José Bayardi

"Hoy no hay condiciones para reducir la jornada laboral"

A un mes y una semana de dejar su cargo, el ministro de Trabajo y Seguridad Social dice que el proceso de recuperación del salario real en la próxima ronda de negociaciones estará condicionado a la situación económica —“no creo que venga nadie con demandas alocadas”—, y plantea crear un “banco de información general” donde se pueda “colectivizar” la información de cada sector.

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"Hay posiciones ideologizadas en los empresarios y los sindicatos". Foto: M. Bonjour

También propone un fondo de garantías laborales, al que apelarían las empresas que no pudieran cubrir los créditos con sus trabajadores. Bayardi se manifiesta en contra de aumentar la edad de jubilación; en su lugar propone tasas de reemplazo más bajas cuanto antes sea el retiro.

—En los últimos años subieron las remuneraciones reales. Pero el escenario macroeconómico parece estar cambiado para mal. ¿Hay margen para que en futuras negociaciones los salarios sigan subiendo sobre la inflación?

—Creo que el salario mínimo nacional tiene que seguir subiendo. Eso es una decisión administrativa que toma el gobierno. Respecto al tema de la negociación colectiva, creo que hay que seguir tendiendo a llevar adelante un proceso de recuperación salarial y va a estar amortiguado por la situación general. Obviamente no creo que venga nadie con demandas alocadas, y va a haber que ver el desempeño de la actividad y ver cómo se incorporan puntos de recuperación salarial en sectores que siguen sumergidos.

—¿Qué sectores identifica como los que tienen que seguir mejorando?

—Los supermercados son un sector a mejorar porque el poder adquisitivo ha mejorado y el consumo ha aumentado. Esto quiere decir que ha aumentado de alguna manera el nivel de actividad económica comercial y hay espacio ahí para incorporar niveles de incremento. Se debe entender que el tema del poder adquisitivo de los salarios va a repercutir en un aumento de la actividad económica. Esto importa entonces al empresario e importa a quienes realizan actividades económicas dirigidas al mercado interno. Obviamente al sector exportador le preocupan los costos operacionales por un problema de competitividad internacional. Por eso hay que ver área de actividad por área de actividad. Y creo que hay un punto que me parece muy importante para los Consejos de Salarios que es crear un banco de información general en el que todo el mundo pueda colectivizar información y saber con qué información se cuenta.

—¿Falta transparencia en la difusión de los resultados de las empresas?

—Falta transparencia y poner todo arriba de la mesa para que la negociación colectiva gane en madurez sobre la base de evaluar correctamente cuáles son las áreas de actividad que pueden estar deprimidas en determinado contexto y cuáles no. Creo que si ponemos toda la información arriba de la mesa, el sistema de negociación colectiva va a ganar en madurez, en confianza.

—¿Hay un proyecto concreto elaborado en ese sentido?

—No. Pero depende un poco de la voluntad de las partes. Nosotros negociamos. No estamos forzando a nadie. Otro tema tiene que ver con el fondo de garantías laborales. Supondría la creación de un fondo para que ante la situación de empresas que no pudieran hacer frente a los créditos laborales, los cubriría. Muchas veces los concursos demoran tanto tiempo que los trabajadores quedan desamparados.

—COFE, el sindicato estatal, dice que no goza de una verdadera negociación colectiva. ¿Hay que cambiar el sistema?

—Sí, sí. Nosotros hemos hecho un esfuerzo y hemos habilitado la posibilidad de negociación en el sector público. Si bien es cierto que esto no ha sido homogéneo en todas las áreas, hay una propuesta de modificación en el sector público de la ley de negociación.

—También dice COFE que durante esta administración no recibieron sus sindicatos mejoras reales en los salarios.

—El sector público tuvo durante esta administración una recuperación, llamémosla de alguna manera, menor a la que hubo en el sector privado. Yo diría que en el último cierre del año 2014 estaba con un nivel de recuperación del orden del 3,5% en el salario real, del cual correspondía al sector público el 1,5% y al sector privado el 4%. En el otro gobierno hubieron mayores niveles de recuperación. Esto hay que incorporarlo en la discusión presupuestal que se va a abrir.

—¿Usted cree que están dadas las condiciones para que se reduzca la jornada laboral?

