Detectan tasaciones con sobrevaloración de 100% y 200%

Investigan y relevan a todos los peritos del BSE

El Banco de Seguros del Estado (BSE) detectó una sobrevaluación en las tasaciones de los vehículos siniestrados y separó del cargo y sumarió a todos los peritos, incluido el jefe del área. El directorio evaluará enviar el caso a la Justicia una vez que finalicen los sumarios.

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BSE: las maniobras investigadas ocurrieron ocurrieron porque fallaron controles. Foto: L. Carreño

La maniobra, que causa revuelo en la institución desde hace un tiempo y que podría revelar una trama de corrupción en el BSE, fue detectada por un aumento del costo siniestral, un indicador que el BSE mide periódicamente y que si se distorsiona es porque hay irregularidades.

El directorio decidió, en consecuencia, iniciar una investigación, primero interna y después externa, que reveló que había presupuestos que estaban inflados entre 100% y hasta 200%.

"Las dos empresas externas que se contrataron para que valoraran las carpetas de algunos vehículos siniestrados detectaron varias irregularidades", reconoció una fuente jerárquica del BSE.

Si bien no es lo mismo realizar una tasación a través de fotos, como lo hicieron las empresas externas contratadas, que en vivo, donde se ve bien el daño de cada pieza del vehículo, el desfasaje entre los presupuestos podría ser, a lo sumo, de 20%.

Peritos consultados por El País, opinaron que un desfasaje de 100% y hasta 200% podría tener "otros condimentos". "Hay que tener en cuenta que es una tarea artesanal y que siempre hay variaciones en las tasaciones. Si bien hay un guarismo de horas, la realidad es que siempre varían. Por eso si la diferencia es de 10%, 20% o hasta 30% se puede discutir, pero no cuando la diferencia es tan grande", explicó la fuente.

Consecuencias.

Mientras transcurre el sumario, que le dará la oportunidad a los siete funcionarios de defenderse y explicar lo ocurrido, el directorio del BSE decidió separarlos del cargo, lo que trajo aparejado que la tarea quedara descubierta y que varios socios se vieran afectados por la falta de peritos.

De hecho hay personas que esperan desde hace más de un mes que le coticen el arreglo de su coche para comenzar con la reparación.

"Hace más de un mes que tenemos el auto en el taller a la espera de que el banco lo vaya a ver y haga el presupuesto para empezar a arreglarlo. Está ahí parado, nosotros estamos sin auto y no podemos hacer nada pese a que nos está perjudicando porque trabajamos con él", comentó a El País Graciela, una socia del BSE desde hace varios años.

El cuello de botella comenzó a solucionarse lentamente después que el directorio del banco votara por mayoría —el único en contra fue el representante de la oposición Alberto Martín Iglesias— contratar a la empresa ADA (Apoyo al Departamento de Automóviles) para que se haga cargo de las tasaciones.

ADA le brinda, desde hace 18 años, el servicio de recepción de denuncias de siniestros en exclusiva al BSE y es la que llega al lugar de los hechos para hacer el parte. De hecho, surgió luego que un grupo de firmas dedicadas al área de seguridad ganara la licitación para hacer los partes de la aseguradora estatal.

Según dijo la fuente jerárquica del BSE, la firma, que no tenía experiencia en tasaciones y que debió prepararse para ello, ha tenido "un buen desempeño" y el directorio decidió contratar el servicio hasta que termine el sumario a los peritos.

Más involucrados.

Esta no fue la única maniobra que detectó el banco en los últimos meses. También investiga un posible intento de fraude con un auto enviado a restos, en el que podrían estar involucrados, además de los peritos, los tasadores, talleristas y representantes de marcas.

Para que el BSE declare un vehículo como restos, debe tener un presupuesto de cuánto saldría repararlo. En función de ese monto la institución decide si es conveniente, para el propio banco y el socio, repararlo o, por el contrario, destruirlo.

La maniobra detectada meses atrás con un automóvil de alta gama siniestrado, salió a luz por una inspección del coche con el presupuesto realizado por el perito y el tasador de la institución. Allí se descubrió que muchos repuestos que estaban en la lista se encontraban en óptimo estado en el coche.

"Al agregar repuestos de más subió el valor haciendo que fuera más conveniente enviarlo a restos que repararlo", explicó la fuente del BSE.

