Restos del avión fueron trasladados al Aeropuerto de Carrasco para pericias

El impacto causó las muertes

Bajo una insistente lluvia y un viento inclemente, investigadores de la Fuerza Aérea y de la Aviación Naval recogían y colocaban, en el interior de bolsitas de plástico transparente, pequeñas piezas sueltas del avión accidentado en la Laguna del Sauce en la noche del jueves 19.

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Técnicos recogieron y guardaron en bolsitas piezas de evidencia: Foto: R. Figueredo

El cuerpo central del avión estaba totalmente carbonizado. El fuego había deformado las ventanas y destrozado la cabina del piloto. Uno de los mandos, semicalcinado,estaba caído sobre uno de los costados del aparato, apenas sostenido por varios cables.

El fuselaje del avión sufrió un fuerte impacto, lo que hace suponer a los investigadores que el Beechcraft cayó desde una altura superior a los 500 pies (152 metros) en el lado norte de la Laguna del Sauce, 30 segundos después de despegar. El ala izquierda tocó el agua e hizo girar el avión: este quedó apuntando hacia la base naval. Esa ala estaba totalmente destrozada.

Basándose en el impacto sufrido contra el lecho de la laguna y en la altura estimada que habría alcanzado el avión, investigadores estiman que la tripulación y los ocho pasajeros fallecieron de forma instantánea. Todos los cuerpos fueron encontrados en sus asientos, con los cinturones de seguridad ajustados.

Un integrante del equipo de Bomberos, que fue uno de los primeros en llegar al avión siniestrado, dijo ayer a uno de los dos técnicos de la Junta de Accidentes de Aviación Civil Argentina (Jiaac), que solo ardía la cabina del aparato. También señaló que su equipo y él no pudieron acercarse al aparato por el elevado calor que desprendía.

Al ser consultado por el investigador argentino sobre cómo ardió el fuselaje, el bombero respondió que el fuego surgió allí tras derramarse el combustible de los tanques. "Cuando llegamos al avión, la tripulación y los pasajeros estaban muertos", dijo otro bombero al técnico de la Jiaac.

Otra hipótesis que manejan los investigadores es que el avión sufrió una falla en su configuración aerodinámica que le impidió obtener velocidad y altitud.

Esta línea de investigación se basa en el testimonio brindado ayer mismo cerca del avión caído por parte de un controlador de vuelo del aeropuerto de Laguna del Sauce que observó el despegue del Beechcraft.

Este funcionario de la Base Naval elaboró un croquis en una libreta para explicar cuál era su posición en la Torre de Control con relación a la pista 01 utilizada por el avión accidentado.

Expresó que observó que el avión demoró más tiempo de lo normal carreteando en la pista y luego no tomó la altitud acostumbrada.

Esta hipótesis obligará a los investigadores a analizar tres puntos: una probable falla en una de las turbinas que mermó la potencia del aparato; un eventual error humano que llevó al piloto a no usar los flaps —sistema ubicado en las alas que le otorga sustentación al avión a baja altura— y un eventual sobrepeso del Beechcraft. Es decir, se analizará si podía llevar o no ocho pasajeros.

Los investigadores ya saben que el piloto atendió la relación pasajeros-combustible.

El avión había cargado el tanque de combustible en la ciudad argentina de San Fernando, según indicó a El País una fuente de la investigación.

"Estamos recién en la etapa de recoger pruebas. Luego estas se analizarán. La tercera etapa tiene que ver con el descarte de las causas y finalmente las conclusiones. Por el momento solo hay hipótesis y todas están abiertas", dijo uno de los investigadores a El País.

También se investigará la historia del avión siniestrado desde su construcción en 1969 y las trayectorias de los dos pilotos que perecieron.

En la noche del viernes 20 y en la mañana de ayer, efectivos de la Fuerza Aérea y de la Armada recorrieron las orillas más cercanas de la Laguna del Sauce para analizar si el avión había tocado en alguna de ellas antes de detenerse a unos 20 metros de la orilla norte de la laguna, a una produndidad de 1,5 metros.

Dificultad.

Ese mismo viernes, los investigadores también buscaron, en forma infructuosa, las dos hélices del aparato. Éstas podrían brindar información sobre si el Beechcraft venía con una de sus turbinas apagadas o no, entre otros datos.

Para llegar al lugar donde se encuentra el avión accidentado, hay que recorrer 44 kilómetros por las rutas 12 e Interbalnearia y luego tomar por un camino vecinal de balasto llamado "Los Mojinetes".

A unos dos kilómetros de donde se ubicaba ayer el aparato, se encuentra un antiguo casco de estancia de piedra que tiene una hermosa vista sobre la laguna.

A unos 50 metros del aparato siniestrado, había un camión con chata que había trasladado hasta allí una retroexcavadora de la Intendencia de Maldonado utilizada la noche del viernes para extraer el aparato del agua.

Otra enorme chata del Batallón de Ingenieros N° 4 llegó al lugar al mediodía de ayer. Su función era trasladar al avión a un hangar de la Fuerza Aérea en Montevideo donde será analizado en forma detallada.

