“A mí me faltó una plata, una droga y la quiero recuperar”

Guerra de narcos: copan casa y apuntan a un bebé

Dos individuos ingresaron de noche a los tiros en una casa del barrio Conciliación con uniformes policiales, armas de guerra, chalecos antibalas y pasamontañas. Uno de los agresores apuntó con una pistola calibre 9 milímetros a un nieto de Zulma que se encontraba en un coche y martilló el arma.

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Policía detuvo a integrantes de la banda de "los Pintos" y encontró armas no registradas. Foto: L.Carreño.

"Veterana, tu hijo nos robó y lo vamos a matar; alguien va a pagar", advirtió el sujeto a Zulma Q., de 46 años, sin dejar de apuntar al bebé.

Otro sujeto levantó el arma y colocó la mira en la cabeza de Zulma. Jaló el gatillo pero la bala no salió.

Afuera, en el corredor, se encontraba un tercer delincuente con uniforme policial, chaleco antibalas, pasamontañas y un subfusil ametralladora.

En la calle, había por lo menos un cuarto individuo que los esperaba en un Ford Escort, de color rojo.

Antes de irse, uno de los sujetos disparó varias veces al suelo sin importar los niños pequeños que se encontraban en la vivienda.

Bianca I., nuera de Zulma, declaró a la jueza de 9° Turno, Blanca Rieiro: "Entraron dos sujetos diciéndole a mi suegra que el hijo los había robado. Apuntaron al bebito que estaba en el coche. Yo tiré al piso a los chiquilines. Quería correr el coche del lugar pero ellos no me dejaron".

Zulma identificó al "Araña" como una de las personas que ingresó a su casa, porque años antes había cuidado a varios de sus sobrinos. También reconoció a "el Papo" y a "el Pancho".

Según la denunciante, todos ellos estaban armados como si fueran policías. "Yo en un principio pensé que era un allanamiento porque mi hijo es adicto a la pasta base. No puede ser que le hayan medido (para dispararle) a mi nietito", reiteró ante la jueza Rieiro.

Antes de irse, los delincuentes dispararon varios tiros en la cuadra para evitar represalias de familiares de Zulma.

Luego del incidente, la mujer ordenó a otra de sus nueras que llevara a todos los niños para el fondo de la casa. Acompañada por Bianca, se subió a un taxi y se dirigió a la casa de uno de los integrantes de la banda de "Los Pintos", que quedaba frente a una cantina en el barrio Conciliación

Cuando se bajaron del taxi, estaba toda la gavilla frente a la casa. Eran 10 o 12 integrantes.

Zulma le preguntó al "Araña" porque le tirotearon la casa.

— Yo los conozco a ustedes. También conozco a tu familia. ¿Por qué hicieron eso?

El "Araña respondió:

— A mí me faltó una plata, una droga y yo la quiero recuperar. Vos tenés un Dios aparte porque no salió la bala en tu casa o te mataba ahí mismo. Que aparezca la plata y la droga o a tu hijo lo vamos a matar o te vamos a secuestrar a una de las criaturas (nietos).

Durante la discusión, el "Gordo Pancho", otro de los integrantes de la banda de "los Pintos", propuso: "Hay que secuestrarlas". Otro indicó que había que matarlas, según el expediente del caso al que tuvo acceso El País. La investigación judicial constató que la irrupción violenta a la casa de Zulma se debió a un enfrentamiento entre las bandas de "los Pintos" y los "Tasara" que pugnan por la venta de drogas en los barrios Conciliación y La Tablada.

Los Tasara.

El incidente en la casa de Zulma ocurrió a las 21:00 del 29 de marzo de este año. Tres días más tarde, uno de los hijos de Zulma, que es adicto a la pasta base y fue acusado de haber robado la droga por los copadores, apareció por la vivienda de su madre.

Allí se enteró que "los Pintos" consideraban que él integraba una banda rival conocida como "los Tasara" y lo acusaban de haberles robado un kilo de pasta base, medio kilo de cocaína pura y $ 140.000.

El hijo de Zulma, que salió hace poco tiempo de la cárcel, le dijo a su madre que no tenía nada que ver con el asunto.

En la sede judicial, Zulma expresó: "Tengo miedo por mi vida y la de mi familia. Ellos (los Pintos) pasaron varias veces por casa y han amenazado. Esa gente no juega".

En los primeros días de abril de este año, la jueza Rieiro ordenó detenciones y allanamientos en el barrio Conciliación. Fueron detenidas ocho personas, entre ellas varios integrantes de la banda de "los Pintos". Cuatro de los detenidos tenían antecedentes penales por rapiñas, lesiones y tenencia de drogas no para consumo.

Ninguno de ellos confesó haber ingresado a la casa de Zulma aunque fueron reconocidos por las víctimas y vecinos.

El "Papo", uno de los detenidos, acusó al hijo de Zulma de ser un traficante de drogas en el barrio. Otros detenidos mencionaron que la banda de "los Tasara" les había robado la droga y dinero.

Rieiro procesó a dos detenidos por violencia privada y a un tercero por violencia privada y tráfico de armas. Sin embargo, Zulma sigue con miedo.

Lo reconocieron por un tatuaje de un escorpión en el cuello.

Uno de los integrantes de la banda de "los Pintos" fue reconocido por sus víctimas porque el pasamontañas no le cubrió el tatuaje de un escorpión que llevaba en el cuello, según consta en el expediente judicial del caso.

Además del pasamontañas, el delincuente llevaba un chaleco antibalas, un uniforme policial y una pistola de grueso calibre.

El "Araña", sindicado como uno de los líderes de la gavilla desarticulada, no fue procesado junto con sus compañeros. Se encontraba internado en el Instituto de Traumatología tras recibir un disparo en la pierna en un incidente ocurrido en mayo de este año en la intersección de Confederada y Albeniz.

"Me quisieron robar la moto. Entonces les dije: me mataron. Los rapiñeros se asustaron y se fueron. Enfrente había un cumpleaños", declaró en el Juzgado Penal.

Negó en todo momento que había irrumpido en forma violenta en la casa de Zulma Q. La jueza Blanca Rieiro no le creyó. Fue remitido por violencia privada.

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