La nueva estrategia comercial de Uruguay

El futuro comercial inquieta al gobierno

El canciller Nin Novoa dijo que en dos años va a ser difícil vender y solución demorará más tiempo.

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Vázquez parece encontrar en Macri un socio para la nueva estrategia comercial. Foto: casarosada.gob.ar

Acordar con la Unión Europea, aproximarse a la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú y México), profundizar el Mercosur, negociar con el Efta (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), buscar aumentar las ventas a China, mejorar negocios con Japón y ampliar el TIFA con Estados Unidos.

El presidente Tabaré Vázquez y el canciller Rodolfo Nin Novoa pusieron sobre la mesa un collar de posibles acuerdos bilaterales y multilaterales y dejaron en claro que una de las prioridades de corto plazo será mejorar la inserción internacional. No es casual. El gobierno está "preocupado" porque considera que en dos años el futuro de Uruguay tendrá complicaciones importantes para exportar.

"Es complicada la situación. No en el cortísimo plazo, pero en dos años cuando estén funcionando todos los acuerdos va a ser difícil; por el TTP, por el Transatlántico, por muchas cosas más", dijo a El País Nin Novoa. Sin embargo, la estrategia no está en utilizar la artillería para todos lados. "Vamos a priorizar primero a la Unión Europea, después la Alianza del Pacífico y después veremos".

La ventaja es se que considera que ambas negociaciones no recibirían resistencias de parte de la interna del Frente Amplio —que llevó al país a abandonar la negociaciones del TISA, un acuerdo de servicios impulsado por Estados Unidos, Unión Europea y la Organización Mundial de Comercio— ya que serían encaradas a nivel del Mercosur, que es considerado el pilar fundamental de la política comercial.

El problema es que "todo eso lleva no menos de tres años", aclaró Nin, por lo que los problemas podrían comenzar a verse antes de que se logre una estrategia de salida.

Dos amenazas.

La primera amenaza que ve el gobierno es el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. El TPP ya está acordado (firmado por Nueva Zelanda, Singapur, Brunei, Australia, Chile, Canadá, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Perú y Vietnam), y comenzará a regir en los próximos años. Según ha planteado Nin Novoa, el problema es que China, Estados Unidos, México, Canadá y Perú se encuentran entre los 15 principales destinos de los productos uruguayos. "En 2020 nosotros nos vamos a encontrar con que a Estados Unidos no le vamos a entrar ni bajo el protocolo Never Ever 3 (que es para carne vacuna procedente de predios certificados avalado por el Departamento de Agricultura de ese país), ni con la deshuesada ni el ovino compartimentado", había dicho el canciller. Esto es porque Estados Unidos dará ventajas para el ingreso de competidores directos del país como Australia y Nueva Zelanda (que ya disponen de cuotas superiores a la uruguaya) como consecuencia del acuerdo. Uruguay dispone hoy de una cuota para ingresar a Estados Unidos de 20.000 toneladas de carne vacuna pagando un arancel del 26,4% por tonelada y el doble cuando el volumen supera el cupo. Pero además es un mercado fundamental. Este año fue el segundo destino de la carne uruguaya (después de China) con US$ 281 millones (17% del total vendido). Asimismo, "si Japón habilita nuestras carnes vamos a pagar 39% de arancel, mientras que Australia y Nueva Zelanda van a entrar con 7%", planteó Nin Novoa.

La segunda amenaza que observa el gobierno es la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. La ATCI es un tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos que todavía se encuentra en negociación, pero que apunta a liberalizar un tercio del comercio global.

Las dos soluciones.

Acordar con la Unión Europea es la apuesta número uno. Para eso, antes del 31 Nin Novoa pretende establecer un primer contacto telefónico con los comisarios europeos para empezar a avanzar, y en los primeros meses de 2016 iniciar la negociación. El presidente argentino Mauricio Macri se ha mostrado afín a liberalizar su política comercial, pero esperar a una nueva oferta de Argentina para negociar con la Unión Europea llevará meses y el tiempo apremia. Por esto la estrategia del Mercosur es intercambiar las ofertas que ya están entre los dos bloques, y cuando se realicen los comentarios rever la posición de Argentina respecto de la presentada por Cristina Fernández y así mejorar la oferta. Hoy la reticencia del lado europeo viene de Francia, Polonia e Irlanda que son mayormente agrícolas y tienen temor a que el acuerdo reduzca su capacidad exportadora. Excluyendo la posibilidad de vender bienes agrícolas al Mercosur no les serviría el acuerdo. En Europa Uruguay tiene el problema de que fue sacado de un listado de países con beneficios por pasar a ser catalogado como de renta alta. Esto derivó, por ejemplo, en que de los 20 principales productos que se vendían a España hoy los niveles de ventas solo se mantengan para tres. Pero a futuro, si se concreta la Asociación Transatlántica entre la Unión Europea y Estados Unidos las exportaciones de alimentos a Europa pueden perder competitividad y ser desplazadas por Estados Unidos.

La otra solución pasa por la Alianza del Pacífico y negociar en bloque. La Alianza del Pacífico está conformada por Chile, Colombia, Perú y México. En negocios directos no hay nada nuevo. Con Chile, Colombia y Perú hay acuerdos de complementación, y con México, Uruguay tiene un Tratado de Libre Comercio. Pero la mirada es más estratégica. La idea del gobierno es generar una alianza entre el Mercosur y ese bloque para luego realizar un acuerdo con Japón y con Estados Unidos que a los ojos de estos países sea más atractivo. Para esto Uruguay pretende convocar a una reunión de cancilleres del Mercosur y de la Alianza del Pacífico antes de marzo. Vázquez ya presentó su idea a la presidenta pro témpore del otro bloque, Michelle Bachelet. De todas formas en Cancillería consideran que esto llevará más de dos años en concretarse.

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