Inseguridad: Muerte en Neptunia

Un criminal desafiante ante madre de la víctima

Justicia inició juicios penales al albañil Robert B. y a su pareja adolescente por el asesinato de Claudia Ferreira.

Atlántida: María Cristina Albornoz, madre de la víctima Claudia Ferreira, se conmovió hasta las lágrimas cuando escuchó a la fiscal. Foto: Francisco Flores.
Atlántida: María Cristina Albornoz, madre de la víctima Claudia Ferreira, se conmovió hasta las lágrimas cuando escuchó a la fiscal. Foto: Francisco Flores.

Desafiante, Robert B. clavaba los ojos en cualquier persona que lo mirara. Cuando la Fiscalía comenzó a relatar la acusación, apenas le prestó atención. Observaba a la madre de su víctima, María Cristina Albornoz, de 77 años, como si fuera un objeto. No le provocaba ninguna empatía que la anciana, hundida entre sus hombros cansinos, llorara en silencio por la muerte a puñaladas de su hija.

El 29 de mayo pasado, Claudia Ferreira Albornoz (45) falleció por una hemorragia generada por un puntazo con un arma blanca a la altura del corazón, luego de que saliera de trabajar como cajera en la estación Ancap del balneario Pinamar. Ferreira fue víctima de una rapiña por parte de Robert B. y su pareja, una adolescente de 17 años, según consideró ayer la fiscal Darviña Viera en el Juzgado Penal de Atlántida.

Durante la audiencia de formalización del juicio penal por homicidio especialmente agravado, Robert B. apoyaba su espalda contra la pared y colocaba sus manos dentro de los bolsillos de su campera negra con rayas grises. Lucía un jogging negro, bastante sucio, championes del mismo color marca Nike, medias grises y un canguro por debajo de la campera de ese color.

Robert B. quería dar imagen de duro y desafiante. Sabía que sobre su cabeza pende una condena de cárcel de varios años por haber participado en el homicidio, pero parecía no importarle. Por lo menos ayer nunca manifestó inquietud o arrepentimiento en el Juzgado de Atlántida.

En su rostro, impasible, destacaba una barba tipo candado rala. Cuando se distraía, Robert B. se pasaba la mano por un corte de pelo recién efectuado y moderno. Era lo único respetable que podía ostentar.

Su voz, de tono monocorde y bajo, y su mala dicción, revelaban a una persona de escasa formación educativa.

"Sé los motivos por los cuales estoy siendo investigado", dijo al juez de Atlántida, Enrique Falco.

Robert B. declaró que trabajaba en la construcción y vivía en Neptunia Norte.

Al ver la presencia de cámaras de los canales de televisión, el acusado se preocupó y clamó por sus derechos. La defensora pública, Tatiana Miraballes planteó, en tono correcto, que el nuevo Código del Proceso Penal impide revelar la identidad de personas formalizadas, es decir, que no tienen condena. Además Robert B. es primario aunque también enfrenta dos formalizaciones de juicios por arrebatos cometidos casi en forma simultánea a la rapiña con muerte que sufrió Ferreira.

En la audiencia, Robert B. dijo que había sido detenido a las 18:30 horas del lunes 18 en su casa por efectivos del Departamento de Homicidios de la Policía de Canelones.

Su pareja fue detenida casi en forma simultánea.

Como la audiencia de inicio de procedimiento infraccional contra la menor es reservada, no trascendió ayer si estaban juntos en el momento de la detención. La menor fue internada ayer en un centro del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) a la espera del juicio. La Fiscalía tiene 30 días para presentar la acusación contra ella y luego el expediente pasa a la defensa. Tras ello se nombrará a un nuevo juez que será el que dictamine o no la condena.

Para Robert B. la fiscalía pidió la formalización de la investigación penal y la prisión por 180 días en base a tres argumentos: gravedad del delito, riesgo de fuga y peligro para la sociedad porque podría cometer otro ilícito grave.

El defensor público de Robert B., Marcos Fontes planteó que la prisión debía ser por 120 días, ya que ese es un plazo prudencial para que la Fiscalía reúna pruebas. El juez Falco decretó una medida cautelar de 120 días de prisión e hizo suyos los argumentos de la Fiscalía.

Acusado: se lo investiga también por la autoría de otros delitos. Foto: archivo El País.
Acusado: se lo investiga también por la autoría de otros delitos. Foto: archivo El País.

Los hechos.

La fiscal Viera dijo al juez Falco que iba a pedir la formalización de la investigación porque "hay evidencias" de que Robert B. incurrió en un delito de homicidio especialmente agravado en calidad de coautor.

