JUSTICIA DESBORDADA

Un solo fiscal investiga 650 muertes

Fiscalía de Juan Gómez indaga crímenes, accidentes laborales, de tránsito fatales y suicidios

El fiscal Juan Gómez no se detuvo hasta que logró detener a los ahora imputados. Foto: F. Ponzetto
El fiscal Juan Gómez considera que el incremento de homicidios se debe a una pérdida de valores en la sociedad. Foto: F. Ponzetto

"El Moncho” estaba tranquilo en la audiencia. Sabía que sus abogadas Silvia Martínez y Carolina Bautel iban a pelear por él. Cuando estaba todo listo para un firmar un acuerdo con la fiscal adjunta a Juan Gómez, Alana Eccher Machado, las defensoras se negaron.

“El Moncho” estaba tranquilo. Sabe que había gritado: “Esta (bala) es por lo que me debés; esta (bala) es para vos”. El incidente ocurrió el 2 de julio de 2018 en el fondo de su casa ubicada en el barrio Colón.

“El Moncho” está tranquilo. Sabe que jaló el gatillo y la bala no salió. Disparó otra vez.

La bala iba a dirigida a un conocido del “Moncho” que se encontraba en el lugar junto a su novia. Sin embargo, impactó en un adolescente que estaba en el lugar.

El caso del “Moncho” es uno de los 650 que investiga la Fiscalía de Homicidios de 1er. Turno, cuyo titular es Juan Gómez.

Una de las explicaciones por las cuales esa fiscalía tiene tantos casos de muertes violentas -asesinatos, homicidios culposos, accidentes laborales y de tránsito con muertos- es que durante más de un año fue la única que se encargó de esa materia. El 16 de octubre de 2018, el fiscal de Corte, Jorge Díaz, creó una segunda fiscalía que se especializó en ese tipo de delitos. Su titular es Mirta Morales, presidenta del gremio de fiscales.

Esos 650 expedientes de la Fiscalía de Homicidios de 1er. Turno van desde una simple actuación resuelta por el fiscal Gómez hasta un caso que se encuentra en un juicio oral. La sobrecarga es evidente. Gómez ayer no estaba de turno. Sin embargo, su fiscalía debió participar en tres de cuatro audiencias sobre homicidios.

“Un trabajo sin horarios”

El 6 de junio de 2019, los fiscales realizaron un paro de 24 horas en reclamo por mejores condiciones laborales. La presidenta del gremio de fiscales, Mirta Morales, dijo a Canal 4: “El nuevo código expone a los fiscales de una forma que no estamos preparados. Nuestro trabajo no tiene horarios” y en el interior “hay fiscales que están todo el mes al servicio”.

A la cárcel. 

En la audiencia realizada ayer, Eccher Machado le dijo al juez Marcelo Malvar que no se llegó a un juicio abreviado donde iba a acordar con las defensoras Martínez y Bautel una pena de prisión de siete años para “el Moncho” por el homicidio del adolescente. “En el juicio oral voy a pedir más”, advirtió.

La fiscal solicitó una prórroga hasta marzo de 2020 de la prisión preventiva del joven investigado. Alegó peligro de fuga y recordó que el imputado estuvo prófugo un buen tiempo hasta ser detenido durante un allanamiento. “Hay testigos protegidos de identidad reservada”, advirtió la fiscal.

Malvar le indicó a la fiscal Eccher Machado que la investigación del homicidio del adolescente se acercaba al año, fecha prevista por la ley para terminar la indagatoria.

La fiscal respondió que “es verdad” y que existían “muchos casos más” en esa situación. Y argumentó que aún debían declarar testigos. “Voy a hacer la acusación antes de la feria mayor. Es un compromiso moral”, dijo Eccher Machado.

Un compromiso similar hizo Gómez en una audiencia anterior cuando solicitó una prórroga de la prisión preventiva de un acusado de homicidio de un traficante. (Ver nota aparte)

Malvar dijo: “Estuvimos en una audiencia con Juan Gómez. Pero la investigación no era tan vieja como en este caso”.

La defensora Martínez aprovechó: “Ya que falta muy poco para cumplir el año de la investigación pido que mi defendido espere el juicio con libertad ambulatoria (tobilleras)”.

Malvar le habló a “Moncho”: “No me gustaría traerlo en tres meses. Pero a usted se le imputa un delito grave. Voy a hacer lugar al pedido fiscal de extender la prisión preventiva”.

Sin decir palabra, “el Moncho” asintió.

Drogas y el poco valor de una vida: un caso clásico de sicariato

Ariel G. no tiene más de 30 años. Viste como cualquier joven: cabello con corte medio americana, vaqueros, campera deportiva de color rojo y championes marrones marca New Balance. Ariel entra a la audiencia mirando a su entorno con curiosidad. Se sienta en la silla y enseguida se entera que el fiscal Juan Gómez solicitará la extensión de su pena de prisión. Ariel mira al fiscal con distintas caras durante la audiencia: curiosidad, preocupación, una mueca irónica y aceptación. Ariel es acusado de matar a un traficante de drogas a quien se le entregó un kilo de pasta base para vender al minoreo en un barrio periférico de Montevideo. El encargado de vender la droga desapareció sin devolver el dinero. Testigos protegidos señalaron a la Fiscalía que el último en ver con vida a la víctima fue Ariel, quien no era dueño de la droga. Es decir, su “trabajo” fue matar al “mexicano” (el que roba a un narco). En la audiencia, el fiscal explicó que la acusación lleva mucho trabajo, hay que volver a citar a testigos y policías para que declaren ante un juez. “No es preparar un escrito como el antiguo sistema”, advirtió el fiscal de Homicidios.

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