ADVERTENCIAS POR EL ESTADO DE LA FLOTA

Huidobro advirtió la tragedia

Dos pilotos de la Fuerza Aérea murieron en un Cessna A-37, “aviones de museo” según el fallecido ministro.

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En el año 2008 ocurrió un accidente similar en Durazno. Foto: Víctor Rodríguez

Un caza A-37B Dragonfly perteneciente a un escuadrón de la Brigada Aérea de Santa Bernardina, se precipitó a tierra sobre las 10:00 de la mañana de ayer. El aparato se pulverizó al caer en un campo, falleciendo el piloto, teniento 1° (Av) Diego Medeiros, de 31 años, y el copiloto, teniente 2° (Av) Cristian Estévez, de 24.

La tragedia se produjo el mismo día en que asumía Jorge Menéndez, oriundo de Durazno, al frente del Ministerio de Defensa. El accidente fue la crónica de una tragedia anunciada.

Hace un año, al comparecer ante la Comisión de Defensa del Senado, el titular del ministerio, Eleuterio Fernández Huidobro, destacó la urgente necesidad que tenía la Fuerza Aérea de renovar su flota de aeronaves de combate. Se refirió concretamente a los Cessna A-37. Huidobro advirtió que "en pocos años nos quedamos sin los A-37, que ya son aviones de museo".

Detalles del avión que se accidentó en Durazno. Foto: El País
Detalles del avión que se accidentó en Durazno. Foto: El País

Y recordó retrotrayéndose a sus años de tupamaro: "En su oportunidad se compraron para pelear contra los guerrilleros en Uruguay. Los guerrilleros fueron presos y ahora son ministros o ex presidentes, y seguimos con los A-37, que se usaron además en la guerra de Vietnam. Ya no se consiguen ni repuestos para esos aviones porque las fábricas los discontinuaron".

El recientemente fallecido ministro agregó que "ya es peligroso volar en esas aeronaves".

El diputado Jaime Trobo, presente en esa sesión del 27 de julio de 2015, dijo que en América del Sur "solo Colombia y Perú tienen A-37. En Centroamérica, El Salvador recibió un lote de diez A-37 chilenos, dados de baja por obsoletos en 2010". Trobo dijo que los pocos aviones de ese modelo que tiene Uruguay "están al borde de su vida útil".

El modelo de avión A-37B Dragonfly es de fabricación norteamericana, con capacidad de hasta dos tripulantes. Las primeras unidades entraron en servicio en Uruguay en 1976.

La aeronave siniestrada, con matrícula FAU 273, arribó a nuestro país procedente de Wichita, Kansas (EE.UU.) el 16 de diciembre de 1976 quedando asignada entonces a la unidad con asiento en Durazno.

Las víctimas.

La tragedia tuvo hondo impacto en la población de Durazno por el estrecho vínculo que existe entre la brigada aérea en la que prestaban servicio los dos fallecidos, y la comunidad local. Además de ser una importante fuente laboral, es allí donde complementan su formación los pilotos de la Fuerza Aérea egresados de la Escuela Militar de Aeronáutica ubicada en la ciudad de Pando, muchos de los cuales, al cabo de los años, crean lazos afectivos y conforman matrimonios, estableciéndose las familias en la "capital del Yi" o en otros destinos de la zona.

El lugar del accidente en Durazno. Foto: Víctor Rodríguez
El lugar del accidente en Durazno. Foto: Víctor Rodríguez

En el lugar del accidente fatal —un establecimiento rural ubicado en Pueblo de Álvarez, a 38 kilómetros de la ciudad de Durazno y a 500 metros de Ruta 100— la aeronave desplegaba maniobras de rutina en un vuelo de entrenamiento. La Fuerza Aérea utiliza habitualmente el espacio aéreo local para la preparación de sus pilotos, por lo que no resultó extraño para los residentes de las zonas de Ombúes de Oribe, Pueblo de Álvarez, Sarandí de Cuadra y alrededores, escuchar u observar un avión haciendo ejercicios a una altura usual sobre sus campos y casas.

A la hora en que ocurrió el accidente la jornada presentaba un clima "ideal" para realizar vuelos, de acuerdo con lo que sostienen pilotos y expertos, reflejado en un cielo claro y despejado, libre de nubosidad y con muy poco viento.

Aunque la causa de la caída del avión no se conoce todavía, las condiciones meteorológicas no parecen haber influido.

"Llegamos cuando el avión cayó cerca de nuestro establecimiento; vimos como andaba haciendo pruebas, sentimos una explosión y fuimos enseguida para dar una mano, a ver si encontrábamos a alguien con vida, pero encontramos pedazos nomás", dijo Ignacio, un trabajador rural que fue el primero en llegar a la escena.

A causa de la explosión y del rastrojo existente en el lugar, el terreno tomó fuego y debió ser apagado por vecinos y posteriormente por los bomberos y personal de las comisarías segunda y cuarta de Policía.

Daniel Muller es peón en una estancia contigua. Al percatarse de la caída del avión, llamó a la seccional cuarta de Policía.

"Creo que se enteraron con mi llamada", dijo, apoyado en un poste de alambrado junto a su esposa e hija, aún confundido por lo vivido. "Cuando quise ir, vi humo y una fogata; ya se veía que no había nada que hacer", relató a El País en Pueblo de Álvarez.

