INSEGURIDAD

Acusan hoy a menor por muerte en los accesos de Montevideo

El posible empujón al adolescente Camilo González en el marco de un intento de rapiña, ocurrido en los accesos y protagonizado por un grupo de jóvenes, es parte de la investigación que lleva adelante la fiscal Ana Vallverdú.

Operativo policial en los accesos a Montevideo. Foto: Darwin Borrelli
Efectivos de Investigaciones de Zona IV indagan si el menor Camilo González fue empujado bajo las ruedas de un camión. Foto: Darwin Borrelli

Eran cinco jóvenes instalados alrededor de una columna del puente situado en los accesos a Montevideo. Uno de ellos, de 17 años, estaba sentado con la espalda apoyada en el murallón del puente. Levantó la mirada y vio a dos adolescentes que venían en bicicleta desde el Cerro en dirección a La Teja. Uno de los menores era Camilo González, de 14 años. El otro un amigo del barrio.

Los jóvenes que estaban encima del puente, autores de rapiñas y hurtos en la zona, caminaron unos pasos hacia la ruta. Dos de ellos se abalanzaron sobre Camilo y su amigo para apoderarse de las bicicletas. Camilo cayó al suelo. Un camión, que circulaba hacia Montevideo, lo chocó. Murió en el acto.

La fiscal de Adolescentes, Ana Vallverdú, investiga si alguno de estos individuos empujó a Camilo para apoderarse de la bicicleta, lo cual provocó que el camión lo embistiera y su posterior muerte.

Las cámaras de seguridad del lugar podrían ser claves para esclarecer la muerte de Camilo.

Vallverdú indagó ayer a un menor de 15 años. Apenas ocurrió el hecho, este adolescente huyó al departamento de Rocha junto con un amigo que nada tiene que ver con lo sucedido. A pedido de su madre, el menor se entregó a la Policía rochense.

Según dijo a la Policía, uno de sus amigos, mayor de edad, tenía un arma en la mano en el momento de abordar a los dos liceales.

La Fiscalía solicitará hoy a la Justicia de Adolescentes el inicio del proceso penal contra ese adolescente por una tentativa de rapiña u homicidio culposo.

En la tarde de ayer, investigadores de la Zona IV detuvieron a un adulto que se encontraba dentro del grupo que estaba encima del puente ubicado en los accesos. Es posible que entre hoy y mañana se acuse formalmente a esta persona por la muerte de Camilo.

El detenido tiene 25 años y un antecedente por rapiña. Se había escondido en un asentamiento de Carrasco Norte.

Delincuentes natos

Todos los vecinos, que viven a la altura del kilómetro 5 de los accesos a Montevideo, conocen al grupo de rapiñeros y ladrones que, a diario, se instalan encima del puente.

Un comerciante dijo a El País que sabe quiénes son cada uno de ellos desde que eran chicos. “A mí no me molestan. Me hago respetar. Vienen, hacen compras y se van. Ellos están para ‘chorrear’ y yo para trabajar”, explicó.

Señaló que son cuatro o cinco adolescentes y adultos de unos 20 años que se dedican a robar autos obligándolos a detenerse o les sacan las bicicletas a los jóvenes que van a los liceos ubicados en barrios cercanos. “Viven en el cantegril ubicado a unas cuadras del puente. El barrio se llama “El Tobogán”, dijo el comerciante. (Ver nota aparte)

Por su parte, el Sindicato del INAU y del Inisa emitió un comunicado en solidaridad con la madre del adolescente Camilo González. “En el día de ayer tomamos conocimiento de una terrible noticia. Nuestra compañera Laura Sosa, en un suceso vinculado a la inseguridad, ha perdido a su hijo Camilo González, de 14 años”, dice.

Consignó que el entierro de la víctima se hizo ayer en el Cementerio del Norte.

Abordaje.

El patrullero RE 147 circulaba raudo por los accesos a Montevideo. A unos 300 metros del puente, los dos policías observaron un cuerpo caído, un grupo de personas a poca distancia y a un camión detenido.

Aceleraron. Al llegar al lugar, observaron a Camilo sobre el pavimento ya sin vida. Los agentes constataron que había sido embestido por un camión.

Uno de los agentes entrevistó al conductor del camión, Miguel M., quien señaló que circulaba por la ruta rumbo al Centro de Montevideo cuando avistó a dos personas -Camilo y un amigo- circulando en bicicleta en el mismo sentido.

“Los dos menores fueron abordados por dos adolescentes que estaban sobre la vereda, por lo que uno pierde el dominio (de la bicicleta) cayendo adelante del camión. No pude evitar embestirlo”, dijo Miguel al efectivo, según un documento al que accedió El País.

Otro testigo relató que vio que dos jóvenes abordaron a los menores que circulaban en bicicleta por la ruta y forcejearon por la bicicleta de Camilo.

Tras informar de lo sucedido a la Fiscalía de Flagrancia de 6° Turno, al lugar concurrieron el jefe de la Zona IV (Cerro y zonas aledañas), comisario Mayor Álvaro García y el subjefe, Antonio da Silva, así como el encargado del Departamento de Investigaciones.

Camilo vivía en el Cerro. Todos los días realizaba varios kilómetros hasta el Liceo 22 ubicada en Ameghino y avenida Carlos María Ramírez, en el barrio La Teja.

Según Telenoche, el miércoles 28 no se dictaron clases en ese centro de estudios.

Alumnos del liceo lo recordaron como un adolescente buen compañero y aplicado.

“El Tobogán”, un barrio olvidado

“El Tobogán” es un barrio de pocas manzanas conformado por casas modestas de bloques revocados. Uno de los vértices del barrio da hacia la ruta Brigadier General Manuel Oribe y al fondo se encuentra el estadio Luis Tróccoli del club Cerro. En otro de los vértices se ubica el arroyo Pantanoso. Y el cuarto vértice es un enorme descampado. Como un tajo de un cuchillo, un “brazo” del arroyo Pantanoso casi corta en dos al barrio.

Conviven en las 10 manzanas algo más de 150 familias. En su gran mayoría hay más de tres personas por vivienda, y el factor común suele ser una mujer “jefa de hogar” junto a sus hijos.

En “El Tobogán” abundan los almacenes, los pasajes y caminos entre casas precarias, y las antenas que transmiten canales internacionales. Es que más allá de ser un barrio humilde, la televisión es casi imprescindible.

En 2016, “El Tobogán” se hizo conocido por supuestos enterramientos de tres personas que estuvieron secuestradas, torturadas y asesinadas. Una banda de jóvenes delincuentes que se encuentran en prisión por otros hechos son los principales sospechosos de esas muertes.

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