Decisión

Caso del inflable: fiscal apeló absolución de padres del cumpleañero y pide procesamiento

En el recurso de reposición y apelación que la Fiscalía divulgó este miércoles, la fiscal Fossati dice no compartir la decisión del juez respecto a los padres del homenajeado.

Ximena Loaces y José Silveira, los padres de Luciano. Foto: Darwin Borrelli
Ximena Loaces y José Silveira, los padres de Luciano, el niño que murió en diciembre de 2016. Foto: Darwin Borrelli

La fiscal Gabriela Fossati –a cargo de la Fiscalía Penal de Montevideo de 1º turno- apeló este miércoles la resolución judicial en el caso de Luciano, el niño que falleció en un inflable en una fiesta infantil en diciembre de 2016.

Fossati había pedido el procesamiento con prisión del dueño del local, un hermano del empresario y la animadora que operaba el inflable. También solicitó el procesamiento de los padres del niño que organizaban el cumpleaños. La Fiscalía entendió que los acusados habían cometido el delito de homicidio culpable y el hermano del dueño del local, encubrimiento.

En la tarde del martes el juez Tabaré Erramuspe decretó el procesamiento sin prisión del dueño del local y la animadora por un delito de homicidio culpable. También pidió el procesamiento del hermano del dueño del local por encubrimiento. No solicitó, en tanto, el procesamiento de los padres del niño que cumplía años.

En el recurso de reposición y apelación que la Fiscalía divulgó este miércoles, la fiscal Fossati dice no compartir la decisión del juez respecto a los padres del homenajeado.

“El padre se mantuvo junto a los adultos, ingirió cerveza y disfrutó el evento. La madre dedicó su atención al cuidado de su hijo quien tenía un problema de salud (estaba enyesado). Prescindieron de manera absoluta del cuidado y atención de sus invitados, delegando completamente dicha actividad, lo que excede considerablemente el marco del 3 principio de confianza citado por la Sede”, indica la fiscal.

El juez Erramuspe, por su parte, había sostenido: “No podría realizarse ninguna actividad de ninguna índole si a cada interactuante social se le exigiera el control de todos y cada uno de los eventuales riesgos”.

Para la fiscal Fossati “la realidad indica que los padres hacen confianza en sus anfitriones para decidirse a entregar a sus hijos bajo su cuidado durante el lapso del horario indicado en la invitación. Es a esos a quienes conocen”.

Además añade que “las reglas de la experiencia nos dicen que la ingesta de alcohol debilita las ‘alertas’ necesarias, por lo que se puede apreciar que el padre, voluntariamente, se puso en una situación inadecuada para cumplir con su deber de cuidado”.

Por otra parte, señala que los padres que organizaron el festejo “debieron informar expresamente a los padres de sus invitados de dicha situación, para que estos pudieran decidir si deseaban o no asumir el riesgo de delegar el cuidado de sus niños en terceros extraños”.

“Se entiende que el matrimonio (…) se encontraba en posición de garantes respecto de la seguridad en el cuidado de L y de los demás invitados; y que se ha reunido la semiplena prueba de la conexión entre su comportamiento y el de sus contratados con el resultado (fallecimiento)”, añade la fiscal. 

A esto suma Fossati que “luego de apreciar el caos y desorden de la maniobra de desinflado del castillo (…) se puede alcanzar el convencimiento de que cualquiera de los invitados pudo ser otra víctima”.

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