JUSTICIA

La guardería del horror: la trama detrás de un caso de abusos sexuales a niños

Un hombre de 80 años y su pareja de 51 fueron enviados a prisión ayer en el marco de la investigación por un caso de abuso sexual infantil en una guardería clandestina de Paso Molino.

Vecinos consternados ante la noticia de lo que sucedía en la guardería, pintaron el lugar con mensajes para los dueños. Foto: El País
Vecinos consternados ante la noticia de lo que sucedía en la guardería, pintaron el lugar con mensajes para los dueños. Foto: El País

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"Tengo que ir yo a la cárcel ahora. Vamos a la cárcel por tu linda cara”, le dijo llorando una mujer de 51 años a su pareja de 80 luego conocer la decisión de la Justicia. Los dos son los culpables de escribir la página más negra de una historia que se podría titular como “la guardería del horror”.

Ambos vivían en una casa ubicada en Paso Molino, donde funcionaba una guardería clandestina a la cual asistían nueve niños.

El día 11 de noviembre de 2019 las madres de siete de esos niños denunciaron que sus hijos, todos entre 5 y 9 años, sufrieron abusos, amenazas, violencia física, psíquica y emocional dentro de ese lugar.

Ayer, durante una audiencia de formalización, la Fiscalía de Delitos Sexuales de 4° Turno a cargo de Sylvia Lovesio, solicitó la imputación de la pareja por un delito de atentado violento al pudor, reiterados delitos de abuso sexual agravado (el hombre como autor, ella como coautora) y abuso de autoridad de menores incapaces. La jueza Diovanet Olivera hizo lugar a la solicitud fiscal y determinó que ambos deberán permanecer 180 días en prisión preventiva a la espera de una acusación fiscal.

El horror.

Algunos niños iban a la guardería apenas unas horas. Otros, en alguna oportunidad, llegaron a quedarse a dormir en esa casa. La mujer cobraba alrededor de $ 4.000 para cuidar a los menores. Los padres dejaban a sus hijos y pensaban que allí estaban seguros. Pero poco a poco se fue arrojando luz a ese lugar totalmente oscuro.

“Mamá, venime a buscar. Sacame de este infierno”, le dijo un niño de nueve años a su madre. No soportó más ver como el hombre de 80 años y pareja de la dueña de esa guardería llevaba a tres niñas todos los días, de forma individual, a un dormitorio y luego cerraba la puerta.

Él, según la investigación fiscal, les decía a sus amigas que no fueran, pero ellas con cara de resignación contestaban que tenían miedo. El niño también temía. Temía que ese hombre jubilado matara a las niñas. Una vez, incluso, grabó con su celular el momento en que la puerta del dormitorio del hombre se cerraba con una de las niñas dentro. Fue una maestra del niño la que notó un cambio en el comportamiento del menor. Pasó de ser un estudiante sobresaliente, dijo, a agredir a compañeros con insultos propios de personas adultas.

El horror sucedía, según la dueña de esa guardería, cuando ella no estaba en esa casa. La mujer declaró ante la fiscal Lovesio que se iba del lugar en la mañana para llevar a varios niños a la escuela y que más tarde los pasaba a buscar. En ese rato, agregó, salía a hacer mandados e iba a la casa de un vecino.

Los otros niños que estaban en la guardería, entonces, quedaban solos con el hombre. Ahí era cuando sucedían los abusos sexuales en el dormitorio. Ahí fue que el niño de nueve años se dio cuenta del “infierno”.

Unas de las víctimas le contó a su madre de los abusos cometidos por el hombre, pero también le dijo: “la señora que nos cuidaba nos hacía cosas feas”. Esas cosas feas era ponerles sobrenombres ofensivos a los menores.

La madre de una de las víctimas declaró que su hija, con mucha vergüenza y llorando, le dijo que no quería ir más a esa guardería. En ese momento le contó que el hombre, que abusaba de ella, también hacía lo mismo con dos de sus amigas. Después, agregó, las amenazaba diciéndoles que iba a matar a sus madres.

Pero el relato de otros de los niños es claro: la dueña de la guardería muchas veces estaba presente cuando su pareja encerraba a las menores en el cuarto para abusarlas. Eso pasaba, dicen, cuando la mujer estaba en la cocina. “Si nosotros nos dábamos cuenta, cómo ella no sabía”, dijo uno de los niños. Ante la fiscal, la encargada de la guardería declaró que desde la cocina podía ver todo el resto de la casa.

Pero además de los abusos, también maltrataban a los niños. Uno de ellos, de siete años y con síndrome de Down, llegó con moretones en su cuerpo. Según la investigación fiscal era maltratado por la pareja. Ellos le pegaban y le sacaban la comida. Un día cuando lo fue a buscar su padre, el niño puso sus dos manos sobre las rejas de la entrada de la casa y se quedó mirando fijo. Fue la manera, contó la fiscal, de decirle que no quería quedarse en el lugar.

Pero los padres nunca imaginaron ese infierno. Todos coincidían en que los niños no querían estar allí porque preferían estar en sus casas. A esa guardería del horror también asistía la hija de la mujer y el hombre a cargo del lugar. La Fiscalía investiga si esa adolescente de 13 años también fue víctima de abusos. Ayer la Justicia decidió también la suspensión de la patria potestad de los padres con su hija.

Lovesio dijo luego de la audiencia que “siguen llegando denuncias” de padres que enviaron a sus hijos a ese lugar.

Audiencia con mucha tensión

Nueve fueron los padres que ingresaron a la sala esperando justicia. Se colocaron en primera fila. Primero entró la dueña de la guardería. Después el hombre de 80 años.

Algunas madres, entonces, comenzaron a llorar. “¿A qué se dedica?” le preguntó la jueza Diovanet Olivera al acusado. “Era músico”, respondió y fue la primera vez que habló durante la audiencia. La segunda vez dijo: “tendría que recordarlo”, cuando la magistrada le preguntó la dirección de su hogar. La mujer tampoco habló demasiado y siempre evitó mirar a su pareja, pero cuando todos se fueron, lloró y lo increpó.

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