—Cuando hablamos de disminución de la carga horaria, yo diferenciaría lo que es la distribución de la carga semanal de la carga de jornal diario. En mi opinión, esto debe ser incorporado a la negociación colectiva. No debe hacerse administrativamente. El país no está todavía en un punto en el que el nivel promedio de los ingresos salariales, bien sea del individuo o de las familias, permita que las horas no trabajadas se puedan incorporar al ocio. El objetivo es que las horas que no trabajo las pueda dedicar a otra área de la actividad, ociosa, formativa, o de organización.

—O sea que el tiempo ganado se usaría por parte del trabajador para buscar otro empleo.

—Exactamente. Se corre el peligro de que dadas las retribuciones promedio que tiene el país se use la disminución de la carga horaria para acceder a un nuevo empleo.

—Es algo para una etapa posterior de desarrollo.

—Yo creo que hay que incorporarlo al debate con una reflexión madura que se debe dar en los Consejos de Salarios. Hay áreas de actividad que tienen la disminución horaria por convenio colectivo en algunas áreas. Me parece bien si está acordada entre empresarios y trabajadores.

—A largo plazo, ¿está en juego la sustentabilidad del sistema de seguridad social dado el envejecimiento de la población?

—Sí, si bien eso no está planteado en lo inmediato, hay estudios que nos han demostrado que puede estar complicada la situación de sustentabilidad. Estamos hablando más allá del 2030. Pero es cierto que para cualquier previsión de lo que pueda ocurrir en materia de seguridad social a veinte años para adelante, hay que tomar medidas desde ya. El promedio de la edad de retiro, de acuerdo con los datos que tenemos, es de 64 años y 3 meses. O sea que cualquier modificación que se haga, llevándola a 65, va a estar dentro del promedio de los retiros que hoy el país desarrolla. Yo no tocaría la edad. Tocaría la tasa de reemplazo. Cuanto más joven uno se retira, la tasa de reemplazo sería menor y se estimularía a través de ella la permanencia cuando el individuo está en condiciones de seguir trabajando. La sustentabilidad del sistema también va a depender del crecimiento de la actividad. Si el país tiene condiciones para seguir creciendo va a tener que recibir flujos migratorios de gente joven para poder darle sustentabilidad a dicho crecimiento. Si la actividad subiera, se alejan los peligros que podrían estar planteados para el 2030.

—Hay empresarios, como el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Perera, que dicen que las relaciones laborales han evolucionado para mal.

—Las relaciones laborales tienen que madurar con el aporte de todas las partes. No pidamos que siempre madure por una sola de las partes.

—Las gremiales empresariales dicen que el MTSS se inclina siempre por los trabajadores.

—No es verdad. De 216 consejos salariales, en 183 las partes acordaron. En quince el gobierno decretó y votó con los trabajadores, y en cinco con los empresarios. En otro acordaron y el ministerio se puso por fuera.

—Entonces, ¿cómo se explican estos comentarios de los empresarios?

—Yo creo que uno ve a veces las relaciones desde el punto de vista de la ideología y no desde el punto de vista del análisis de la práctica. Creo que el presidente de la Cámara de Comercio, y lo he hablado con él en algún momento, está demasiado ideologizado. Nosotros hemos tratado de llevar adelante procesos de negociación que muchas veces fracasaron por cierto grado de intransigencia del sector empresarial, así como tenemos intransigencia muchas veces del sector de los trabajadores. El ministerio nunca estuvo cerrado a entender las razones de ninguno de los sectores y trató de acercar a las partes. Hubo una costumbre durante mucho tiempo de que se soslayaban los derechos de los trabajadores. Si maduran las relaciones laborales, terminamos ganando todos. En el sector de las grandes superficies hemos avanzado muchísimo, pero antes no se les permitía a las cajeras ir al baño.

—¿Hay intransigencia sindical?

—No tenga ninguna duda. Hemos tenido discusiones fuertes con los sindicatos. Las relaciones entre capital y trabajo son relaciones de tensión. Y hay que tratar de alivianar las tensiones. Hay posicionamientos que están determinados por la ideología.

—Eso corre para los sindicatos.

—Claro, corre para ambas partes. Hay una primera manifestación de intransigencia en los sindicatos que es arrancar el conflicto antes de terminar la primera reunión y se declaran medidas que serían para el final de un conflicto. Un sindicato se equivoca cuando no entiende que la fortaleza de su demanda va a estar en el grado de entendimiento que la población tenga respecto a las medidas que está llevando adelante. Intransigencias del sector de los trabajadores acá he enfrentado muchas.

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