Al cabo de lo sucedido, tras las primeras acciones emprendidas por vecinos, comenzaron a arribar unidades policiales, Fuerza Aérea, ambulancias y Bomberos. El panorama era crítico y desolador.

"Es una tristeza total, un cuadro dantesco", dijo al pasar un militar cuando retornaba al acceso principal por Ruta 100 en búsqueda de apoyo.

El impacto dejó al avión semienterrado y prácticamente desintegrado en superficie. A su alrededor se podía observar un área de varios metros de pasto quemado y elementos humeantes. Mientras tanto, la Policía acordonaba el lugar impidiendo la presencia de curiosos y de medios de comunicación.

En los primeros planos de la investigación, que recién comienza, trascendió que uno de los pilotos pereció dentro de la cabina y se presume que el otro tripulante pudo haber llegado a activar la emergencia, eyectándose, todo lo cual forma parte de las pesquisas iniciada en el lugar por peritos de la FAU. Hasta la noche de ayer no había podido ser encontrado uno de los cuerpos.

Sin caja negra.

El flamante Ministro de Defensa dijo ayer que "si el avión estaba en condiciones de volar, estaba operativo. Y si estaba operativo había pasado por los controles para llevar adelante esa misión. La Fuerza Aérea no tiene en orden de vuelo unidades que no tengan tal condición".

"Hay una comisión que investiga los accidentes de aviación de la Fuerza Aérea que ya tomó cartas en el asunto, así que no puedo inferir nada", declaró Menéndez en respuesta a una pregunta de si pensaba que se había producido un error humano o una falla del avión.

El último accidente que sufrió la FAU en Durazno fue en 2008, cuando cayó un avión Pilatus. "La función lleva implícita un riesgo", destacó.

Menéndez dijo que las aeronaves militares no tienen caja negra, aunque no lo afirmó tajantemente porque en realidad no lo sabe.

El ministro declaró que el gobierno sigue adelante con un plan de renovación de aviones y buques para la Armada, una de cuyas soluciones podía ser un fideicomiso como estaba buscando el anterior ministro Fernández Huidobro, o el empleo de los fondos recibidos de ONU por la participación en misiones de paz. Pero no será a través del Presupuesto estatal porque "es acotado", aclaró.

Según los planes que se manejan, la renovación implicará al actual y a los dos próximos gobiernos. "No es comprar un solo avión", explicó.

Otros accidentes.

En el siniestro ocurrido en Durazno de 2008, una aeronave PC7U se precipitó a tierra en la zona cercana a San Borjas, por culpa de un ave "de importante porte" que colisionó con la cabina.

También fallecieron sus dos tripulantes: el teniente 2° Diego Silveira y el alférez Jonathan Martínez.

El 31 de enero de 2004 un avión del mismo modelo, perteneciente a la base aérea de Durazno, se accidentó cuando se dirigía al aeropuerto de Carrasco en una jornada donde reinaba una condición climática adversa, con intensa actividad eléctrica y lluvia. El aparato se estrelló cerca de Florida, falleciendo el coronel Heber Tomé y el capitán Gustavo Varela.

En julio de 2010, se precipitó el helicóptero civil Bell 206 en las aguas del Río de La Plata, falleciendo el conocido abogado Daniel Ferrere y logrando salvar su vida el piloto militar retirado Carlos Cano.

El siniestro aeronáutico en suelo uruguayo que se cobró más vidas ocurrió el 10 de octubre de 1997, cuando el DC9 de la empresa Austral Líneas Aéreas de Argentina realizaba el vuelo desde Posadas a Ezeiza cayendo en las cercanías de Nuevo Berlín a 32 km de Fray Bentos, terminando con la vida de 74 personas.

La FAU señaló que los cazas A-37 cumplen misiones de patrullaje territorial, "siendo una aeronave ideal para mantener a nuestras tripulaciones de combate entrenadas en maniobras de defensa aérea".

El 28 de julio, en la ceremonia de asunción del brigadier Luis de León, el comandante de la Fuerza Aérea General Alberto Zanelli, dijo que necesitan poner en funcionamiento un sistema que les permita adquirir aviones nuevos para dejar los viejos de lado. La Fuerza Aérea usa sus aviones antiguos hasta "extremos prácticamente únicos" en el mundo, dijo.

Tte. 2° (Av.) Cristian Estevez   y Tte.1° (Av) Diego Medeiros . Fotos: FAU
Tte. 2° (Av.) Cristian Estevez y Tte.1° (Av) Diego Medeiros . Fotos: FAU

Víctimas.

Teniente 1° (Av.) Diego Medeiros

El Teniente 1° (Av.) Diego Tabaré Medeiros Pérez, 31 años, era oriundo de Montevideo y vivía en la Villa Militar, lugar de residencia de los oficiales con sus familias, ubicada frente a la Base Aérea y al ex Liceo Militar. Casado, tenía dos pequeñas hijas de 2 y 4 años de edad. Se destacaba por su adhesión a la carrera y por sus condiciones atléticas.

El Teniente 2° (Av.) Cristian Javier Estévez Rojas, 24 años, soltero, era oriundo de Rivera, y residía también en la ciudad de Durazno, en la unidad militar en Santa Bernardina. Se formó, como muchos pilotos de Durazno, en el Escuadrón de Vuelo Avanzado y fue el integrante más joven de la 30ª Promoción del curso en 2014.

Teniente 2° (Av.) Cristian Estévez

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