SE VEÍA VENIR Y NO SE PREVINO

Joven muerto de un tiro en baile para adolescentes

Hoy declarará personal de la IMM y un efectivo de la Guardia Republicana.

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La calle Colorado inundada de restos de cajas de vino, botellas y baldosas rotas. Foto: F. Flores

Lo mataron!, ¡le quemaron el pecho! Vengan giles, ahora nos vamos a dar, no tengo fierro, vengan mano a mano, me lo mataron", gritaba con la voz temblorosa un muchacho que acompañaba a Nicolás Cuña, el joven de 19 años que recibió un disparo mortal luego de una trifulca que tuvo lugar en la puerta del local bailable Coyote.

Cuña había ido al boliche ubicado en la calle Colorado esquina San Martín. El domingo por la noche se estaba promocionando "Candy Plus 15", un baile organizado para adolescentes de 14 años en adelante. La venta de entradas sobrepasó las 1.100, el tope que estipula la Intendencia de Montevideo para ese lugar. Ese fue el detonante de una batalla campal que terminó de la peor manera.

Jóvenes que estaban presentes en la puerta de Coyote para entrar, así como vecinos que miraban por detrás de las ventanas de sus casas lo que estaba sucediendo, informaron a El País que sobre las 2:00 de la mañana comenzaron los primeros incidentes.

"A las 2:13 exactamente, hubo una cantidad de botellazos, me fijé la hora y por eso me acuerdo bien lo que pasó. A las 2:35 escuché tiros, por lo menos ocho fueron los que conté", relató Diego, un vecino que vive frente al local bailable.

Para esa hora de la madrugada, varios vecinos ya habían dado aviso a la Policía de lo que estaba pasando. "Todos los fines de semana es lo mismo, siempre es igual, escuchar insultos, gritos y peleas es algo habitual. ¿Sabés cuántas veces llamé a la Policía desde que vivo acá? Me aburrí, y lo peor es que si se dignan a venir, siempre llegan tarde", comentó Carmen, también vecina de la zona.

Según la mujer, "la Policía llega cuando uno tiene la cabeza partida, o cuando un vecino ya sufrió la rotura de los vidrios de su casa, siempre tarde; el que termina pagando los destrozos es Juan Pueblo".

David también llamó a la Policía el domingo de madrugada desde su trabajo. Su novia estaba en la casa y le avisó que estaba escuchando disparos.

"Siempre pasa este tipo de cosas; cuando hay baile en Coyote siempre tenemos problemas, aunque no hay tanto como estos de plus 14 o plus 15", informó David.

Las piedras comenzaron a llover sobre la puerta del boliche luego de que inspectores de la Intendencia advirtieran sobre el tope de la capacidad. Adentro de Coyote, ya había, por lo menos, unas 900 personas, contó a El País Christian Di Candia, prosecretario de la Intendencia de Montevideo.

Según los guardias de seguridad que declararon ayer en la Justicia, cerca de las 2:30 comenzaron a recibir insultos en la puerta del baile.

Sin embargo, jóvenes y vecinos que estaban viendo lo que sucedía en el lugar, informaron a El País que "los de seguridad patoteaban a todos, iban y pegaban porque se les antojaba, andaban con el gas pimienta y le metían eso en los ojos a los gurises".

Uno de los asistentes al baile relató que "había un grupo de hombres que estaban armados, y amenazaban a los que estaban sentados en el cordón de la vereda, les decían que se fueran, ahí se empezó a picar todo". El relato de este joven coincide con el de los vecinos, que vieron al mismo grupo de cuatro o cinco personas con armas en sus manos, maltratando a quien se les cruzaba por el camino.

Ya habían pasado dos horas desde la primera llamada al 911 por los ruidos molestos y los disparos que habían sido escuchados sobre la calle Colorado.

Batalla.

Sobre las 4:00 de la mañana, el ambiente estaba bastante más espeso que de costumbre. Un grupo de adolescentes se había peleado en la calle, y al menos tres guardias de seguridad comenzaban a insultar a quienes presionaban en la puerta del local para poder ingresar porque habían pagado por la entrada y no se querían quedar afuera.

"A las 4:10 aproximadamente desaparecieron todos, que fue cuando agarraron a tiros al chiquilín que terminó muriendo en la esquina", informó Emiliano, uno de los vecinos de la cuadra que vive frente a Coyote.

"Yo los vi desde la azotea, los tipos de la seguridad salieron con armas apuntando directo a San Martín donde había un grupo de chiquilines y ahí comenzaron a disparar, en ese momento mataron al botija e hirieron a otro", afirmó Emiliano.

Los mismos jóvenes que se encontraban en la esquina de San Martín y Colorado fueron, esta vez, quienes dieron aviso a la Policía de que Nicolás Cuña estaba tendido en el piso, luego de haber recibido un disparo de arma de fuego.

