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El glamour hippie de Rocha

Ecologistas, “rastas” y turistas chic comparten espacios en el collar de balnearios del Este.

Foto: R. Figueredo.
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Los sombreros marcan tendencia en los balnearios y son necesarios para el sol.
Los sombreros marcan tendencia en los balnearios y son necesarios para el sol.
Foto: R. Figueredo.
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Turistas "chic", "rastas" y ecologistas comparten espacios en el collar de balnearios del Este.
Turistas "chic", "rastas" y ecologistas comparten espacios en el collar de balnearios del Este.

Luego de un conflicto en el que hasta el ex presidente José Mujica fue protagonista, los guardavidas de Rocha alcanzaron un acuerdo con la Intendencia y bajarán a las playas a partir mañana. El departamento vive un buen momento en el inicio de la temporada, con un nivel interesante de ocupación y reservas, aunque en algunos balnearios, en el ocaso de diciembre, es notoria la baja presencia de veraneantes. Un ejemplo es la Pedrera, donde el lunes de tarde, con una jornada de sol espléndida, había menos de 50 personas en la playa del Barco.

Muchos creen en los balnearios de Rocha —también en Maldonado— que el "efecto Macri" (eliminación de trabas para los viajeros argentinos) ayudará a que esta temporada sea mejor que la del año pasado. Como contrapartida, los altos precios no ayudan para competir en la región.

Históricamente, el cambio de departamento de Maldonado a Rocha se ha hecho evitando el cruce en barco por la Laguna Garzón y el tortuoso camino de tierra de 32 kilómetros que le sigue hasta conectar con la ruta. Pero algo ha cambiado este verano. El nuevo puente sobre la laguna, inaugurado hace menos de diez días, es sin dudas la vedette de la temporada en lo que a obras de infraestructura se refiere.

La construcción fue realizada por el interés de un privado (Las Garzas Blancas S.A.), a un costo cercano a los US$ 12 millones, de los cuales el Estado financió el 20%. El resto lo pagó la sociedad anónima, cuya cara visible es el empresario argentino Eduardo Costantini.

El flamante puente comunica a Maldonado y Rocha a través de José Ignacio y Las Garzas. A la noche, las barandas de las sendas peatonales se encienden en todo el trayecto, que en auto se recorre en menos de un minuto. La obra sigue dividiendo las aguas entre ecologistas y desarrollistas.

Operadores turísticos de la zona señalaron a El País que el puente es muy grande para el lugar (por su estructura circular en la zona central), que ha cambiado la conformación del lecho marino y que "las garzas han desaparecido de la zona". Otros, están chochos con su concreción, que demoró décadas por la polémica sobre su impacto y la falta de financiamiento.

En los hechos, el puente diseñado por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly ha facilitado enormemente el cruce de la laguna, aunque el camino que le sigue, hasta retomar la carretera de Rocha —de tierra y piedras en toda su extensión— es muy malo, por tramos desagradable de transitar. La estela de polvo que dejan los autos a su paso es de entre 3 y 4 cuadras, por lo que los motociclistas deben abstenerse de circular cerca de los vehículos más pesados.

El emprendimiento de Costantini se encuentra a medio tramo entre el puente y la carretera, por lo que sus clientes deberán recorrer varios kilómetros por esta ruta. A menos que el empresario decida hacer una nueva inversión.

Quizás un beneficiado indirecto por la nueva obra sea el hotel flotante (Lodge) que se encuentra sobre la margen rochense, inmediatamente después de la salida del puente. A sus huéspedes les facilita llegar con mayor comodidad hasta José Ignacio, La Barra y Punta del Este, sin perder la posibilidad de disfrutar de la serenidad de la laguna y la playa.

El hotel tiene solamente 12 habitaciones flotantes, además de un restaurante lounge sobre palafitos en el agua, especializado en gastronomía ecológica gourmet en base a frutos del mar y productos naturales de la zona. Su ambiente de ecoturismo ofrece actividades como el avistamiento de aves, senderismo, sol y playa, pensadas respetando el ecosistema.

También junto al puente recientemente inaugurado, pero en la otra margen, está la opción de hacer deportes manteniendo el vínculo con la naturaleza: una escuela de kite y windsurf ofrece domar las olas y el viento a personas de todas las edades.

La dirección de la escuela está a cargo de Laura Moñino, subcampeona sudamericana de Windsurf en 1992 en la disciplina de Raceboard Clase.

Moñino tuvo escuelas similares en varias playas del mundo: en Argentina (Buenos Aires e interior del país), en España (Tarifa y Estepona) y en Italia (Cerdeña). También en la Isla Margarita, República Dominicana y Hawaii.

La Paloma, La Pedrera, Cabo Polonio, Valizas, Aguas Dulces, Punta del Diablo y La Coronilla, por nombrar los balnearios más populares, son lugares con algo en común: playas de aguas claras y blancas arenas. Aunque todos tienen su particularidad. Y conviene saberlo si se pretende descansar o participar de las "movidas", o ambas cosas.

