pasaron 14 meses y todavía no encuentra paz. Camina sobre el poco pasto que queda luego de que los bomberos hicieron el pozo donde se hallaron los restos y sube la rampa. “Acá dormía mamá”, dice y señala la ventana, que con las cortinas internas abiertas, se puede ver todo el interior. Toca la pared contigua a la venta y dice “acá da la estufa a leña de mamá. Cuando mi hermano vino y estaba el casero esta pared estaba caliente. El dormía acá, ya no dormía abajo”, dice.

Según cuenta Carola, Rodríguez vivía ahí con su pareja, ahora detenida, y sus hijos. Cuando fue expulsado de la casa una vecina que vive enfrente lo alojó. “La última vez que lo vieron fue en noviembre”, cuenta.

Esa mujer que le dio alojo a Rodríguez es una de las que se encuentra detenida -cuatro mujeres y dos hombres. “Yo hablé con ella en su momento”, dice Carola. “Ella me dijo que ellos se drogaban y que eran peligrosos y yo le pregunté por qué los alojaste y me dijo que les creía”.

Otra de las personas detenidas vive en la casa de atrás a la de Jones y fue la misma que le dijo a Carola y sus hermanos que el 24 de junio, luego de la desaparición de Jones, la había escuchado dentro de la casa.

Según supo El País por fuentes de la investigación, dos de los seis detenidos tienen antecedentes penales. Una de las mujeres detenidas, además, es la madre de Rodríguez.

Carola da por hecho que los restos encontrados pertenecen a su madre, algo que además le confirmó a ella una vidente contratada por sus hermanos que, tras conocerse la noticia del hallazgo, también fue a la casa de Punta del Diablo. Ca-rola la encontró en el fondo, donde se cavó el pozo donde estaban los restos. La vidente le aseguró que era su madre y además le dijo que la habían asesinado ahí, en la cama, que la habían envenenado.

La teoría de la vidente concuerda con lo que piensa la hija de Jones, basándose en los datos que recolectó durante los 14 meses que no tuvo noticias de su madre. Hablando con vecinos y allegados pudo saber que su madre había comprado un surtido, que había pasado por la veterinaria y que la última llamada registrada en su celular fue ubicada en esa misma casa. “¿Para qué va a hacer un surtido si se va a ir? Y la última llamada es acá mismo”, dice para reforzar su teoría de que el casero es el principal sospechoso por la desaparición.

Carola explica que le dicen casero porque así se presentó, pero que en realidad está segura que es un hombre al que su madre le alquiló la pieza del fondo por pena. “Encontré una foto de ellos abrazados que es de 2016”, explica.

El primer contacto que tuvo con el hombre fue cuando su madre no contestaba el teléfono el día de su cumpleaños, las llamadas llegaban de un lado y de otro, pero Cristina Jones no estaba para contestarlas. Que se fue a Piriápolis, que se fue a Punta del Este, que ahora no está acá, fueron las respuestas que daba el hombre a cada una de las personas que se querían comunicar. El trato con Carola en un principio fue cordial, correcto, pero la situación cambió cuando decidió ir a la casa junto con sus hermanos. “En ese momento no nos habló, nos miró muy mal”, recuerda.

Similitudes con caso de estadounidense

Si bien el caso está en el escritorio de la Fiscalía desde que Jones fue reportada como desaparecida, eran muy pocos los avances que se habían logrado hasta ahora. En ese tiempo pasó de las manos de una fiscal a otro y terminó en el despacho de Sandra Fleitas, quien ahora es la encargada de investigar. A la medianoche de ayer los detenidos esperaban por la audiencia de formalización. Fleitas indicó a El País que las investigaciones siempre se mantuvieron activas, si bien tomó mayor repercusión mediática luego de que trascendiera que podía existir una posible vinculación con Janice Schroll, una estadounidense de 70 años que en un principio también estaba desaparecida hasta que se confirmó que había sido asesinada en su casa en el balneario rochense La Esmeralda. La coincidencia entre ambos casos hizo que Fleitas se contactara con su par Jorge Vaz, encargado del caso de Schroll para cruzar información que pudiera colaborar en el caso de Jones. Ayer la fiscal confirmó que los casos no están vinculados y que incluso el hombre que fue formalizado por el caso de la estadounidense no fue citado a la audiencia de formalización como sospechoso. Carola, la hija de Jones, sin embargo tie- ne una opinión diferente. “Me llegó una denuncia anónima de que la mujer del casero era ahora la pareja del asesino de Schroll. ¿Qué casualidad, no? A 20 metros un caso del otro y con el mismo modus operan-di. No sé, yo hace rato que ya no creo en los Reyes Magos”, dice. Sin embargo esa no es la única posible conexión del caso de Jones con un crimen. Vaz confirmó a El País que el casero fue además indagado en el caso de Lola Chomnalez, quien apareció muerta en diciembre de 2014 en Barra de Valizas, a poco más de 50 kilómetros de Punta del Diablo.

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