Cuña, fue llevado al Hospital Español, que se encuentra a dos cuadras del local bailable. Allí los médicos constataron su fallecimiento. A su vez, otro joven que fue baleado en uno de sus brazos, declaró ayer ante la Justicia luego de haber sido dado de alta.

Indagados.

Ayer por la tarde también declaró en el juzgado el personal de seguridad del boliche Coyote.

Según fuentes del caso, entre los indagados está el sospechoso de haber dado muerte a Cuña de un disparo. El hombre fue identificado como efectivo de la Guardia Republicana. (Producción: Andrés López Reilly)

“No tiene buen color el futuro del local”

El prosecretario de la Intendencia, Christian Di Candia, dijo ayer a El País que el local tiene varias multas en proceso y que existen méritos para que sea clausurado, aunque esa decisión seguramente será tomada en la jornada de hoy.

El local tiene en trámite tres multas “bastante importantes” y una cuarta que le fue aplicada en agosto por ruidos molestos y exceso de capacidad.

“El 24 de agosto, con una fiesta electrónica, sobrepasó la capacidad ingresando 700 personas más de lo admitido; batió todos los récords”, dijo el prosecretario de la Intendencia.

Di Candia explicó que una tercera multa implica la prohibición de funcionamiento y una cuarta la clausura.

“El proceso de este local no venía de la mejor forma para los próximos meses. Evaluaremos mañana (por hoy) qué es lo que haremos. No tiene muy buen color el futuro del local”, sentenció el prosecretario de la IMM.

También dijo que no le consta que hubiera bebidas alcohólicas dentro del boliche, como aseguraron algunos testigos, aunque señaló que el control para que eso no suceda compete al INAU. Según informó el INAU a la IMM, el baile contaba con autorización para menores “pero sin venta de alcohol”.

“La matinée es desde las 19:00 a 23:30 y hasta 12 o 13 años. En este caso, era una fiesta Plus 14”, admitió el prosecretario a El País.

LA VOZ DE LOS VECINOS

Roy Berocay: “Tiroteos hay bastante seguido en esta zona”

El músico y escritor Roy Berocay vivió muchos años en las cercanías del boliche. Ayer, Berocay dijo a El País que los problemas con este local nocturno “pasan desde hace mucho tiempo” y que “ahora saltó porque murió alguien”. “Tiroteos y balazos hay bastante seguido. La semana pasada un familiar que vive en San Martín y Vilardebó se levantó temprano para ir a trabajar y estaban a los tiros, tuvo que meterse de nuevo en su casa”, indicó.

El creador de “El Sapo Ruperto” escribió además en su cuenta de Facebook que “hasta ahora siempre me llamó la atención por qué la Intendencia, que se obsesiona con clausurar locales pequeños, donde tocan bandas y los incidentes son escasos, permitió funcionar a este local. Tampoco comprendí nunca la escasa presencia policial en el entorno”.

Analía Monteiro: “Tengo hijos chicos; esto es tierra de nadie”

Analía Monteiro es una de las vecinas que reaccionó en Facebook tras la publicación de Berocay sobre los problemas que genera el boliche Coyote en el barrio. “Vivo frente al local y anoche vi todo lo que pasó por mi ventana, tengo gurises chicos que duermen ventana por medio a la calle y comparto todo lo que decís. Hemos denunciado a la Intendencia y a la Policía reiteradamente, no por estar en contra del boliche ni del sano esparcimiento, pero sí porque estamos en medio de un barrio donde vivimos muchos y parece que esto es tierra de nadie. Cuidando un poco el entorno y que el boliche cumpla las reglamentaciones, sería otra la cosa. Anoche a las 2 AM llamamos al 911 y nadie vino. Y siguió hasta las 4 y pico, a los tiros; hasta que pasó lo que pasó, totalmente evitable”.

Lauris: “Cierro todo porque de noche pasan zombies”

Otro usuario de la red social y vecino del boliche, de nombre Lauris, indicó: “Vivo por esa calle y sábados y feriados parezco Will Smith en la película Soy leyenda. Cierro todo porque en la noche pasan los zombies. Y nunca vi control policial”. También una usuaria que se identifica como Stefa Nía dijo que vive a dos cuadras del local y que “la Policía nunca está”.

“Esto sigue siendo cosa de todos los fines de semana. Se entiende que las personas que quieren ir a bailar tengan un lugar, pero cuando el descontrol es cosa de todos los fines de semana, creo que el planteo debería ser de crear una zona de boliches alejada de las casas de familia y controlada. Yo también fui a Coyote hace un tiempo y en ese entonces también era así. Una pena que esto siga pasando”, indicó.

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