Jorge Basso

"Hay gastos inútiles y recursos ineficientes"

El ministro de Salud Pública se muestra distendido. Habla sin parar. Sabe hacia dónde quiere ir.

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Para él, el principal objetivo de su gestión es ordenar el gasto. Y tiene varias ideas sobre cómo hacerlo. Empezó, durante la negociación con los gremios, por incorporar partidas por logros de gestión. También apunta a ir hacia un sistema en el que no se dupliquen esfuerzos, y para esto quiere salir de lo que entiende es una “lógica mercantilista”, para pasar a una de “complementación” entre los distintos prestadores, tanto públicos como privados. Advierte que se necesita, además, mayor control sobre los gastos que llevan a cabo los centro de salud privados y también los laboratorios.

—Mañana el MSP presenta sus objetivos del quinquenio. ¿Cuáles son los puntos principales en los que la cartera va a trabajar?

—Buena parte de estos tienen que ver con las enfermedades crónicas no transmisibles, que no se resuelven exclusivamente con medicamentos, sino que tienen que ver con aspectos estructurales. Existe una tensión entre lo que nos gusta hacer y lo que es saludable. Después vamos a trabajar con salud mental, de hecho esta semana se envió al Parlamento la nueva ley que apunta a terminar con el modelo asilar. Nuestro país también tiene que llevar a cabo cambios críticos en lo que respecta al control de niños y embarazadas. En este sentido ya estamos trabajando con varios directores departamentales de salud para generar maternidades únicas, porque hay localidades donde no justifica tener dos o tres. Es decir, queremos utilizar mejor los recursos del Estado.

—¿Se estaban utilizando mal?

—Hay que mejorar. Acabamos de cerrar las rondas salariales tanto con el sector público co-mo con el privado, en ambos casos se incorporó un componente de retribución variable que está vinculado al desarrollo de compromisos de gestión. Hay que estimular las buenas prácticas de los equipos de salud. En el caso de los médicos, esto tiene que ver con capacidades resolutivas en el primer nivel de atención. Pero también abarca a los demás trabajadores. Cuando hablamos de calidad todo tiene que ver con el factor humano; entonces, lo que queremos estimular es que cuando vaya un usuario a un ámbito de salud se sienta en un espacio amigable, donde se lo escucha.

—¿No se necesita más personal para mejorar el sistema? Por ejemplo en el interior...

—Lo que se necesita, en realidad, es más y mejor sistema de salud. Hay que pasar de una lógica en que las instituciones compiten con el objetivo de ver cómo se posicionan en el mercado para captar a los socios del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), a una en que se desarrolle la complementariedad. Es el caso, por ejemplo, de las maternidades únicas. Hoy vemos como hay superposiciones, gastos inútiles y recursos ineficientes en términos de distribución territorial. Existen áreas con sobreofertas, que no se justifican más que por el escenario de competencia. No hay ninguna necesidad asistencial de que haya determinados equipamientos concentrados en una sola región territorial. Los recursos se tienen que distribuir en virtud de las necesidades asistenciales. Estamos buscando sinergias, complementaciones, que mejoren la calidad del gasto. Hay que superar la lógica de que la salud es una mercancía, un bien de consumo, esa cultura en que la mejor calidad de salud equivale a más exámenes, más chequeos, más consultas a especialistas y más medicamentos.

—El MSP estuvo en estos meses en el ojo de la tormenta por tres artículos de la ley de Presupuesto que ponen limitaciones a los juicios por medicamentos caros. ¿Estos entran en la lógica mercantilista que usted denuncia?

—Entran, claro. El mayor problema que tenemos para resolver es cómo logramos tener acceso a esos medicamentos para los que hay suficiente evidencia científica y el Ministerio no puede pagar. Sin prejuicio de que todo es importante, cualquier organización sanitaria del mundo que esté dispuesta a financiar el conjunto de prestaciones con criterios de universalidad, es decir que lo que haya sea para todos, debe establecer criterios de equidad y determinar los límites. Estamos trabajando en esto, por ejemplo en el marco de un plan de compras conjuntas con otros países de la región.

—¿Qué papel juega la industria farmacéutica en todo esto?

—En la primera reunión que tuvimos con los laboratorios logramos bajar 80% los costos de algunos medicamentos. ¿Cómo es posible bajar 80% del costo de algo? Esto quiere decir que el costo es excesivo.

—La presidenta de ASSE, Susana Muñiz, dijo días atrás en una entrevista con El País que presumía que los laboratorios financiaban los juicios por medicamentos y que les pagan vacaciones y becas a los médicos que los recetan. ¿Usted también cree que esto está pasando?

—Tenemos información de varias áreas del mundo que prueban que esto existe. Nosotros seguimos muy de cerca la legislación inglesa y en esta está muy lógicamente establecido qué puede y qué no darle la industria al equipo de salud, a los médicos. Está hecho con total precisión que hasta si regalan una lapicera se dice qué tipo de lapicera puede ser. Esto acá no pasa. Queremos incorporar este tema al debate.

—¿Se va a hacer la reforma del Hospital de Clínicas?

—Estudiamos la situación y llegamos a la conclusión de que las prestaciones del Clínicas son necesarias. El análisis llevó tiempo porque la información nunca está en tiempo real... Esto pasa en muchas áreas...

—Esta semana se conoció una auditoría sobre ASSE en la que de 70 centros solo contestaron 29. ¿Es difícil contar con la información en el sector público?

—Sí, pero también en el privado. Cualquiera que tenga algunos años y haya gestionado algo sabe que en realidad saber lo que pasa en una institución privada es difícil. Hay que salir a buscar, hay que cruzar datos.

—Pero cada año, cuando se abre el corralito mutual, casi todos los prestadores privados presentan sus cifras...

—Sí, pero esa información hay que auditarla con mayor potencia. No porque sospechemos, sino porque es una responsabilidad del Estado saber si lo que aparece en los balances tiene que ver con la realidad. Tenemos que cruzar información, generar mecanismos para que cuando hagamos una inspección veamos lo que hay que ver y no lo que nos quieren mostrar. Vamos a trabajar en esto.

Operación gratis de vesícula en 2016

Cuando el presidente Tabaré Vázquez asumió señaló que la cirugía laparoscópica de vesícula iba a ser comprendida por el Plan Integral de Asistencia (PIAS), el programa que regula las prestaciones que las mutualistas está obligadas a brindar a sus usuarios. Esto implica que, la cirugía, que hasta ahora tenía un costo de 6.000 a 20.000 pesos según el prestador, será totalmente gratuita. En entrevista con El País, el ministro de Salud Pública, Jorge Basso, señaló que esto se incorporará en 2016. El secretario de Estado, además, precisó que a la cartera también le preocupa “el tema de la endoprótesis aórtica” y que esta también podría ser incluida para que se lleve a cabo de manera gratuita. “También estamos pensando en otras prestaciones, vinculadas sobre todo a la incorporación de algunos métodos diagnósticos. El área de economía de la salud del MSP está trabajando en esto. Se está analizando el impacto que van a tener estas prestaciones. Nos resistimos a pensar en que todo se resuelve poniendo plata, hay que ordenar el gasto”, sostuvo el ministro.

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