INDEMNIZACIONES POR DAÑOS

Los contagios por coronavirus pueden generar juicios por daño

Abogados especializados en derecho civil coinciden en que una persona que sabe que contrajo el Covid-19 e igualmente sale a la calle puede enfrentar una demanda por daños y lucro cesante.

Funcionarios de salud se protegen para evitar contagios por coronavirus. Foto: Reuters
Quien contagie, si es consciente que sufría la enfermedad al momento de hacerlo, puede ser punible civilmente. Foto: Reuters

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En los últimos diez días, dos casos de contagio de Covid-19 se hicieron emblemáticos. Uno de ellos ocurrió el sábado 7 en un casamiento de Carrasco donde asistieron 500 personas. Ese contagio se le atribuye a la empresaria Carmela H. El otro caso fue protagonizado por un joven argentino que viajó el jueves 19 desde Uruguay a Argentina en Buquebus cuando el test de coronavirus le dio positivo.

Abogados especializados en derecho civil coinciden en que una persona que sabe que contrajo el coronavirus e igualmente sale a la calle puede enfrentar una demanda por daños y lucro cesante por el tiempo que el damnificado deje de trabajar durante la convalecencia. Más difícil es que un juez o una jueza determine que también existió daño moral por el sufrimiento que la enfermedad causó a los familiares.

No obstante, los especialistas también señalaron que el juicio no está ganado por la persona contagiada por el solo hecho de que demandante y demandado se encontraron en un lugar y ambos contrajeron el coronavirus. Es decir, no solo hay que probar el perjuicio sino también el nexo de causalidad.

El catedrático de derecho civil Juan Andrés Ramírez dice que, en un principio, una persona contagiada puede iniciar una demanda a un individuo que lo contagió.

Y explica que la responsabilidad extracontractual se basa en una norma de carácter general -el artículo 1.319 del Código Civil- que impone la obligación de reparar el daño que fue cometido por culpa, dolo o negligencia.

Para Ramírez, cualquier individuo responsable civilmente tiene la obligación de no dañar a los demás para lo cual debe actuar con la diligencia de un buen padre de familia. Es decir, no actuar con imprudencia o malicia, sin importarle lo que le ocurra a los demás.

“Por lo tanto si alguien estaba contagiado y si se demuestra que contagió a otros es responsable. Me estoy refiriendo al caso que usted menciona (la situación de Carmela H.). Porque tampoco se sabe si no había otras personas que generaron el daño”, dijo Ramírez.

Dudas legales.

Consultado sobre el caso de Carmela H., que supuestamente contagió a personas en un cascamiento ocurrido en Carrasco, Ramírez dijo que para culpabilizar a una persona hay que tomar en cuenta todos los elementos de juicio que rodean el hecho. Es decir, si la empresaria actuó con la debida diligencia.

Por ejemplo, ahora los médicos infectólogos afirman que personas asintomáticas contagian el virus. Aquellos que no tienen resfríos ni dolores de cabeza pueden propagar la enfermedad y causar un daño.

¿Cuál es la debida diligencia que deberían adoptar todas las personas asintomáticas? ¿Hay que privarse de ir a la farmacia a comprar alcohol en gel o al supermercado a adquirir mercaderías que necesita la familia porque contagio a la cajera de los comercios? Esas preguntas se realiza Ramírez.

Talleres del Ejército realizan tapabocas para enfrentar la pandemia del coronavirus. Foto: Leonardo Mainé
Talleres del Ejército realizan tapabocas para enfrentar la pandemia del coronavirus. Foto: Leonardo Mainé

De todos modos insiste en afirmar que si alguien estaba contagiado y si se demuestra que contagió a otros, es responsable. “Me estoy refiriendo al caso que usted menciona. Porque tampoco se sabe si no había otras personas que generaron el daño”, dijo en relación a la fiesta a la que concurrió Carmela H., a un local de Carrasco.

El catedrático se preguntó si se le podía imputar exclusivamente el daño de contagio a la empresaria y determinar que no tomó los recaudos necesarios y la diligencia media en aquel momento. “Ahora estamos en otro momento más serio o más advertidos en la diligencia media”, explica.

Para buscar un culpable tiene que ser un caso muy claro. Un joven sube al Buquebus con 400 personas y sabe que tiene síntomas y estando arriba del barco recibió el mensaje que era positivo. “En este caso también hay que demostrar la causalidad. Podrá sancionarlo penalmente por crear un delito de peligro”, concluyó.

Opiniones coincidentes de varios juristas

El abogado Bernardo Porras afirma que, desde el punto de vista teórico, no cabe ninguna duda que una persona perjudicada porque fue contagiada por alguien imprudente puede iniciar una demanda.

Porras, socio del estudio Hughes & Hughes, advierte que, en la práctica, hay innumerables posibilidades a tomar en cuenta como, por ejemplo, si esa situación de contagio se verifico únicamente por el actuar imprudente de la persona enferma o si la víctima colaboró o fue negligente poniéndose en contacto con el doliente desatendiendo las recomendaciones de las autoridades, entre otras. “Por último, los eventuales daños que podría haber sufrido la víctima hay que ver si fueron a consecuencia de la enfermedad. Hay que acreditar que en condiciones normales iba a poder atender sus tareas y tener determinadas ganancias y que efectivamente el contagio no querido le provocó esas pérdidas”, explica.

El abogado Jorge Fernández Reyes, integrante del estudio Bado, Kuster, Zerbino &

Rachetti, también señala que una persona puede demandar al individuo que lo contagió. “El demandado causó un daño. Hay que probar que éste sabía que era portador del virus. Eso es lo complicado”, sostuvo coincidiendo con la línea argumental del catedrático Juan Andrés Ramírez.

Y agrega: “Soy consciente de que puedo contagiar y no agoto las medidas sanitarias convenientes, soy responsable. Si se prueba que hay un nexo causal entre la acción y el daño, éste se estima y se cobra”.

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