LA HISTORIA DEL “TOPO”

Un barrio de Montevideo vivía con miedo por un joven de 18 años que "mató a sangre fría"

Lo investigan por varios homicidios y por balear la casa de una víctima.

Policía dentro de un patrullero en Montevideo. Foto: Gerardo Pérez
Inseguridad. Un joven y sus amigos armados hostigan una zona de Colón; los vecinos no denuncian por miedo a represalias. Foto: Gerardo Pérez

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"El Topo" tiene 18 años y todas las características de un asesino serial. Mató a un amigo de la infancia por el supuesto robo de una camiseta, descargó su arma sobre otros dos jóvenes y baleó la casa de una de sus víctimas. Todo eso en pocos días.

El colmo de su frialdad fue concurrir al sepelio de su amigo del barrio y decir: “Yo no fui”. Ninguno de los familiares del muerto se animó a increparlo. “Todos saben que ‘el Topo’ anda con armas y no duda en disparar”, dijo el fiscal de Homicidios, Juan Gómez, en la audiencia de acusación del joven, efectuada el 14 de marzo de 2018 en el Juzgado Penal.

Investigadores policiales trasmitieron a la Fiscalía que el adolescente es más desalmado que “el Kiki”, el individuo que mató a sangre fría a la cajera del Super Vero el 17 de febrero de 2018 porque se demoró unos segundos en entregarle la recaudación. “Mata a sangre fría”, señalaron los efectivos.

En la audiencia realizada en el Juzgado de 45° Turno, cuyo titular es la jueza María Noel Odriozola, el fiscal Gómez acusó al “Topo” de ser el autor de tres homicidios, dos de ellos en grado de tentativa. También le imputó acometimiento con armas de fuego por atacar la casa de una de sus víctimas.

“El Topo” vive en un pasaje de Colón. “Es investigado por otros hechos delictivos, además de los reseñados”, dijo Gómez.

Miedo

A las 20 horas del 20 de febrero de 2018, “el Topo” disparó ocho tiros a Fabricio B. y uno a Braian L., que le impactó varios órganos vitales y su vida corre peligro, dijo Gómez en marzo de ese año.

Según Gómez, ningún familiar de los heridos presentó denuncia penal por temor a represalias del “Topo”.

El joven homicida conoce a sus víctimas desde pequeño, ya que se criaron juntos en el barrio. El padre de uno de los heridos respetó el derecho de su hijo de no hacer la denuncia. Sin embargo, reconoció en la Fiscalía que “el Topo” fue el agresor de su hijo.

Pocos días más tarde de la balacera, “el Topo” le dijo a varias personas en el barrio que mataría a Diego Fernández porque le robó una camiseta y se la dio a un tercero. Cuando se cruzó con Fernández, el joven le disparó varios tiros y lo mató, dijo Gómez en la audiencia.

El fiscal debió ordenar a la Policía que concurriera al barrio y trasladara a los testigos a declarar. Incluso, un testigo protegido trasmitió al fiscal que temía por su vida si trascendía su nombre.

A las 01:01 del 4 de febrero de 2018, Alejandro V. estaba durmiendo. Se despertó cuando escuchó varios balazos. Se levantó y descubrió los agujeros de las balas que impactaron dentro de su casa. Un documento de la Policía Científica informó a Gómez que el arma incautada al “Topo” había sido usada en los ilícitos.

En la audiencia, el fiscal acusó al joven detenido de incurrir en un delito de homicidio, dos homicidios en grado de tentativa y de un delito de acometimiento con arma de fuego a una vivienda. Y solicitó a la jueza Odriozola que formalice la investigación contra “el Topo”.

Por su parte, la defensora pública señaló que el joven negaba los hechos que la Fiscalía le imputaba.

La magistrada hizo lugar a que se inicie el proceso investigativo contra “el Topo”. Posteriormente, el fiscal pidió a Odriozola que decretara la prisión preventiva del acusado por un plazo de 180 días en base a dos argumentos.

Uno de ellos es que “hay un claro peligro de entorpecimiento de la investigación”. El otro, “peligro cierto para la seguridad de las víctimas”.

El imputado “acostumbra actuar con armas de fuego y en compañía de otras personas. Una de ellas tiene su conducción pedida a la Policía”, agregó el fiscal.

La jueza decretó la prisión preventiva del “Topo” por 120 días al considerar que existía riesgo de fuga del acusado.

Testigos no declaran

El 14 de marzo de 2018, la Fiscalía de Homicidios solicitó a la Justicia la ampliación del plazo para investigar los crímenes del “Topo”, alegando “circunstancias excepcionales”.

Según el relato de la Fiscalía, estás son: “un cúmulo de delitos además de los cuatro reseñados”; “dificultades para encontrar testigos” que declaren contra “el Topo” y que se deberá “solicitar a la Sede (Juzgado Penal) la conducción de testigos” que no quieren concurrir a declarar por temor a represalias del joven acusado. El pedido de prisión del “Topo” finalizaba el 20 de mayo de 2019. La Justicia le otorgó la prórroga.

MÁS

Un barrio con miedo

Una banda: En las audiencias ante la Justicia, el fiscal de Homicidios, Juan Gómez, insistió en que “el Topo” infunde miedo en el barrio. “Los vecinos saben que el imputado anda siempre con armas y con varias personas que lo acompañan”, afirmó.

Temor: Según Gómez, los testigos de los crímenes protagonizados por el joven “sienten que está en riesgo” su integridad física por el accionar del acusado. “Dos víctimas no presentaron declaración en la Fiscalía por temor”, agregó.

Prórroga: A principios de mayo de este año, la Fiscalía solicitó una nueva prórroga de la prisión preventiva del “Topo” con el propósito de recabar más pruebas. “Hoy mismo hemos cumplido varias etapas de la investigación. Hay personas detenidas”, dijo la Fiscalía en el Juzgado.

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