NARCOTRÁFICO

Fiscal busca más cómplices en caso del jet con cocaína

La fiscal Patricia Rodríguez y su equipo procuran continuar con otras líneas de investigación, entre las que se encuentra seguir la “cadena de mandos” del grupo criminal.

Avión detenido en Francia que transportaba cocaína proveniente de Uruguay. Foto: europol.europa.eu
El avión jet llegó a Uruguay el 13 de mayo pasado y partió dos días más tarde con droga. Foto: europol.europa.eu

El avión jet arribó al Aeropuerto Internacional de Carrasco el 13 de mayo pasado a las 23:51 horas y partió dos días después a las 19:12 horas con destino a la ciudad de Niza, Francia. Al día siguiente, la Policía detuvo a los tripulantes y pasajeros del avión en un poblado cerca de la frontera con Suiza.

Europol informó a la fiscal de la Ciudad de la Costa, Patricia Rodríguez, que en el operativo se incautó aproximadamente 500 kilos de cocaína.

Por el caso, la Fiscalía solicitó el inicio del proceso penal contra un funcionario de Interpol que pagó US$ 30.000 a un militar de la Fuerza Aérea para que hiciera “la vista gorda” cuando las 39 valijas cargadas con la droga pasaran por el escáner. A ambos se les investigará por cohecho (coima) y tráfico de drogas. También se le imputó el delito de receptación a la exesposa del militar porque tenía en su casa US$ 24.000 de los US$ 30.000. Los US$ 6.000 restantes el funcionario de Fuerza Aérea los gastó en refaccionar su hogar y adquirir electrodomésticos.

Ahora la fiscal Rodríguez y su equipo procuran continuar con otras líneas de investigación, entre las que se encuentra seguir la “cadena de mandos” del grupo criminal que contrató al suboficial policial y cómo ingresó el cargamento de drogas al país. “No se descarta nada”, dijo una fuente del caso a El País anoche.

Para la Policía, es casi obvio que la cocaína incautada en Europa proviene de Bolivia, ingresó por el norte argentino, se acopió en Buenos Aires y luego fue trasladada a Uruguay a través de la frontera.

En este momento ya no existen los carteles colombianos que operaban en la década de los ochenta y noventa.

Ahora el tráfico de drogas hacia Europa es realizado por lo menos por cuatro organizaciones pequeñas, cuyos integrantes tienen una relación de parentesco. Éstas se dividen las tareas: un grupo produce la cocaína en Bolivia. Otro la adquiere en ese país (US$ 1.000 el kilo). Otra banda -generalmente argentina- compra la droga en la frontera y la transporta hacia Buenos Aires.

De ahí la cocaína es llevada a dos puntos: uno de ellos apunta a un centro de consumo elevado como lo es la zona de Mar del Plata y el otro tiene como destino a Europa. El cargamento ingresa a Uruguay. Otra organización, integrada por uruguayos con “asesoramiento” externo, traslada la droga dentro de Uruguay. Y luego es adquirido por otro grupo que se ocupa de su traslado y venta al minoreo en Europa. Allí el precio aumenta considerablemente.

5.500 kilos de cocaína pura

El domingo 4, la Policía incautó 1.000 kilos de cocaína pura en una vivienda ubicada en el balneario Parque del Plata. Tres personas fueron acusadas por el caso. A mediados de julio pasado, la policía alemana incautó 4.500 kilos de cocaína de elevada pureza dentro de un contenedor que salió de Uruguay con soja.

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