LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Somos grandes

¿Usted de verdad necesita, después de un año de pandemia, que el presidente de la República salga todo el tiempo a recordarle que debe usar tapabocas?

Luis Lacalle Pou y su gabinete en conferencia de prensa. Foto: Estefanía Leal
Luis Lacalle Pou y su gabinete en conferencia de prensa. Foto: Estefanía Leal

Todos los días lo mismo. Que el presidente Luis Lacalle Pou tiene que salir más veces desde Torre Ejecutiva para exhortar a la gente a cuidarse.

Que tiene que elevar el tono, para que la gente entienda la gravedad de la hora.

Que es hora de tomar medidas más duras. Que hay que reducir la movilidad. Que hay que cerrar los shoppings. Que habría que suspender las clases presenciales en escuelas y liceos.

Que no puede ser que la Policía no reprima a quienes se juntan para tocar el tamboril.

Que sería bueno obligar a la gente a quedarse dos o tres semanas en su casa.

Que en Semana de Turismo no habría que permitir que la gente de Montevideo viaje al interior.

Que la “libertad responsable” no funciona.

Que la vacuna debería ser obligatoria.

¿Verdad que lo escuchó o que lo leyó en redes sociales?

Seguro que sí.

Pero ya somos grandes, ¿no?

¿Usted de verdad necesita, después de un año de pandemia, que el presidente de la República salga todo el tiempo a recordarle que debe usar tapabocas, que hay que mantener distancia social y que hay que ventilar los ambientes? ¿Cuántas veces por semana debe hacerlo?

¿Tiene que recordarnos también que hay que lavarse las manos y usar alcohol en gel?

¿Hace falta realmente que a estas alturas del partido el primer mandatario o sus ministros nos tengan que decir qué hay que hacer y qué no para prevenir un contagio?

Los que se juntan para tocar el tamboril, o se aglomeran en lugares cerrados, u organizan marchas, o celebran campeonatos o cumpleaños sin respetar ninguna de las medidas de seguridad, ¿no saben que están corriendo un riesgo y, a la vez, poniendo en peligro la salud y la vida de otros?

¿Hace falta una campaña de sensibilización para que los uruguayos salgan a darse una vacuna que puede salvar su vida y de todos aquellos con los que se relaciona?

¿Hay que explicarles a los uruguayos, como si fuesen niños, que hasta que no se vacune más del 70% de los mayores de 18 años y se adquiera la inmunidad de rebaño el país no va a volver a ser el que era?

¿No entienden que mientras no superemos la pandemia muchos sectores seguirán cerrados o trabajando a media máquina, con las consecuencias que eso tiene en materia de empleo para decenas de miles de compatriotas?

¿Será que no entienden o será que no quieren entender? ¿O que sencillamente no les importa contagiarse y, eventualmente, pasar el virus a otra persona y poner en riesgo su vida?

¿Podemos seguir ufanándonos los uruguayos de ser un pueblo solidario, cuando tantos andan por la vida como si todo esto fuera una cámara oculta para Tinelli y no pocos sostienen que la pandemia no existe, y que es una conspiración internacional de los chinos, los laboratorios, los vendedores de barbijos y los fabricantes de computadoras y teléfonos?

¿Será que somos menos educados y bastante más ignorantes de lo que pensamos?

¿O será que necesitamos, también, que papá Estado nos tenga que recordar todos los días lo que desde hace un año deberíamos tener muy claro, y que nos castigue con multa, prisión o palo si no hacemos caso?

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