VERANO 2017

Fiestas "truchas" a la Justicia

Hubo 6.000 jóvenes en una celebración no autorizada por la Intendencia de Maldonado.

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Son decenas las fiestas que se replican en distintos puntos de Montevideo.

La Intendencia de Maldonado radicará una denuncia penal por desacato contra los organizadores de una megafiesta de Año Nuevo a la que asistieron 6.000 personas, en la zona norte de La Barra.

Funcionarios municipales llegaron en la tarde del sábado 31 de diciembre al predio en donde estaba montada esa fiesta y notificaron a los organizadores que no contaban con la autorización correspondiente.

De todos modos la fiesta se hizo y disparó las quejas de los organizadores de otros eventos similares pero autorizados por la comuna.

En la jornada de ayer se supo que el director general de Higiene, Jorge Píriz, anunció que se efectuará la denuncia penal resuelta por el intendente Enrique Antía, y la repartición a su cargo aplicará las multas.

La Intendencia de Maldonado había autorizado seis de las nueve fiestas previstas para recibir el 2017 que solicitaron los permisos.

Operadores del sistema judicial, la Intendencia de Maldonado y las fuerzas de seguridad habían definido un protocolo de actuación para tratar de frenar este tipo de eventos al que concurren miles de personas.

Cruzando el charco.

La muerte de cinco jóvenes en una fiesta electrónica realizada meses atrás en Costa Salguero (Buenos Aires) motivó la suspensión por tiempo indefinido de este tipo de actividades en la capital porteña.

Eso fue justamente lo que generó una suerte de corrida de eventos electrónicos a Punta del Este, con venta de entradas abierta aún antes de que estuvieran autorizados por la Intendencia de Maldonado.

"Del verano pasado tenemos alguna experiencia. En chacras metieron a más de 3.000 personas, la mayoría argentinos. Terminan la fiesta y se van. No sacan permiso, no pagan nada y encima constituyen un peligro. Y si los llegamos a multar se matan de risa porque con la plata que recaudan las pagan sin chistar", había declarado a El País el prefecto de puerto, capitán de navío Marcelo Danatro, un par de días antes de Noche Buena. "Lo que hacemos para impedir estas fiestas es un trabajo de inteligencia", aseguró por entonces el prefecto.

"Estamos buscando las fiestas que se promocionan por las redes sociales. La idea es identificar el lugar para notificar, tanto al propietario como al inquilino, sobre la prohibición. Si estos siguen adelante puede configurarse un delito de desacato".

La primera medida que había tomado la Prefectura Nacional Naval fue suspender la construcción del recinto que iba a ser empleado para llevar adelante una fiesta en la franja de costa ubicada a la altura del kilómetro 167 en Ruta 10, en el balneario Buenos Aires.

La presencia de la maquinaria pesada provocó molestias entre los vecinos del lugar, preocupados por el impacto de una obra de esta naturaleza en la zona playera.

Contrariados.

Washington Artigas, organizador de una de las fiestas autorizadas (la traída por el boliche Ciguapa de San Isidro, Argentina), se quejó por la competencia desleal de la fiesta clandestina.

"Había una cantidad de entradas para colocar que no pudieron ser vendidas porque esa fiesta regaló sus entradas. Eso perjudicó a los que cumplieron con todas sus obligaciones", dijo el empresario Artigas, quien con sus socios invirtió 250 mil dólares en un seguro para cada invitado.

"La Intendencia de Maldonado nos obligó a cumplir con una serie de trámites para poder hacer cada fiesta. La fiesta nos costó más de 100 mil dólares. Solo Agadu nos pidió un adelanto de 5.000 dólares", afirmó Artigas, aún contrariado pero con la firme postura de regresar el próximo año "para transformar a esta fiesta en algo tradicional del verano de Punta del Este", con música tipo pachanga más que electrónica.

Seguridad.

Entre el 31 y el 1° de enero las fiestas se sucedieron una tras otra desde la desembocadura del arroyo Solís Grande, en el Río de la Plata, hasta la boca de la Laguna Garzón, en el océano Atlántico.

A las comerciales se sumaron fiestas particulares para 200 o 400 invitados, los que fueron agasajados de la mejor forma por sus anfitriones.

La fiesta BOX fue la más concurrida. Aseguran que unas 8.000 personas participaron de la movida.

