CASO DESARCHIVADO CON POSIBLE OMISIÓN

Durante 11 años pensaron en un suicidio, pero había sido asesinada

El caso se reabrió cuando la hija denunció a su padre por abuso sexual. Ahora culmina con el procesamiento a la espera de una condena.

Patrullero de policía de Montevideo. Foto: Gerardo Pérez
Estaba recluido por violar a su hija y luego confesó haber matado a su pareja en 2009. Foto: Gerardo Pérez

Camila (nombre ficticio) siempre supo que su padre había matado a su madre. Ella vio cómo la bala salió del revólver y de un instante a otro terminó con todo. Pero ese 29 de noviembre de 2009 no lo dijo. Quizá por miedo de que su padre, un hombre violento y con restricciones de acercarse a su pareja, la lastimara.

Hasta que un día la angustia la desbordó. La desbordó porque durante varios años su padre había abusado de ella, y cuando decidió denunciarlo por eso, dijo lo que vio aquel día de 2009 en su casa de Toledo, Canelones. Pero lo que declaró solo quedó escrito en el expediente judicial que investigaba las denuncias por los abusos sufridos. El otro expediente, el de la muerte de su madre, había sido archivado en el momento al entenderse que se había tratado de un suicidio.

El caso dio un giro inesperado cuando la Justicia condenó al hombre a seis años de penitenciaría por reiterados delitos de violación, y el expediente pasó automáticamente a un Tribunal de Apelaciones. Un ministro leyó lo que la víctima declaró: que había visto cómo su padre había matado a su madre. De forma inmediata pidió que se investigara la muerte de la mujer.

El expediente cayó en el despacho del juez Emilio Baccelli, que comenzó a ahondar en el caso. El magistrado pidió el desarchivo de la causa que había resuelto que la muerte había sido un suicidio y comenzó a investigar. Fue así que citó a declarar a Camila y su padre, que se encuentra recluido en el exComcar por reiterados delitos de violación. Productos de esos abusos Camila tuvo un hijo de su padre. Eso se constató en las muestras de ADN que se extrajeron de su padre y de su hijo.

Cuando Camila declaró este año ante el juez Baccelli, ratificó su versión: había visto a su padre matar a su madre.

El hombre, por su parte y para sorpresa del juez, confesó 11 años después que efectivamente la había asesinado. Baccelli lo procesó por un delito de homicidio especialmente agravado en concurso formal con un delito de desacato. Esto último fue porque para el hombre pesaba una restricción judicial de no poder acercarse a la mujer por una denuncia de violencia doméstica. El magistrado cuenta con la confesión del hombre, que además coincide con el relato de los hechos que declaró la víctima. Como en el momento en que el hombre mató a su pareja no existía la figura de femicidio, se tipificó el homicidio especialmente agravado. El caso, además, es investigado por el régimen del viejo Código Penal.

El archivo.

El propio homicida fue quien llamó a la Policía el 20 de noviembre de 2009. Cuando los efectivos llegaron se encontraron con el cuerpo de la mujer con una bala en la cabeza. Él dijo que se había tratado de un suicidio. En ese momento no existía el juzgado Letrado penal de Toledo y el caso fue remitido entonces al Juzgado de Pando.

Las primeras diligencias fueron hechas por un juez de Paz de Toledo. La policía informó que se trataba de un suicidio y entonces el caso se remitió al juzgado de Toledo con esa carátula, explicaron las fuentes. La autopsia determinó que la muerte de la mujer fue por un disparo de arma de fuego.

Después de 11 años durmiendo en los cajones judiciales, se decretó el inicio de una investigación penal contra el hombre por el crimen, que ahora culmina con el procesamiento a la espera de una condena.

Tres policías y forense serán citados a declarar

El juez letrado de Pando, Emilio Baccelli, se encuentra investigando si existió omisión por parte de los funcionarios que actuaron el día que dieron por sentado un suicido. Según supo El País en base a fuentes judiciales, el magistrado citó a declarar a los policías que el 29 de noviembre de 2009 concurrieron a la escena del homicidio y a los encargados de la seccional correspondiente. También indagará a la médica forense que actuó en el caso. En total, cuatro funcionarios deberán dar su visión de lo que sucedió. Por otra parte, el magistrado también deberá estudiar a fondo el expediente para conocer qué pasó con el arma que el hombre utilizó para matar a la mujer. De esta manera Baccelli deberá dilucidar posibles responsabilidades para esclarecer la aparente omisión.

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