MOVIMIENTOS INTERNOS

Sin Huidobro, la CAP-L da pelea por sobrevivir

El sector se quedó sin representación en el gobierno.

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Fernández Huidobro cuando era ministro de Defensa, junto a Luis Rosadilla. Foto: A. Colmegna

Sin su principal líder, Eleuterio Fernández Huidobro, la Corriente de Acción y Pensamiento Libertad (CAP-L) trata de sobrevivir a pesar de que ahora no tiene a ningún ministro, subsecretario o legislador en el gobierno.

En la última elección interna del Frente Amplio, el sector que abandonó en 2009 el Espacio 609 luego de escindirse del Movimiento de Participación Popular dos años antes —para presentarse como una opción independiente— obtuvo apenas 539 votos, en la instancia en que participaron 94.000 adherentes. En Rivera, Durazno y Treinta y Tres, el grupo recibió un solo voto.

A nivel nacional, en las elecciones de 2014, la lista 7373 —encabezada por Huidobro y el exministro de Defensa Luis Rosadilla— tuvo 8.970 votos. Ahora sin su principal referente, la CAP-L intenta rearmarse como grupo. "La muerte de Huidobro fue una pérdida para el país antes que nada, para la izquierda y ni que hablar para nosotros. Pero, son cosas que no van a pasar a todos y las organizaciones tienen que seguir y la CAP-L dentro de sus posibilidades también", dijo Rosadilla.

Según explicó, el golpe por la muerte de Huidobro "se va a notar más a largo plazo que a corto", porque por las responsabilidades institucionales éste no podía participar activamente en la interna.

Los malos resultados electorales en las pasadas elecciones internas, son reconocidos por el grupo que no está conforme con su desempeño. "Estos resultados nos dan a pensar mucho, porque tuvimos un crecimiento muy acelerado cuando nos conformamos como CAP-L, luego votamos muy bien en el año 2009, con más de 70.000 votos, y después comenzaron las dificultades orgánicas y el descenso electoral pronunciado", admitió Rosadilla.

A su entender, la mala votación que llevó al sector al ser el sexto con menos respaldo electoral a la interna del Frente, debe ser una oportunidad para "reflexionar".

"Siempre hay que mirar los resultados en función del proyecto político. Creo que estos golpes que tuvimos son buenos, a mi me gustan mucho. Me parecen que son tremendamente positivos porque nos obligan a pensar por fuera de la dinámica de lo institucional, sin renunciar a lo institucional, pero para una organización nueva como la nuestra un ascenso tan rápido como el que tuvimos seguido de un bajón tan rápido, nos obliga a pensar", afirmó.

Además insistió en que el sector todavía mantiene "un grupo importante de compañeros militantes" con presencia en todo el país. "Salvo en algún departamento, en todos tenemos presencias que son de la CAP-L. Hacemos lo que está a nuestro alcance y contribuimos en la medida de nuestras posibilidades", afirmó.

Asimismo se mostró confiado en que el sector se pueda rearmar. "El problema no es bajar el electorado, es reconocer los errores y rectificar posiciones. Todos los días se empieza de vuelta, ni el éxito ni el fracaso electoral son el principio o el fin del camino", sentenció.

Consultado sobre la posibilidad de realizar alianzas para potenciarse como grupo político, Rosadilla dijo que si bien la posibilidad siempre está, ahora no es momento. "Obviamente pertenecemos a un tronco histórico que tiene raíces muy hondas, con las que tememos mayores niveles de comunicación. Pero hoy por hoy estamos independientes y no es hora de pensar en eso", dijo Rosadilla.

Un ministro polémico en la interna del FA

Eleuterio Fernández Huidobro fue mucho más que un simple ministro de Defensa. Pero su paso por el sillón ministerial generó controversia dentro del Frente Amplio y fuertes cuestionamientos por su gestión en relación a la búsqueda de detenidos desaparecidos y la defensa de los derechos humanos. Varios sectores, entre ellos el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), y las bases, reclamaron su renuncia al cargo luego de que calificara de "enfermitos" a los integrantes de organizaciones de familiares de detenidos desaparecidos. Junto al expresidente José Mujica fue parte de los "rehenes" tupamaros que estuvieron en manos de las Fuerzas Armadas. Durante su paso por el ministerio de Defensa, Fernández Huidobro —más conocido como Ñato— se supo ganar la simpatía de sus subalternos que lo respetaban.

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