R. ROSSELLO / D. ROJAS
Lejos del fantasma de la mujer bomba, o de la invasión de activistas argentinos, la hipótesis de trabajo de los servicios de inteligencia militar es la del "infiltrado". La posibilidad es que una persona o un grupo de ellas hayan saboteado la planta.
El decreto que facultará al Ejército a realizar la vigilancia perimetral del predio de Botnia se emitirá, posiblemente, el lunes. Así lo indicaron a El País fuentes del Ministerio del Interior, cartera a cuyo cargo está la redacción de la normativa. Una indisposición de salud del ministro José Díaz frenó el trabajo que el secretario de Estado venía realizando junto a sus asesores jurídicos.
De todas formas la planificación previa al despliegue de efectivos militares sigue adelante. Dos coroneles y un capitán del Ejército, pertenecientes a la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado (Dinacie) comenzaron a trabajar ayer en la planta, en contacto con las autoridades de la empresa finlandesa y los técnicos a cargo de la obra. Ello fue confirmado a El País por una fuente de la empresa, quien señaló que el propósito de los militares era el de coordinar el trabajo que llevarán adelante los uniformados en pocos días más.
"infiltrados". En realidad el foco de atención está puesto sobre la obra civil, prácticamente concluida, ya que se abriga la sospecha de que alguien pudo haber cometido algún tipo de sabotaje. "Ahora mismo hay empresas y personal argentino trabajando dentro del predio, en la construcción de la fábrica, y se tiene la firme sospecha de que existen infiltrados", confió una fuente vinculada a filas castrenses.
¿Qué se sospecha, que pudo haber hecho un eventual "infiltrado"? "El material empleado o los ácidos utilizados, pueden generar un serio problema en la estructura", se limitó a comentar la fuente militar consultada ayer por El País. El informante agregó que el problema, en caso de que llegara a producirse, se constataría dentro de un año, cuando la planta esté en su fase operativa.
De todas formas la hipótesis de inteligencia militar tropieza con los rigurosos controles que, en materia de seguridad interna, tiene la obra. El ingreso y egreso de personas es controlado por una empresa privada de seguridad; la circulación dentro del predio en construcción es restringida.
No obstante, trabajadores de la obra consultados por El País, señalaron que durante el conflicto que paralizó las actividades por 16 días a partir del 20 de setiembre pasado, constataron que varios gualeguaychuenses cruzaron el puente para brindar su apoyo a los trabajadores. Al comenzar el conflicto que lideró el dirigente Juan Sardella, por entonces presidente de la filial local del Sunca y actual integrante de la dirección nacional del sindicato, los trabajadores que llevaban a cabo la protesta impidieron el ingreso de camiones y buques de carga en la terminal portuaria de Botnia. Por este motivo, y aduciendo razones de seguridad, la empresa resolvió suspender la actividad. "Vimos camionetas que llegaban del otro lado del puente, gente que venía a dar apoyo y a contribuir con la olla popular", relató uno de los trabajadores que solicitó la reserva de su nombre.
sólo hipótesis. En medio de la estricta reserva oficial con que se llevan adelante estas actuaciones, el subsecretario de Defensa Nacional, José Bayardi, reconoció que la hipótesis de la "infiltración" era manejada por los analistas de inteligencia. Ni siquiera descartó que esta supuesta operación pudiera haber sido desarrollada por agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) de Argentina. "Bayardi, ¿indicios de que haya efectivos de la SIDE infiltrados en Botnia?", preguntó un periodista en rueda de prensa con el subsecretario. "Nosotros no lo tenemos y seguramente está entre las hipótesis estudiar todo", respondió Bayardi. Al ser repreguntado sobre el origen de esta versión, Bayardi señaló que "nosotros no lo tenemos en la agenda confirmado. Pero vuelvo a repetir, cuando desarrolle hipótesis, desarróllelas todas, después le buscará la ocurrencia, póngalas todas arriba de la mesa".
El viceministro se comunicó ayer con su par argentino de Defensa, Raúl Vázquez Ocampo, para explicarle los alcances de la custodia militar que se dispondrá en Botnia. "Yo le dije que en realidad acá las Fuerzas Armadas pueden ser designadas para reforzar las tareas del Ministerio del Interior, que de hecho las tenemos en otras áreas que no tienen nada que ver con el conflicto, las tenemos en las cárceles y las tenemos acá mismo en el Edificio Libertad, las tenemos en la residencia de Suárez", relató Bayardi. Las explicaciones fueron entendidas, pero no satisficieron a Argentina.
Un gigante a orillas del río
La obra de la planta de celulosa de Botnia ha completado el 70% de su construcción. En esta fase la empresa trabaja en el montaje de la planta electromecánica que procesará la celulosa.
Durante este mes y el próximo enero, Botnia llegará a su pico de ocupación con la contratación de entre 4.000 y 4.500 trabajadores. Aproximadamente un millar de ellos son trabajadores extranjeros calificados, que participarán en la instalación de la tecnología que la empresa aplicará en el procesamiento industrial.
El cronograma de Botnia prevé que, concluida la construcción de la planta, se ingrese de lleno a la fase operativa en el tercer trimestre de 2007. La planta tendrá una producción anual de mil millones de toneladas de pasta de celulosa.
El día que Fray Bentos fue "invadido" por los entrerrianos
FRAY BENTOS
Los fraybentinos aún recuerdan cuando en su primera manifestación, una ruidosa caravana de coches argentinos pasó el puente e irrumpió en la tranquila ciudad. Dieron vuelta en la plaza Constitución y con bocinazos y pancartas se manifestaron frente a la Intendencia Municipal.
Ocurrió el 4 de octubre del año 2003. Le entregaron al jefe comunal rionegrense una carta en la que pedían que no se instalaran las plantas de Botnia y ENCE. El intendente era Francisco Centurión, del Partido Colorado, a quien una argentina, además, acusó de "corrupto" por permitir y defender estas inversiones.
Aquel grupo de manifestantes era integrado entre otros por el intendente de Gualeguaychú, Emilio Martínez, que después se disculpó ante las autoridades uruguayas. Les explicó que lo hacía porque estaba en elecciones.
Ese día también se vio en Fray Bentos al embajador Hernán Patiño Mayer.
La "extraña comitiva" no sólo no pagó peaje en el puente San Martín, por disposición del directorio de la CARU de la época, sino que además uno de sus vehículos se llevó por delante la barrera de las casetas ubicadas en el paso fronterizo. Este hecho aviva constantemente el recelo de los fraybentinos hacia las manifestaciones vecinas.