La Pedrera es un balneario particular. Quien sólo lo ha conocido durante su famoso carnaval puede tener una impresión equivocada de este punto paradisíaco de la costa rochense. A nadie se le ocurre ir a La Pedrera a descansar por esas fechas de febrero, cuando la oferta de camas está totalmente colmada y los precios son de alta temporada, con hoteles que pueden llegar a cobrar hasta US$ 250 por una noche, más que lo que cobra un hotel en París o Roma. Se calcula que más de 20.000 personas participan de esta celebración, una cifra que desborda la capacidad de contención de la principal calle del balneario, eje y corazón del carnaval.

En este fin diciembre, La Pedrera es lo que ha sido siempre: un lugar apacible, aunque con menos gente que otros años, situación que preocupa a algunos dueños de locales comerciales. "Después del fin de año esperamos más gente", confió el propietario de uno de los boliches de la calle principal. El restaurante "El Trueno" tiene una promoción de una porción de rabas y una cerveza por $ 380, o 8 piezas de mozzarella y una cerveza de litro por $ 350. Los precios aumentan más sobre la costa y sobre todo cuando de productos de mar se trata. En general, en todas las zonas turísticas de los balnearios rochenses los precios son altos. Un cheesecake (no muy bueno), un mousse de maracuyá (bueno), una gaseosa y un café valen menos de $ 500 en el parador que está sobre la bajada a la playa de Valizas.

Este último balneario mantiene su atmósfera bohemia, que también existe, aunque en menor medida, en su vecino Aguas Dulces. Por estos días, estos dos puntos de la costa rochense estuvieron imbuidos en el recuerdo de la misteriosa muerte de la joven argentina Lola Chomnalez, de la que acaba de cumplirse un año. Valizas presenta un buen nivel de ocupación, aunque comerciantes coincidieron al relatar a El País que "el movimiento es menor que el año pasado".

No muy lejos de estos balnearios, La Paloma sigue siendo el punto en el que se reúnen tanto las familias como los jóvenes, ante su diversidad de playas y propuestas.

Guardavidas.

El acuerdo alcanzado con la Intendencia permitirá que los 130 funcionarios regresen a las playas a partir de mañana, lo cual dejará sin efecto el plan alternativo diseñado por la comuna, que días atrás realizó un llamado a interesados en cubrir una veintena de cargos de rescatistas, choferes de motos de agua y enfermeros.

"La seguridad es tú derecho y nuestro trabajo", rezaba un cartel colgado el lunes a la entrada del balneario La Pedrera. Protestas similares eran visibles en otros puntos de la costa, según un relevamiento realizado por El País en los principales balnearios rochenses.

Incluso algunas advertencias fueron colocadas por la propia Intendencia, como la que se encuentra en la playa El Barco de La Pedrera, señalando que se trata de un espacio "sin sistema de seguridad" y que "cuidarte depende de ti". A pocos metros, la caseta de los guardavidas es utilizada por turistas para protegerse del sol. A la entrada de Valizas, cerca de la ruta, fueron colocados otros dos carteles sobre el conflicto.

También se acordó que la Intendencia contará con un equipo que supervisará la tarea de los guardavidas, algo que hasta ahora no existía. Hasta ahora el grupo se encargaba de las pruebas técnicas para ingresar al sector. (Producción: Pablo Melgar)

Arenas blancas y aguas claras.

Los balnearios de Rocha son lugares con algo en común: playas de aguas claras y blancas arenas. Aunque todos tienen su particularidad. Y conviene saberlo, si se pretende descansar o participar de las "movidas", o ambas cosas. La ocupación en este fin de diciembre es muy dispar, hay poca gente en La Pedrera y un nivel aceptable en Valizas, aunque inferior al año pasado. Hay buenas expectativas para enero.

Espirometrías con premio en boliches.

A partir del 2 de enero, una camioneta con personal capacitado por el Ministerio de Salud Pública (MSP) recorrerá diferentes bailes de Rocha y Canelones. Allí se presentarán ante los jóvenes que quieran entrar y les ofrecerán hacerles una espirometría. En caso de que esta dé negativa, o sea que no hayan consumido nada de alcohol, la cartera se hará cargo de pagar la entrada. La iniciativa se enmarca en una serie de políticas que está llevando a cabo el gobierno para frenar el consumo excesivo de alcohol, y en este caso apunta a evitar las "previas que hacen antes de ir a los boliches los jóvenes, sobre todo entre los 15 y 20 años de edad. En Uruguay, según reveló una encuesta, se comienza a tomar alcohol a los 12,8 años de edad, en promedio.

La campaña "Free Pass", que es impulsada por el MSP y cuenta con el apoyo de Presidencia de la República, la Unasev, la Junta Nacional de Drogas y el INAU, será presentada hoy en la Torre Ejecutiva. Para informarle a los jóvenes en que boliche estará la camioneta de la cartera, a partir del primero de enero empezarán a difundirse publicidades en Spotify, Facebook y YouTube.

"Se hizo un estudio sobre la música y los videos más bajados por los jóvenes de 15 a 20 años y ahí se colocó publicidad para informar en qué boliches va a estar la camioneta de Free Pass", explicó a El País el asesor del MSP en temas de alcohol, Gabriel Rossi.

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