KURT TIDD

"No hay país inmune al terrorismo, hay que estar alerta"

El almirante Kurt Tidd, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, llegó a Uruguay para participar de la Conferencia de Seguridad Sudamericana. En entrevista con El País dijo que el principal problema que afecta la región es el crecimiento de las redes ilícitas y planteó como desventaja la incapacidad para hacer seguimiento de personas en los sistemas de transporte de la región.

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Kurt Tidd, comandante del Comando Sur de EE.UU. Foto: F. Flores

Según Tidd, los países deben intercambiar más información y actuar más rápido porque “ningún país es inmune” a los actos terroristas. El almirante estadounidense habló también de las misiones de paz y elogió el papel de Uruguay como un “líder global” en este campo.

—Llegó para participar de la conferencia sudamericana de Seguridad. ¿A qué conclusiones se arribó?

—Hablamos básicamente sobre tres temas. Primero las operaciones para mantener la paz. Uruguay es un líder global en operaciones de paz y creo que todos tuvimos la oportunidad de apreciar la contribución que hace. Las operaciones exitosas de mantener la paz en el exterior a veces puede servir para encontrar soluciones a problemas locales. Eso nos lleva al segundo punto, que fue intercambiar perspectivas para entender las amenazas de redes transnacionales que afectan a todos los países. Estas redes manejan una serie de mercancías que generan problemas. Las más conocidas son las de narcotraficantes pero con el tiempo nos dimos cuenta que estas redes que hoy manejan droga pueden ser sustituidas por tráfico de personas, esclavitud sexual, el movimiento de oro u otra materia prima que genera problemas ecológicos para los países donde se encuentran. También manejan dinero, armas, por lo que es importante no poner el foco sobre la mercancía que trasladan sino en las redes en sí mismas como el principal problema. Y el tercer tema fue entender que las fuerzas armadas modernas necesitan adaptarse a este desafiante ambiente de seguridad. En este caso hablamos sobre los progresos significativos que han tenido algunos países incorporando mujeres expertas y capaces a sus fuerzas. Uruguay ha sido un líder en términos de atraer mujeres para que hagan grandes contribuciones y uno de los aspectos que conversamos fue el importante papel que aportaron las mujeres uruguayas en las misiones de paz tratando de generar confianza en el terreno en países que han tenido problemas de seguridad.

—¿Cuál es hoy la mayor amenaza para la región?

—Las redes delictivas. Estas redes transnacionales y globales que están interconectadas y que en algunos casos son redes criminales económicas y en otros son redes ideológicas o terroristas, pero lo que cada vez vemos más es que se están borrando las líneas que las separan. Hay redes criminales que financian el terrorismo. Se trata de organizaciones que dan vuelta al globo, ese es el principal problema. Son capaces de desestabilizar una región al disponer de grandes cantidades de dinero. Pueden amenazar la seguridad interna de todo un país.

—El exministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, había alertado que argentinos y brasileños se unieron al ISIS años atrás y que podrían utilizar Uruguay como un país de tránsito o incluso para reclutar. ¿Es de hecho una amenaza en la región?

—Lo importante es que todos entendamos que este fenómeno de radicalización y en particular la auto radicalización puede ocurrir de una forma rápida y puede generarse en una parte de la sociedad en la que normalmente no asumiríamos que pudiera darse un problema de esa naturaleza. Basta con mirar las terribles tragedias que ocurrieron en Niza, Bruselas, París, Orlando, San Bernardino, y en otros lugares, por lo que tenemos que estar alertas de las condiciones que llevan a esta radicalización y debemos ser capaces de intercambiar información. La conclusión a la que llegamos es que tenemos que ser más efectivos, más rápidos e intercambiar información entre nosotros para detectar las señales de radicalización entre la gente. Lo esencial es ayudar a nuestros cuerpos de seguridad a ser capaces de ejercer su responsabilidad.

—¿Cree que hay una amenaza particular en la región?

—No hay país es inmune al terrorismo, por eso todos debemos estar alerta y ninguno puede asumir que un acto terrorista no puede ocurrir aquí porque, como hemos visto, puede ocurrir en cualquier parte.

—El mes pasado la salida del país del exprisionero de Guantánamo, Jihad Diyab, llegó a ser discutida en el Congreso de Estados Unidos. ¿Cómo evalúa la performance de las autoridades uruguayas al respecto?

—Dejo eso para que lo responda la Embajada y nuestro Departamento de Estado.

—Ahora Diyab está detenido por el gobierno de Venezuela. ¿Cree que el viaje que realizó desde Uruguay hasta Venezuela sin haber sido detectado puede haber pretendido dejar en evidencia precisamente eso, que se puede recorrer un continente sin ser descubierto?

