LAS CONSECUENCIAS SOBRE URUGUAY

Gobierno preocupado por el "efecto Brasil" en la economía

Hay un “monitoreo permanente”, dijo Ferreri; exportadores alertan pérdidas.

El equipo económico está siguiendo con preocupación la crisis política en Brasil, temeroso del efecto que pueda tener en el comercio con Uruguay, que en el último año ya sufrió una caída histórica de US$ 700 millones.

"Obviamente la crisis en Brasil es para nosotros un motivo de preocupación, en este caso porque además de una crisis económica hay una crisis política interna muy fuerte. Ojalá que pueda terminar todo con un apego a las instituciones y con el mantenimiento de un gobierno democráticamente electo", dijo a El País el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri.

El funcionario agregó que en un clima de decrecimiento económico como el que está viviendo Brasil, toda su economía se puede resentir, afectando las exportaciones uruguayas.

"Está dentro de lo que puede ocurrir. Hay que ir viendo cómo se van dando las cosas. Estamos en permanente monitoreo", indicó Ferreri.

La situación brasileña también es seguida con atención por los operadores privados.

El presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-Brasil, Fernando Cattivelli, dijo a El País que la caída de las exportaciones uruguayas a ese mercado no tiene precedentes y que actualmente el panorama "es realmente complicado y de gran incertidumbre".

En 2014 había comenzado la merma en las ventas a Brasil que fue de 7%, pero en 2015 la caída fue de 35%, unos US$ 700 millones. Las ventas que más cayeron fueron las de trigo con más de US$ 250 millones y las de malta con US$ 95 millones. El arroz retrocedió US$ 28 millones. Algo que permitió amortiguar la caída fue el incremento de las exportaciones de leche, unos US$ 63 millones (31%), que mitigó en parte el derrumbe del mercado venezolano.

El estado de Santa Catarina con US$ 130 millones de declinación en las ventas fue el destino que mostró la merma más importante, seguido de San Pablo con US$ 95 millones y Espirito Santo con US$ 85 millones.

En 2015, dos empresas de Brasil importaron desde Uruguay entre US$ 50 millones y US$ 100 millones cada una. Una fue la filial brasileña de Conaprole.

"Es bueno identificar dónde es que más se compra. Hay que evitar concentrarse en San Pablo", señaló Cattivelli. A su juicio, Brasil presenta algunas dificultades derivadas de ser "problemático" en lo vinculado a la obtención de permisos necesarios para la exportación, que son "costosos y llevan mucho tiempo".

En 2015, Brasil representó el segundo país de destino de las exportaciones uruguayas. Las ventas hacia ese país representaron el 15% del total, lo que supuso US$ 1.160 millones. En febrero fue el principal destino de las ventas uruguayas del mes, al concentrar un 17% del total. Las exportaciones al país norteño fueron lideradas por los lácteos (US$ 13 millones) y la malta (US$ 11 millones).

La preocupación del gobierno y de los exportadores se ve reforzada por la opinión de economistas que no prevén una pronta mejoría de la situación en Brasil.

Para el economista Aldo Lema, difícilmente el escenario económico de Brasil mejore en el corto plazo. "La parálisis política y el riesgo de ir a medidas heterodoxas, pueden profundizar el escenario recesivo. A esta altura lo que tiene Brasil es un estado de depresión con inflación y por lo tanto el impacto sobre Uruguay a corto plazo sigue siendo muy negativo", dijo Lema a El País.

El economista ve una "luz al final del túnel" para los años 2017 o 2018, con un panorama parecido al de Argentina "si es que se va para el lado de las políticas que priorizan el crecimiento y disminuyen el proteccionismo".

"El panorama es complejo y desfavorable en el corto plazo, aunque hay una mirada a largo plazo un poco más optimista", resumió.

Su colega Pablo Moya alertó sobre los efectos por la inestabilidad política en Brasil, "no solo en el campo financiero donde los capitales están saliendo del país, sino en la economía real".

Brasil "es un país que no está en estancamiento sino en plena recesión, con estimación de caída del producto para este año, entonces en la toma de decisiones domésticas y en lo que tiene que ver con el canal comercial con el resto del mundo, influye mucho lo que está pasando a nivel político", explicó.