A juicio de la fiscalía, los dos acusados cometieron una rapiña y luego un homicidio. "Lo hicieron porque no consiguieron el fin propuesto (llevarse el dinero de Claudia Ferreira) y para suprimir los indicios o la prueba", agregó Viera.

El día martes 29 de mayo, a las 23:50 horas, ocurrió el asesinato de Ferreira, en la esquina de Arazatí y Zapicán en Neptunia.

Robert B. y su novia, una adolescente de 17 años, circulaban en una moto modelo "pollerita" por las calles de la zona.

El acusado conducía el vehículo. Al ver a Claudia, detuvo la marcha. Su compañera descendió y trató de arrancar la cartera de Claudia. La víctima gritó y se negó a entregar el dinero ($ 100).

La adolescente y la víctima comenzaron a forcejear. La menor extrajo un arma blanca. "Le propinó a la víctima con arma blanca por lo menos dos puñaladas ocasionándole la muerte", dijo la fiscal en la audiencia de ayer.

Los homicidas escaparon sin llevarse la cartera de Claudia.

Pese a que se trataba de una noche fría y había poca gente circulando por las calles del balneario, por lo menos dos testigos observaron el arrebato y el homicidio de Ferreira. Incluso proporcionaron a la Fiscalía detalles exactos del aspecto físico de los dos acusados, así como de las características de la motocicleta.

Otros testigos, familiares de la pareja, señalaron que los jóvenes habían relatado que habían asesinado a Claudia porque "se les complicó".

Pericias policiales realizadas a las comunicaciones de los celulares de los acusados constataron que estos estuvieron en el lugar del crimen a la hora mencionada por la fiscal.

Vecinos piden más seguridad

Con pancartas reclamando seguridad, quema de cubiertas y bajo la lluvia unos 300 vecinos de Pinamar, Neptunia y Salinas cortaron en tres oportunidades la Ruta Interbalnearia el 31 de mayo pasado, a dos días del asesinato de la empleada de la estación Ancap de Pinamar, Claudia Ferreira. "Queremos seguridad, estamos cansados de los robos y las muertes", dijeron varios manifestantes.

Si bien estaba previsto que a la hora 18:00 se interrumpiera el tránsito, a eso de la hora 16:00 un grupo de vecinos cortó la carretera frente al lugar donde trabajaba Claudia.

Cientos de automóviles y ómnibus quedaron atrapados. Posteriormente, se trasladaron en vehículos particulares hacia el cercano peaje de Pando y otra vez cortaron el tránsito. Dejaron pasar ambulancias y vehículos que trasladaban enfermos. A la hora 18:00 se hizo otro corte frente a la estación de servicio de Pinamar.

El intendente de Canelones, Yamandú Orsi, propietario de una casa en la zona, se sumó al duelo vecinal. "Hoy es un día oscuro, triste. Una trabajadora de mi barrio fue asesinada en una rapiña. Confieso que me cuesta ser del todo racional en estos casos. La rabia y la impotencia me dominan. Algo tengo claro: acá sí son ellos contra nosotros. La mala gente existe", escribió el jefe comunal en la red social Twitter.

El hijo de Claudia tiene dos años. Estaba bajo el cuidado de su padre. "Los primeros cuatro días después del crimen no quería comer. Pero no deja de preguntar por su madre", dijo a El País un allegado de la familia.

La pareja intentó cambiar dólares

El 31 de mayo pasado, la fiscal adscripta, Sabrina Massaferro, solicitó el inicio de una investigación contra Robert B. por entender que contaba con evidencias para considerar que cometió dos delitos de hurto agravado. Según la Fiscalía, el lunes 28 de mayo pasado, el acusado y la adolescente R.N.M.M., de 17 años, circulaban por Marindia en una moto. Pasaron al lado de la víctima L.A.B.B., quien caminaba por la rambla Artigas hacia Salinas. La moto regresó sorprendiendo a la víctima. La adolescente descendió y le agarró la cartera de L.A.B.B. y le dijo que la soltara. "Dale, dale, dale", exigió la arrebatadora. La víctima no opuso resistencia. La adolescente se subió a la moto. Cuando vio que L.A.B.B. agarró su celular LG de color negro, se bajó y le sacó el celular. Dentro de la cartera había $ 12.000 y US$ 300 falsos que la víctima tenía como "simpatía". La pareja intentó cobrar los US$ 300 en la Ancap de Pinamar donde trabajaba Claudia Ferreira, a la que matarían al día siguiente.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos