Policía liberó a empresario; pretendían pedir un rescate de US$ 20.000

Investigan seis secuestros ocurridos en tres meses

Por un rescate de 20.000 dólares, dos dominicanos y un menor de edad balearon y secuestraron a un empresario metalúrgico en la mañana de ayer. Ni siquiera llegaron a efectuar la llamada extorsiva.

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En un pasaje, policías de la Zona III encontraron al empresario atado a una silla.

Efectivos de la Zona III (Mendoza y barrios aledaños) realizaron un operativo "pinza" y encontraron en un rancho del Marconi al empresario M.L.K.K., de 50 años, amarrado a una silla, con un tiro en un brazo y varios golpes.

Al llegar a la zona, los policías fueron recibidos con una lluvia de piedras lanzadas por menores y adultos del barrio.

La información sobre la rutina y el poder económico del empresario fue brindada por uno de los detenidos, un exempleado de la víctima.

Este caso puede transformarse en un punto de inflexión en Uruguay. En los últimos tres meses seis personas fueron secuestradas en Montevideo. Dos vinculadas al medio empresarial, otras dos fueron jóvenes del Cerro y el resto tiene antecedentes penales.

Los últimos casos apuntan a que el secuestro podría instalarse como una nueva modalidad delictiva, muy común en países vecinos pero que hasta el momento no formaban parte del mapa criminal local.

Los secuestros ocurren en un momento en que es cada vez más difícil rapiñar o robar un local por las medidas de seguridad —cámaras y guardias contratados— dispuestas por los dueños. En forma paralela, el Ministerio del Interior creó las Unidades de Respuesta Rápida de Montevideo (URPM) que llegan a cualquier lugar en cuestión de minutos.

Las autoridades policiales confirmaron a El País que la sucesión de secuestros en tan corto lapso es llamativa y genera preocupación. La participación de dos dominicanos también dispara una alerta. En los últimos dos años Uruguay ha recibido a cientos de ciudadanos de ese país a los que, por lo general, les resulta difícil insertarse a nivel laboral. Las fuentes consultadas señalaron que en República Dominicana el secuestro es una "industria" por lo que "debemos estar atentos".

El sábado 30, el subsecretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, dijo que existe "una posibilidad" de que este tipo de delito se esté extendiendo a todo el país.

"La modalidad del secuestro en todas partes del mundo en algún momento aparece, sobre todo en lo vinculado a las personas que no están en el mundo delictivo", explicó Vázquez.

El Ministerio del Interior capacitó en los últimos años a policías para investigar este tipo de delitos o realizar la tarea de negociadores junto con la familia de la víctima.

En este momento, los secuestros son investigados por dos unidades creadas en forma reciente por el jefe de Policía de Montevideo, Mario Layera: la Dirección de Información Táctica y la Unidad de Análisis de Hechos Complejos.

A nivel judicial, hay cuatro expedientes sobre secuestros. Los titulares de esos juzgados son las juezas Helena Mainard, Dolores Sánchez, Beatriz Larrieu y Julia Staricco. En tanto, la Policía indaga otros dos casos donde fueron secuestrados integrantes de bandas rivales.

El primer expediente judicial se refiere a un caso ocurrido en abril de este año. Varios individuos ingresaron armados a una vivienda del Cerro y se llevaron a una joven. Pese a que era un sábado y no se podía extraer dinero, los delincuentes exigieron $ 1.000.000 como rescate. La liberaron tras recibir un monto menor. El segundo secuestro ocurrió en el Cerro el 25 de marzo de este año. Una joven fue abordada por tres sujetos armados y con chalecos antibalas.

Tras investigaciones de personal de la Dirección de Información Táctica de la Jefatura de Montevideo, los secuestradores fueron identificados. Uno de los captores, que fue procesado por ese hecho, había sido remitido días antes por el homicidio del publicista fernandino Pablo Blois, acontecido el pasado 25 de abril en Piriápolis.

El tercer caso investigado en los estratos judiciales penales es la desaparición de la médica ginecóloga, Milvana Salomene, ocurrida el 17 de mayo pasado.

La carátula judicial del caso Milvana todavía refiere a su "desaparición". Las hipótesis policiales y judiciales no descartan ningún móvil en el caso: un presunto homicidio, un secuestro o un intento de rapiña que pudo haber culminado con un desenlace fatal, o una posible venganza.

El cuarto secuestro ocurrió en la mañana de ayer al empresario metalúrgico. Hoy la jueza penal Julia Staricco se expedirá sobre los dos detenidos dominicanos, mientras que la Justicia de Adolescentes hará lo propio con el menor capturado por la Policía.

Testigo.

El pasaje continuación Dr. Alejandro Nogueira es una mugrienta callejuela de tierra que separa ranchos y casas precarias de bloques.

Al fondo del pasaje, adentro de un rancho, los secuestradores se sentían tranquilos. Sabían que estaban en el "corazón" del Marconi y suponían que allí eran inubicables.

Lo que los secuestradores no sabían era que habían sido seguidos durante varias cuadras por un testigo en moto. Tampoco sabían que, gracias al rápido aviso realizado al Servicio de Emergencia 911 por otro testigo, la Policía había organizado en minutos un operativo de saturación en el barrio tras la camioneta blanca.

Una hora antes —a las 8 de la mañana—, el escenario era otro para los delincuentes. En forma paciente, esperaban a su víctima apostados en la esquina de Felipe Contucci y San Martín, a metros de la metalúrgica del secuestrado. A pocos metros de allí, el joven Jorge A. dormía. "Escuché dos disparos. Miré por la ventana y veo a una camioneta blanca trancando el paso de Felipe Contucci", dijo Jorge A. a El País.

De la camioneta bajaron dos hombres corpulentos vestidos con jeans. Uno de ellos llevaba una gorra de lana. "La víctima quedó algo mareado por el disparo en el brazo. Lo agarraron, abrieron la puerta lateral de la camioneta y se lo llevaron", dijo Jorge A. Otro testigo, que levantó el celular de la víctima y varias carpetas, relató que una moto siguió a la camioneta FAW durante varias cuadras.

La Policía halló esa camioneta con manchas de sangre en su interior frente al rancho donde estaba el secuestrado.

SABER MÁS

El Marconi, un lugar donde prima la violencia.


En el barrio Marconi viven miles de trabajadores que sufren el acoso y la inseguridad generada por "bocas" de drogas existente en la zona. Por las noches, adictos a la pasta base tratan de robar lo que pueden, mientras que los vecinos honestos se trancan en sus casas apenas oscurece. El Marconi es considerado uno de los barrios más peligrosos por los investigadores policiales. Comparte un sitial en el ranking con el 40 Semanas, el Borro, Cerro Norte y Casabó. La Policía cuenta con un protocolo que ordena una saturación del barrio en caso de desatarse un hecho violento.

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