FLORIDA 

Condenaron a 26 años de prisión al femicida de Amparo Fernández

Fernández, oriunda de Paysandú y de 36 años, fue asesinada el 28 de junio del año pasado en una zona cercana a Sarandí Grande (Florida).

Continúa la búsqueda de Amparo Fernández. Foto: Victor Darwin Rodríguez
Búsqueda de Amparo Fernández. Foto: Victor Darwin Rodríguez - Archivo El País 

Este martes fue condenado a 26 años de penitenciaría un hombre por el femicidio de Amparo Fernández, que tuvo lugar en junio de 2019. El cuerpo de la mujer todavía no apareció. 

Fernández, oriunda de Paysandú y de 36 años, fue asesinada el 28 de junio del año pasado en una zona cercana a Sarandí Grande (Florida).

En diciembre de 2019 la Fiscalía Departamental de Florida de 2º turno, a cargo de la fiscal Alicia Gómez, había solicitado una prórroga de la prisión preventiva del imputado como autor del femicidio de Fernández desde el 31 de enero de este año (fecha en la que vencería la medida cautelar) hasta la realización del juicio oral y el dictado de la sentencia.

En julio de 2019 la Justicia hizo lugar al pedido de la fiscal Gómez, quien pidió 180 días de prisión preventiva para L.D.O. (34 años), el ahora condenado por el asesinato de Fernández. 

Posteriormente, en setiembre del año pasado, el entonces imputado cambió su versión de lo sucedido. El juez del caso, Diego Prieto, dijo en ese entonces que el hombre manifestó que “iba a dar una versión distinta y que iba a cambiar su declaración, entonces en lugar de proceder a la reconstrucción se procede a tomar la declaración, a pedido del imputado en presencia de su defensa y de las fiscales del caso”. 

El ahora condenado había dicho que Fernández había fallecido por un accidente y que él, asustado, arrojó su cuerpo al río Yi. Sin embargo, Zully Dotti, amiga de Amparo, dijo en setiembre de 2019 que su cambio de versión implicó de que “él la acompañó a la parada, vinieron cuatro matones y se la arrancaron y él tuvo que traerlos a buscar la ropa, y ellos se la llevaron”.

Fernández trabajaba en una policlínica de ASSE en Paysandú, en el mismo barrio donde vivía junto a sus tres hijos, la zona conocida como Municipales 2. 

El hombre vivía en Sarandí Grande y conoció a la víctima en una cabalgata. Posteriormente siguió en contacto y fue ganándose su confianza a través de intercambios en redes sociales.

L.D.O. la invitó a concurrir a Sarandí Grande para, supuestamente, entregarle en obsequio un caballo, que era una pasión de la mujer, afín a las cabalgatas y a las actividades ecuestres. Fernández aceptó viajar, pero con la idea de volver a los dos días porque en su casa esperaban sus hijos.

Viajó un viernes y tenía previsto retornar el domingo siguiente de tarde.

El lunes debía abrir como de costumbre las puertas de su lugar de trabajo. No lo hizo y no avisó, lo cual resultó "raro" en su entorno. 

Al pasar un día más allá de lo previsto y percatarse familiares y compañeros de trabajo en Paysandú de su ausencia (tenía pasaje de retorno marcado con fecha y hora en una agencia interdepartamental), se radicó la denuncia policial y comenzaron las averiguaciones. 




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