Según Moya, "ya es problemático para Uruguay lo que está pasando en Brasil", por lo cual no cree que la situación económica pueda seguir agravándose. "La tensión política sí puede agravarse, pero en el plano económico ya está teniendo un efecto muy complicado y nocivo", indicó.

"Estimaría que esto no va a seguir empeorando, Brasil está como en una meseta, una situación máxima de desplome en cuanto a su economía", consideró. De todos modos, Moya dijo que el repunte económico de Brasil "va a tardar bastante", y que dependerá de cómo se solucione la crisis políticos.

"Más allá de que el problema político tenga una solución, ya sea la salida de la presidenta o un acuerdo político que le de fortaleza, este año va a ser de pérdida del producto, de destrucción de empleo, de valores, y eso se sufre colateralmente", concluyó.

También en Argentina están con las antenas en alerta. El diario La Nación informó que la complicada situación de Brasil conspira contra las perspectivas de una reactivación en el segundo semestre del año en Argentina.

Así lo indicaron varios economistas, para quienes la incertidumbre política y la recesión económica en el principal socio comercial de la Argentina es una de las mayores complicaciones para la gestión de Mauricio Macri.

De hecho, una fuente del equipo económico argentino indicó a La Nación que la crisis brasileña es el principal desafío que el gobierno tiene por delante.

Desde Brasilia, el director de Abeceb, Dante Sica, dijo que "hay dos vías por las que la situación de Brasil afecta a la Argentina: caen las exportaciones nacionales, algo que ya se siente en las automotrices y aumentarán las importaciones para reemplazar la caída en el nivel de actividad en Brasil". Lo positivo, aclaró, es que "aumentarán las inversiones brasileñas en la Argentina en busca de mayor rentabilidad y también desde terceros mercados, por la expectativa favorable que generó el cambio de gobierno".

El director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, señaló que "los industriales de la Argentina sufrirán más de lo previsto, sobre todo las automotrices, plásticos y metalmecánica".

"La balanza comercial se verá afectada por la crisis. Aun con las declaraciones juradas anticipadas de importación, el año pasado el déficit de la Argentina con Brasil fue de US$ 3000 millones y posiblemente este año aumente", pronosticó.

Marcos Buscaglia, socio de Alberdi Partners y ex economista del Bank of America para la región, dijo que "en el corto plazo Brasil no va a ayudar, porque la industria argentina está cara en términos de costos laborales, pero esta situación no se va a mantener, porque hay un gran potencial si cambia el gobierno, ya que Dilma no tiene margen para mejorar".

"Ya se esperaba que este año fuera un año perdido para Brasil, pero un nuevo gobierno, con credibilidad, puede dar vuelta el panorama", afirmó.

Aceptar la alternancia de partidos en el poder.

Ramiro Podetti, director del Instituto de Estudios Latinoamericanos Alberto Methol Ferré de la Universidad de Montevideo, dijo a El País que espera que en el caso de Brasil la actuación de la justicia "no se contamine con los intereses políticos que obviamente están también en juego".

El especialista explicó que en Brasil "el malestar social se ha cruzado con el interés político de interrumpir el actual mandato presidencial". Podetti recordó que América del Sur "está viviendo el período más dilatado de su historia sin golpes militares, y si el proceso de paz colombiano culmina satisfactoriamente, estaríamos viviendo también el fin de un ciclo que la marcó por medio siglo".

"Por otra parte, casi toda la región vivió a lo largo de tres lustros una alternancia fuerte, al alcanzar el gobierno partidos de signo opuesto al predominante en los 80 y 90. Creo que el desafío que se vive ahora es aceptar la alternancia de signo opuesto. Se vivió en Chile sin traumas hace un lustro, se acaba de vivir en Argentina, me parece fundamental que pueda cumplirse en términos similares en el resto de los países. Lo que me parece un error es buscar la interrupción de los mandatos", consideró.

"Aceptar la alternancia de los partidos es lo que más necesita América del Sur en este momento, y aprender a vivirlo de modo no traumático es el paso que debe darse ahora", agregó.

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