SALTO | LUIS PÉREZ
Un antecesor del zorro colorado, de 10.000 años de antigüedad, se convertiría en la primera huella conocida de la era del Pleistoceno en Uruguay y una de las piezas más completas que existe en América del Sur.
El descubrimiento de un fósil de cánido de unos 10.000 años de antigüedad podría determinar que se trata de un ejemplar de Aguará-Guazú y se convertiría en el primer resto del Pleistoceno conocido para el Uruguay y uno de los más completos para Sudamérica.
El hallazgo fue hecho por parte de un equipo técnico integrado, entre otros, por el director del Museo del Hombre y la Tecnología, Mario Trindade en las inmediaciones del paraje Sopas de este departamento.
Este descubrimiento, en realidad, se concretó hace más de año y actualmente se encuentra en la etapa de investigación. La pieza será examinada con mayor profundidad y elementos científicos próximamente con la llegada de expertos de la Facultad de Ciencias y del Museo de la Plata, según lo señalado por Mario Trindade.
PARIENTE LEJANO. "Se trata de un cánido de tamaño bastante grande, claramente mayor que el zorro de campo, que queda descartado, y podría tratarse de lo que comúnmente se llama Aguará-Guazú, o zorro colorado y podría tratarse también de una forma relacionada con el zorro de monte o una forma nueva", explicó a El País el director del Museo y responsable del descubrimiento paleontológico.
Destacó que la recuperación del cráneo completo del cánido con todas las piezas dentarias, "tiene un significado especial, porque es como hallarlo con la cédula de identidad".
El director del Museo indicó además que se podía afirmar la existencia de fósiles en el que se ha constatado una desaparición desde hace 7.000 años, lo que implicaría que si hace 11.000 años hay existencia de población humana, se puede "destacar que hubieron contactos" entre ambos.
Trindade dijo que la aparición de esta pieza fósil "muy completa" está aportando otros datos y citó como ejemplo el clima existente en esa era, de la que no se tiene información confiable desde el punto de vista científico. Ello puede revelar, también, que el monte nativo existía en ese período. Esta tarea de recuperación del cráneo del cánido demandó un trabajo de seis meses a los técnicos.
Según explicó el investigador, durante ese extenso período de trabajo, los técnicos debieron proceder con extrema cautela. Desde su hallazgo en el apartado paraje, donde las condiciones ponían en riesgo la integridad de la pieza, "bastaba con soplar y desaparecía", hasta su traslado a la mesa de trabajo. Para ello los investigadores debieron inyectar a la pieza una solución que permitió solidificarla y posibilitar su manipulación. Luego, para el trabajo en laboratorios, la pieza debe ser fragmentada y envuelta en papel de plomo.
El director del Museo del Hombre y la Tecnología dijo que la determinación definitiva se realizará mediante la coparticipación de especialistas de la Facultad de Ciencias y del Museo de la Plata, "que implicará realizar comparaciones con los cánidos conocidos hasta ahora. En general es muy poco frecuente en el registro, por ello la importancia del mismo", acotó.
Trindade resaltó el hecho de que de la información que surja de la investigación contribuirá a conocer mejor el ambiente desarrollado, "que habría implicado la presencia de montes en esta área geográfica en el Pleistoceno tardío, ya que los requerimientos ecológicos de este cánido son bien conocidos", dijo.
En marzo llegarán a Salto técnicos de Argentina y de Europa para colaborar en las investigaciones en curso de los expertos del departamento.
Otro fósil todavía a estudio
Otro fósil más antiguo es objeto de estudio en el Museo Nacional de Historia Natural y Antropología de Montevideo. Se trata de la cabeza de un roedor gigante, se estima que del tamaño de un automóvil y una tonelada de peso, que habitó Uruguay entre dos a cuatro millones de años atrás. La pieza fue bautizada con el nombre científico "Josephoartigasia monesi" y se estima que vivió entre el Mioceno y Pleistoceno.