—Sin entrar en los detalles de este caso, creo que el elemento que ha sido reconocido es que la habilidad de seguir a las personas que se mueven en nuestros sistemas de transporte es algo en lo que debemos poner más esfuerzos. Vemos que la facilidad con la que los traficantes de personas usan los sistemas para moverlas en la red sin ser detectados debería preocuparnos más a todos. Tenemos que hacer todo lo posible para lograr lidiar con estos difíciles desafíos de tener noción de quién se está movilizando en nuestros sistemas de transporte.

—Este año en Uruguay fue capturado uno de los líderes de la organización de narcotráfico mexicana Los Cuinis. ¿Cree que Uruguay es un lugar de tránsito de narcotráfico y en el que pueden esconderse?

—No señalaría a Uruguay de forma particular. Creo que los narcotraficantes y estas redes criminales van a tomar ventaja de cualquier oportunidad que tengan. Son muy ágiles y van a tomar cualquier oportunidad para moverse de un país a otro. Otra vez, todos tenemos que trabajar de forma colectiva para sellar cualquier distancia entre nuestras capacidades porque de lo contrario las redes criminales van a tomar ventaja de cualquier oportunidad. No hace bien ni sirve que un país haya logrado una situación perfecta de seguridad si no lo hacemos a lo largo de toda la región.

—¿Qué es lo que debería hacer la región para mejorar?

—Intercambiar información de forma rápida, e información que a veces atraviesa barreras entre lo que previamente fue considerado información militar o de cuerpos de seguridad o diplomática o de inteligencia. Los desafíos en seguridad que enfrentamos hoy hacen que tengamos que ser mucho más ágiles para trabajar juntos y confiar entre nosotros. Si vamos a competir con traficantes ilícitos y otras redes asociadas a actividades ilegales que no se sienten obligados a cumplir con las leyes y la burocracia que nos ata a nosotros, van a tomar ventaja de cualquier debilidad que encuentren en nosotros.

—¿Preocupa a Estados Unidos la situación del narcotráfico en la región?

—El tráfico de drogas está comandado por la demanda de drogas. Tengo que ser honesto, mi país es el mayor consumidor de cocaína, pero la demanda de drogas es global. Lo que vemos es que los países de donde viene la droga se están volviendo consumidores, entonces esto es algo que la sociedad va a tener que enfrentar y buscar una manera para reducir la demanda.

—La comercialización de la marihuana en Uruguay ha sido postergada. ¿Su implementación es una preocupación para Estados Unidos?

—Es una decisión soberana del gobierno uruguayo, no sería apropiado comentar al respecto.

—Cambiando de tema, ¿hay intención de incrementar los niveles de cooperación militar con Uruguay?

—Nosotros tenemos una extensa asociación y trabajamos de forma cercana. Uruguay es un líder en misiones de paz por lo que estamos interesados en proveer entrenamiento para diferentes tipos de actividades especializadas que se han comenzado a demandar, como quitar minas y ese tipo de actividades.

"Uruguay pega mucho más allá de su tamaño".

Kurt Tidd fue muy elogioso al hablar del profesionalismo de los militares uruguayos. Su opinión llega además en momento en que hay un debate sobre la situación presupuestal de las Fuerzas Armadas, en particular de la Fuerza Aérea, golpeada por dos recientes accidentes que le costaron la vida a cuatro pilotos. "En la reunión que tuvimos hice una analogía con el mundo del boxeo. Uruguay es un país que pega muchos más allá de su tamaño, es excepcionalmente profesional, muy capaz y un país del que tengo un gran respeto por su fuerza militar", sostuvo. Tidd tiene una amplia experiencia en operaciones militares. Se graduó en 1974 de la Escuela Porter-Gaud, en Charleston, Carolina del Sur, y en 1978 egresó con el grado de oficial en la Academia Naval de Estados Unidos, con un título en Estudios Extranjeros. Posee una maestría en Ciencias Políticas de la Universidad de Burdeos, Francia.

En el mar, el almirante Tidd comandó las Fuerzas Navales del Comando Sur y la 4ª Flota de Estados Unidos. Comandó asimismo el 8º Grupo de Ataque en Portaaviones a bordo del buque USS Dwight D. Eisenhowe, durante la Operación Libertad Duradera en 2001 sobre Afganistán. Fue director en la Oficina de Combate contra el Terrorismo. Fue asistente de Operaciones del Jefe de Operaciones Navales a cargo del Grupo de Planificación de Operaciones contra el Terrorismo "Deep Blue", creado el 11 de septiembre de 2001 después de los atentados terroristas.

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