SENTENCIA CONTRA EMPRESA DE TRANSPORTE

Guillermo Lyford Pike, el futbolista que le ganó a la muerte y recibió indemnización millonaria

Un grave accidente de tránsito ocurrido cuando regresaba en un ómnibus desde Brasil, dejó trunca su carrera de futbolista y cambió su vida para siempre.

Guillermo Lyford Pike en una cancha de fútbol. Foto: Archivo
Guillermo Lyford Pike en una cancha de fútbol. Foto: Archivo

A los 19 años, Guillermo Lyford Pike tenía una carrera promisoria en el fútbol. Corría 2014 y el joven había pasado por todas las divisiones inferiores y llegado a jugar como lateral derecho en el equipo de primera del Club Defensor Sporting.

Guillermo había firmado así su primer contrato como profesional. Pero entonces fue cuando irrumpió la tragedia. Un grave accidente de tránsito ocurrido cuando regresaba en un ómnibus desde Brasil, dejó trunca su carrera de futbolista y cambió su vida para siempre.

El vuelco.

Por el inicio del Mundial de Brasil ocurrido el 12 de junio de 2014, el fútbol uruguayo se había detenido. Como no había partidos y su club le había dado vacaciones, Guillermo y un amigo se fueron justamente al país norteño a ver un partido de la selección.

En la noche del 30 de junio tomó el ómnibus de vuelta desde Porto Alegre. Guillermo se sentó en el asiento N° 1. Al llegar al kilómetro 186 de la ruta 9, el ómnibus volcó. Guillermo salió despedido. Quedó aprisionado debajo de la mole de hierro durante dos horas sin perder la conciencia, señala la demanda contra la empresa elaborada por el abogado Ignacio Durán en representación de la víctima.

Mientras trabajaban los bomberos para rescartarlo, Guillermo logró tomar su celular y llamó a sus familiares para darles un mensaje de despedida. Sus padres recuerdan al detalle el tenor de la conversación, la que jamás podrán olvidar.

Guillermo les dijo que los quería mucho, que se estaba muriendo desangrado debajo de un ómnibus y que no los vería más.

Después de dos horas de trabajo, los bomberos lograron extraer al futbolista de debajo del ómnibus. Tenía una enorme herida en el abdomen y quemaduras de gran parte de su cuerpo al haberse quedado atrapado entre el ómnibus y el pavimento, mientras el vehículo se desplazaba durante unos 20 metros.

Una pericia dice que el deportista no murió en el lugar porque sufrió el sangrado lento proveniente de masa muscular y no de una arteria.

A raíz del accidente el chofer del ómnibus fue procesado con prisión por un delito de lesiones gravísimas culposas con un delito de lesiones personales culposas. La decisión fue de la entonces jueza Penal de Rocha de 2º Turno, Silvia Urioste.

La lucha.

Guillermo Lyford Pike ingresó consciente al CTI de una mutualista de Rocha. Poco después, fue derivado a mesa de operaciones. En el quirófano sufrió un paro cardíaco. Fue reanimado. Regresó al CTI por sus politraumatismos graves de tórax y aplastamiento de sus partes blandas.

El 1° de julio de 2014, Guillermo estaba estable. Fue trasladado desde la mutualista de Rocha al Centro Nacional de Quemados (Cenaque). Estuvo internado allí hasta el 29 de octubre de ese año.

Se comprobó que el infarto le había provocado un daño cerebral que afectó el lado derecho de su cuerpo. Por las heridas generadas por el accidente, Lyford Pike sufrió múltiples infecciones y la pérdida de la visión de un ojo.

El expediente judicial señala: “El psiquiatra registró personalidad (de Guillermo) sin rasgos patológicos a destacar. Aunque el 6 de noviembre (de 2014) después de la fisioterapia se angustió. Manifestaba sentimientos de tristeza y bronca por su situación y su futuro, lo que le generaba incertidumbre”. Y agrega: “Sin ideas de autoeliminación, aunque refería que hubiera preferido haber muerto para no verse en este estado”.

La internación del deportista duró hasta el 24 de diciembre de 2014. Luego este continuó con tratamientos en policlínica hasta 2018, cuatro años después del siniestro de tránsito. En el ínterin, Guillermo enfrentó varias intervenciones quirúrgicas para hacerle curaciones en las heridas que demoraban en cicatrizar.

El BPS lo declaró con incapacidad total.

Hoy Guillermo sufre secuelas de la enfermedad. Debe trasladarse en sillas de ruedas y requiere de ayuda para todos sus movimientos. No se viste solo. Tampoco logra quedarse mucho tiempo en su casa sin asistencia. No recuperó totalmente la visión de su ojo izquierdo.

Por sus problemas de visión, no puede ver televisión ni la pantalla de la computadora. Ello le genera dificultades a la hora de estudiar. Actualmente, Guillermo cursa 4° año de la Licenciatura de Administración de Empresas de la Universidad de Montevideo (UM).

La demanda.

Asesorados por Durán, los padres presentaron una demanda civil contra la empresa de ómnibus por daños y perjuicios, lucros cesantes y futuro, entre otros reclamos.

En el escrito, Duran enfatizó que la obligación del transportista es de resultado. Es decir, tiene la obligación de conducir al pasajero sano y salvo a su lugar de destino.

La Justicia falló en primera y en segunda instancia a favor de Guillermo. Condenó a la empresa a pagarle una suma elevada por daño moral, lucro cesante entre 2016-2027, que se establece en el 50% del salario mínimo profesional para la Categoría A de fútbol y el lucro cesante futuro desde 2027 hasta los 65 años de Guillermo que se fija en un salario mínimo nacional mensual más intereses legales.

“Se trata de una sentencia bastante novedosa en cuanto a los montos y a la condena que debe pagar el demandado”, dijo Durán. Y concluyó: “No hay dinero que pueda pagar lo que sucedió. Guillermo ha dicho que si le pudieran devolver la vida que tenía antes del accidente, no quiere un solo peso de los que va a recibir”.

"A veces prefiere no pensar"

Una pericia actual sobre Guillermo Lyford Pike dice: “Le preocupa mucho no poder solucionar cosas ni decidir en forma autónoma e independiente. Piensa en su futuro si no logra tener alguna actividad con sus estudios. Le entristece no hacer cosas que consideraba cotidianas como cortar el pasto o dar de comer a los perros. A veces prefiere no pensar”.

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