OPERATIVO CONTRA NARCOS

Desbaratan una banda que secuestraba adictos a las drogas en el Cerro

“El Pachuli”, uno de los lugartenientes de la banda de los “Ricarditos” del Cerro, enfrenta una investigación penal por tráfico de drogas, lesiones personales y porte de armas.

Adictos a la pasta base consumiendo en la calle. Foto: Archivo El País
Interior afirmó que los “Operativo Mirador” dieron resultado porque los referentes de la banda del “Ricardito” estaban presos. Foto: Archivo El País.

"El Pachuli” ingresa a la sala del Juzgado como quien busca un asiento en el cine. Enseguida se despatarra en la silla. Se ve que, pese a su juventud, tiene experiencia en lides judiciales.

Su rostro, afilado por un corte de cabello media americana teñido de rubio, refleja pereza o falta de sueño. Fue capturado en un allanamiento realizado en las primeras horas del martes 6 y pasó la noche en un calabozo incómodo.

“El Pachuli” es acusado de ser uno de los lugartenientes de la banda de los “Ricarditos”, que regentea “bocas” de venta de drogas en el Cerro y barrios aledaños.

Viste como un joven con cierto poder adquisitivo. Camiseta roja símil seda, campera negra de marca, unos jeans modernos y championes rojos de una reconocida grifa.

No pesa más de 60 kilos. Ni su mirada es amenazante. Nada de él hace suponer que podría ser violento. Lo mismo se piensa cuando se mira a una mamba negra, una viborita de 40 centímetros de longitud considerada una de las más venenosa del mundo.

El relato de la Fiscalía de Estupefacientes tira por tierra cualquier confusión hacia “el Pachuli”.

La fiscal narra a la jueza Dolores Sánchez que la organización de traficantes del Cerro decidió salir a cobrar deudas antiguas y para ello usó métodos violentos que no se acostumbra utilizar en Uruguay.

Uno de los deudores, hijo de una policía, salía de su casa en el barrio Santa Catalina para ir a trabajar, según declaró.

Tres individuos lo interceptaron en un Chevrolet modelo Sail y, bajo amenazas, lo hicieron subir al auto.

Lo llevaron a una casa ubicada en el Cerro. Allí estaba la “Gorda Vanessa” y otras personas. Le reclamaron lo que robó y le dijeron que no sería liberado hasta que su familia no pagara $ 15.000.

El secuestrado insistía en que no había robado nada.

Patrullero. Foto: Fernando Ponzetto.
Patrullero. Foto: Fernando Ponzetto.

Según el relato de la Fiscalía, “el Pachuli”, auxiliado por otras personas, le cortó la falange del dedo anular utilizando un pelapapa y un termo como martillo.

Posteriormente, otra persona tomó la oreja de la víctima con una pinza, mientras “el Pachuli” la cortaba con un cuchillo con sierra. El video con la agresión fue enviado a la madre de la víctima de secuestro. Luego de ver la macabra filmación, la madre del adicto depositó los $ 15.000 en una red de cobranzas. La “Gorda Vanessa” fue a cobrar el rescate.

“El Pachuli” fue detenido en la mañana del martes 3 en una casa ubicada en la calle Etiopía (Cerro). Debajo del colchón tenía una pistola Taurus, con los números limados.

Los policías incautaron 12 gramos de cocaína que fueron tirados al sistema sanitario.

El propio “Pachuli” reconoció en la Fiscalía que había lastimado al joven adicto con el pelapapas y un cuchillo.

La fiscal expone los hechos y las pruebas que recogió durante su investigación. “El Pachuli” la miro distraído.

Cada tanto se apoya en el respaldo de la silla, emite un largo bostezo, se estira a lo largo de la silla y se despereza poniendo las manos detrás de la nuca.

La fiscal dice que “el Pachuli” es reincidente: salió en libertad hace tres meses. Estaba preso por un delito de porte de armas de fuego.

“El Pachuli” tiene otros antecedentes por posesión de drogas y porte de armas de fuego.

Al finalizar la audiencia, el director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, Gustavo Leal, dijo que se hizo Justicia tras una “investigación ejemplar. Se logró desarticular un grupo criminal” que operaba en la periferia de Montevideo.

La jefa: 18 años y embarazada.

En la audiencia, sentada al lado de “Pachuli”, se encuentra Melissa, una joven de 18 años que fue detenida en una casa de la calle Río de Janeiro (Cerro) en posesión de droga.

Melissa tiene un rostro de modelo. Usa el cabello teñido de rubio recogido en la nuca y un cerquillo. El peinado y sus facciones la hacen parecer más chica. Como cualquier adolescente, usa jogging, camiseta, una campera y championes con plataforma. Tiene un embarazo de seis meses y carece de antecedentes penales.

La fiscal dice que, en su celular, se encontraron varios mensajes de voz que prueban que Melissa controlaba “bocas” de droga en la zona del Cerro.

Fuentes de la investigación indicaron a El País que Melissa estaba vinculada sentimentalmente con “Ricardito”, uno de los líderes de la banda narco.

La fiscal pide el inicio de la investigación penal para “el Pachuli” por los delitos de secuestro, lesiones personales y porte de armas y su prisión preventiva por 180 días.

Para Melissa, la fiscal solicita el comienzo del proceso penal por tenencia de drogas y su prisión preventiva por 180 días. “El Pachuli” pide a la jueza que no lo enviaran al Comcar porque allí lo iban a matar y agrega que prefería el Penal de Libertad. Allí están alojados otros integrantes de la banda.

Antes de levantarse de su silla, Melissa le dice a su abogada que insista en la solicitud de prisión domiciliaria: “No quiero que mi hijo nazca en la cárcel”.

“El Chopo” y su rostro golpeado por narcos

“El Chopo” lleva una campera de cuero dos talles más grande, camisa de un color indefinido, pantalones oscuros y championes fosforescentes que alguien tiró a la basura. En su rostro se ve que recibió una golpiza de entidad: ojos con moretones y varias heridas en el cráneo que se ven porque lleva el cabello muy corto.

“El Chopo” fue capturado con 10 gramos de cocaína. Declaró que no era suya. La fiscal sospecha que integra la banda del Cerro realizando tareas secundarias. Enfrentará una prisión preventiva de 100 días.

Piden prisión porque hay riesgo de fuga

La Fiscalía de Estupefacientes pidió a la jueza Dolores Sánchez que decretara la prisión preventiva por 180 días para “el Pachuli” por entender que este podría obstaculizar la investigación influenciando en las declaraciones de otros testigos o de individuos que aún faltan identificar y ubicar.

Agregó que “el Pachuli” carece de empleo y de domicilio fijo y recordó que en el pasado había intentado evadir la orden policial. La defensa del imputado no se opuso a la prisión preventiva ni tampoco al plazo solicitado por la Fiscalía. La Fiscalía de Adolescentes investiga a dos menores por su posible participación en la banda del Cerro.

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