DIRIGENTES COLORADOS ENFRENTADOS

"Ellos habían montado una empresa familiar"

Diputada y edil prueban que Ifrán cobraba sus sueldos.

Ellos (la familia Ifrán) montaron una empresa familiar con los recursos del Parlamento y también de la Junta Departamental".

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La denuncia contra el dirigente colorado Guzmán Ifrán y sus familiares cercanos fue hecha a El País por la diputada colorada Valentina Rapela y el edil de la Concertación Gustavo Zúñiga, quienes exhibieron documentación de la situación que consideraron intolerable y que se extendió por un año y medio, entre febrero de 2015 y agosto de este año.

"Tomamos la decisión de irnos de la 505 (la lista de Ifrán y su hermano Matías) por las cosas que estaban pasando. Nosotros no compartimos esa forma de hacer política, vimos que eso no iba con nuestros valores. Así el proyecto no nos servía", expresó el edil.

Zúñiga salió electo edil por la lista 12 de Edgardo Novick, en el partido de la Concertación, y Rapela fue electa como tercer titular por Montevideo en la lista 10 de Vamos Uruguay, del senador Pedro Bordaberry.

Un tiempo después ella se separó del grupo y ahora se declaró independiente. Ambos trabajan en la conformación de una nueva agrupación en el Partido Colorado, explicaron a El País.

"Cuando fuimos electos, Guzmán dijo que en la Junta los secretarios serían él, su hermano Matías Ifrán, Artigas Ifrán, el padre de ambos, y Adriana Cabrera de Ifrán, la madre. Tengo los recibos de la Junta", relató Zúñiga. "En la Junta ellos cobraban el sueldo, que en realidad es una partida para secretarios", subrayó, a lo cual Rapela precisó que "nunca cumplieron, nunca iban porque el padre y la madre tenían otros trabajos".

"Trabajé solo en la Junta, todo el mundo lo puede decir. Nunca cumplieron un solo minuto en secretaría. Estaban en los papeles para poder cobrar la plata", agregó el edil.

Ifrán, según ambos dirigentes, "puso a la madre en comisión en el despacho" de Rapela. Y él figuraba como secretario de bancada, además de haber nombrado a su hermano como secretario de la diputada. "Además colocó a la prima como pase en comisión y a la larga montó una empresa familiar", insistió Zúñiga.

Rapela le pidió en más de una ocasión a Ifrán que rindiera cuentas del dinero cobrado del Parlamento y de la Junta, pero nunca lo hizo, aseguró.

"Me cansé de pedirle porque no sabía en qué se iba el dinero", afirmó. Y expulsó del sector a otros dos dirigentes que "pedían transparencia" para apoyar el reclamo de la diputada.

Un informe del Área Financiero Contable del Poder Legislativo señala que un diputado percibe un sueldo mensual de $ 204.614 y las partidas de Secretaría de un legislador son otros $ 117.629 por mes. En tanto, un edil no percibe salario pero sí recibe gastos de secretaría por unos $ 100.000.

Cansados de esta situación que se dio durante más de un año, en agosto pasado ambos decidieron alejarse del sector de Ifrán.

Molesto, Ifrán hizo un reclamo ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social por incumplimiento de contrato. La situación se encuentra en la etapa de conciliación. Pero tanto Rapela como Zúñiga alegan que Ifrán y su familia no eran "empleados" de ellos, sino quienes le pagaban una pequeña parte del dinero que se cobraban del Poder Legislativo y la Junta Departamental gracias a los poderes firmados en su momento a favor de Ifrán.

En el Ministerio trascendió que Ifrán le pagaba unos $ 30.000 mensuales a Rapela y alrededor de $ 22.000 a Zúñiga.

Ifrán negó que hubiera un poder que le permitiera cobrar los salarios de ambos, pero El País ayer pudo constatar la existencia de esa documentación.

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