En ese caso el auto fue lacrado como prueba y se inició un sumario al perito y al tasador, además de suspender a los talleres involucrados, es decir, que no trabajan más con el banco.

Si esa maniobra hubiese prosperado, la institución pagaba el valor del auto al cliente, unos US$ 70.000, pero con unos US$ 10.000 lo arreglaba.

¿Pero por qué podría estar involucrado también un representante de marca? Según explicó la fuente, hasta el año 2005 el BSE hacía remates públicos de los coches enviados a restos, pero como se detectaron irregularidades se decidió que fueran a la acería Laisa para convertirse en hierro.

Las fuentes del BSE consultadas coinciden en que esto era un "disparate", ya que partes de autos que podían valer miles de dólares eran destruidas y el banco recibía por ellas muy poco.

Por eso, la última decisión del directorio fue que los autos declarados restos vayan a su representante de marca, que lo adquiere por valores marginales, lo repara y devuelve al mercado.

"En este caso que se está investigando se teme que la manipulación de los presupuestos fuera en connivencia, además de con el tallerista, con el representante de marca", explicó la fuente.

El banco pasará el caso a la Justicia si el sumario revela que hubo un intento de fraude contra la institución pública.

Las fuentes consultadas aseguraron que no se detectó un aumento en los vehículos enviados a restos en los últimos meses, pero reconocieron no saber si el hecho es aislado o está extendido.

"No es que se hayan disparado los casos de coches declarados restos, pero sí puede ser que haya otros casos en los que se inflaron los montos para que no fuera conveniente repararlos y no fueron detectados", reconoció.

Hay un caso que ya está en la órbita penal.


El Banco de Seguros del Estado (BSE) ya derivó un caso que involucra a un tasador a la Justicia. Según explicaron a El País fuentes de la institución, antes el banco exigía que los tasadores tuvieran experiencia en la tarea, pero además que hubieran sido mecánicos o que fueran ellos mismos propietarios de un taller. "Si el tasador hacía una cotización muy baja y ningún taller quería hacerlo porque no le servía económicamente, su taller era garantía. Se hacía así para garantizar que el auto se iba a arreglar. Esta práctica se fue decantando, porque como no había controles se detectaron varias irregularidades", explicó a El País una fuente jerárquica del banco.

En concreto, en el caso que pasó a la Justicia, el BSE detectó que podría haber conjunción del interés público y privado ya que descubrió que un tasador se ocupaba de su taller en horario laboral. "Nosotros tenemos la sospecha pero no es algo que el banco pueda determinar, eso lo tiene que hacer la Justicia", comentó la fuente. Un perito supervisor tiene un sueldo base de $ 94.834, mientras que un perito recibe por su tarea $ 71.150 y un tasador $ 61.959.

BSE retomó ayer los remates y subastó 56 vehículos y autopartes.

El Banco de Seguros del Estado (BSE) volvió a cambiar de estrategia con los autos declarados restos y ayer hizo un remate público de 43 lotes de vehículos, 13 lotes de motos y motocicletas, 3 cabinas de camiones y varios lotes de repuestos, en su local de Antonio Machado y Burgues.

Algunos de los vehículos rematados fueron recuperados de hurtos; el banco ya había pagado a los dueños y como estaban en buenas condiciones para volver al mercado, se subastaron.

A la puja abierta asistieron casi 100 personas entre talleristas, autopartistas y personas que tenían su coche roto y necesitaban repuestos.

De los 63 lotes que había, 19 estaban aptos para funcionar con pequeñas reparaciones, de hecho, eran varios los vehículos que tenían pequeños abollones en la chapa o faroles. Todos los lotes se remataron sin base, con la excepción del número 13, un automóvil Mercedes Benz E350 que tenía una base de US$ 18.000.

Ningún vehículo se ofertó con baja municipal, por lo que todos se encontraban aptos para transferir la titularidad realizando los trámites correspondientes.

La Asociación de Rematadores del Uruguay eligió mediante sorteo a siete martilleros para ejecutar la subasta.

El oferente debió abonar en el momento de la subasta el 48,3% del valor del vehículo: el 30% corresponde a la seña y el 18,3% a impuestos y comisión de los rematadores.

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