Poco después de las dos de la tarde de ayer, arribó un camión de Bomberos con herramientas especiales para separar las dos alas del fuselaje del Beechcraft.

No fue una tarea fácil. Durante más de dos horas, funcionarios de varias instituciones estatales lucharon para quitar las alas. Sabían que debían efectuar ese trabajo o el camión no pasaría por los peajes ubicados en las rutas.

Además de las pinzas y herramientas de los bomberos, se debió apelar a tirones de la retroescavadora para separar las alas y los alerones del fuselaje.

En el ínterin, los investigadores de la Fuerza Aérea y de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil Argentina inspeccionaban los flaps y los comandos de la aeronave para extraer conclusiones sobre las causas del desastre en tan pocos segundos.

Varios objetos extraídos del avión fueron colocados debajo de un toldo, de color verde, que protegía de la lluvia a parte de la caja de una camioneta doble cabina de origen chino y con chapa oficial.

Retorno.

En tanto, los familiares de las víctimas ya retornaron a Buenos Aires. Unas treinta personas habían llegado a lo largo del viernes y fueron recibidas por personal de la Intendencia de Maldonado para poder cotejar las muestras de ADN y terminar con la identificación de los cuerpos. Un equipo de psicólogos dispuesto por la propia intendencia asistió a las familias.

En el avión siniestrado viajaban los dos tripulantes —el piloto Luis Pivida (59 años) y el copiloto Diego Chiaradia (45), ambos de nacionalidad argentina— y ocho ejecutivos vinculados al sector de turismo de ferias y congresos: Carlos de Elías (56), Mario Barba (42), Joanna Mc Cormack (41), Alfredo Dietrich (51), Marcelo Zarco (48), Horacio Peña (48) y Luis Gustavo Peña (58), todos argentinos. También estaba en la delegación la ciudadana portuguesa Marta Vieira Pires.

Diez horas de estadía en Punta del Este


Los ocho técnicos de La Rural, compañía líder de Argentina en la industria de ferias, arribaron a las 10 de la mañana del jueves 19 al balneario uruguayo. El objetivo del viaje era ver in situ la marcha del futuro Centro de Convenciones y Predio Ferial.

Los técnicos mantuvieron una apretada agenda durante las 10 horas de estadía en Punta del Este. Se reunieron con profesionales de la empresa Teyma para el estudio de los planos, y también con el asesor en turismo de la Intendencia de Maldonado, Ramón de Isequillas. También mantuvieron reuniones en el Hotel Barradas con empresarios uruguayos, socios en la gestión del centro.

"Le dije chau, y buen viaje".


"Mi hijo vivía a media cuadra de mi casa. La noche anterior fui hasta su casa a despedirme, a decirle chau, que tuviera buen viaje", contó Irma, madre de Alfredo Dietrich (51), una de las víctimas del vuelo siniestrado.

"Me fui a despedir de él y hablamos del plan para este fin de semana", siguió contando su madre. "Nos íbamos a pescar a Chascomús" (unos 120 km al sur de Buenos Aires). Su hijo seguía viviendo en Banfield, donde había nacido, "y este año iba a terminar su casa, había trabajado toda la vida para eso". Alfredo Dietrich estaba casado con Marita Bonilla, jefa de Exposiciones de La Rural. Tenían un hijo de 19 años y un perro, "Rodolfo".

"Te voy a extrañar, pa, buen vuelo"


"Pa, no sé dónde estés, pero sé que te fuiste con lo que más querías. Te voy a recordar por los mejores momentos que pasamos. Me enseñaste a navegar, a volar y muchas cosas más aprendí con vos y ahora voy a seguir aprendiendo yo solo. Voy a hacer lo que a vos te gustaría que haga. Te voy a extrañar, pa, buen vuelo."

De esta forma Joaco, menor de edad, despidió por Facebook a su padre, Luis Gustavo Pivida, de 59 años, el piloto del avión Beechcraft King Air B90, que se precipitó anteanoche a poco de despegar en el aeropuerto de Laguna del Sauce.

Conocido en el argot aeronáutico como "el Poncho", Pivida tenía 32 años de piloto y más de 10.000 horas de vuelo. "Podía pilotar un Jumbo 474 sin problemas", dijo un allegado.

Ayer, en el aeropuerto de San Fernando, todos hablaban de la tragedia en voz baja. Una mujer, que no quiso identificarse, dijo haber trabajado más de 30 años con Pivida.

"Era un tipazo y un piloto con toda la experiencia posible", comentó emocionada.

Marcelo Pivida, hermano del piloto fallecido declaró al canal TN: "Estamos llorando con mi mamá la muerte de mi hermano. Mi hermano era un muy buen piloto, siempre voló Beechcraft King. Fue el primer día de trabajo que tenía con ese avión, lo que no quiere decir que no tuviera experiencia con ese tipo de aeronave. Era un gran piloto, vivió gran parte de su vida volando".

En el Informativo de NTN24, Marcelo Pivida agregó que estaba "sorprendido" porque su hermano "conocía plenamente la ruta de vuelo". Horas después del siniestro envió un mensaje de consuelo a los familiares de las otras 9 víctimas, 8 pasajeros y el copiloto del avión.

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