Desde el 15 de diciembre unas 700 personas trabajaron en su montaje. "Todavía estamos trabajando en el desarme", aseguró a El País Beltrán De Urquiza, dueño de Brothers, una de las productoras que intervinieron en este evento.

Entre el personal que fue contratado había seguridad, encargados de los generadores de electricidad, ocho fotógrafos, tres filmadores y una persona encargada de manipular el drone que grabó el evento.

Las tareas van desde el montaje del escenario y armado de barras, hasta la colocación de baños, salas para el personal de mozas y de los barmans, y vallas para frenar a los "colados".

"Salió todo bien. No hubo ningún inconveniente, que es lo más importante. La gente se divirtió hasta la madrugada", dijo Joaquín Pérez, otro de los organizadores.

Solo en medidas de seguridad, la organización de la fiesta BOX contó con más de cien personas.

Entre ellos, médicos con dos ambulancias equipadas y rescatistas preparados para actuar en caso de emergencia. Joaquín Pérez informó que la preparación de una fiesta de este tipo lleva varios meses.

"Los últimos dos meses son los más intensos. En seguridad contamos con más de cien personas. Otros quince para emergencia médica, rescatistas y para respuesta. A fin de que la gente festeje de la mejor forma debe estar cuidada, hay que contar con un buen equipo de contención, de seguridad, capacitado para dar respuesta en caso de una emergencia", agregó Pérez.

En la fiesta BOX, según los organizadores, las estructuras montadas fueron calculadas por un ingeniero civil y se trabajó "con la empresa más reconocida en materia de generación eléctrica".

En su portal de Internet se anunciaba: "BOX Punta del Este se ha convertido en un formato de fiesta revolucionario y global. Utilizando tanques de agua reciclados, se crean estructuras luminosas que cambian constantemente al ritmo de la música generando un ambiente festivo y único".

Costos y reclamos.

Una fiesta electrónica tiene un costo de cien mil dólares; entre más cosas hay que sumar el alquiler de un predio (US$ 3.000), audio (US$ 15.000), ambulancia (US$ 1.600), y US$ 100 por cada uno de los guardias de seguridad así como por cada baño químico.

A eso debe agregarse un tributo de16.40 % del precio de cada entrada (para Agadu) y del 22 % de cada entrada (para la DGI).

Las entradas para algunas de las fiestas multitudinarias se ofrecían a US$ 100, pero hubo propuestas más selectas.

Cruzando el arroyo Maldonado, el complejo Narbona de La Barra recibió a una gran cantidad de personas, en una fiesta con mesas en el Vip que costaban miles de dólares.

A juicio de los empresarios que cumplieron con los requisitos de la administración departamental y otros organismos del Estado, a Punta del Este, pese a estas fiestas que ellos están imponiendo, todavía le falta noche. Por eso reclaman la necesidad de encontrar una forma de potenciar todo lo relacionado con las fiestas, sean electrónicas o de cualquier tipo.

"La gente de hasta treinta años se queda hasta la semana próxima. Después de esa fecha no hay mucho. Por eso los jóvenes se van para otro lado. El Estado debería tratar de bajar los costos para poder hacer de manera correcta este tipo de fiestas", sostuvo Joaquín Pérez.

Reacción de la comuna y empresarios perjudicados

Los organizadores de seis fiestas de Año Nuevo obtuvieron la autorización de parte de la Intendencia de Maldonado. Pero hubo tres más que no fueron aprobadas por la comuna. Una se llevó a cabo de todos modos, y provocó de inmediato tanto la reacción de la administración departamental como de los empresarios que cumplieron con todos los requisitos y terminaron dejando de ganar más debido a la competencia desleal que vendió miles de entradas. En total, unas 20.000 personas participaron de las fiestas realizadas el 1° de enero en Punta.

La odisea de limpiar pasadas las fiestas

La fiesta de Corona, que se hará el próximo viernes entre las seis de la tarde y la medianoche en el balneario Buenos Aires, tomó especiales cuidados para proteger el medio ambiente. “Se colocará un vallado para que las dunas permanezcan inalteradas”, comentó a El País Lucas Adur, uno de los organizadores del evento.

La fiesta, que contará con importantes DJ internacionales, comenzará a las seis de la tarde y finalizará a la medianoche.

Cerca de un centenar de personas estarán enfocadas exclusivamente en las tareas de limpieza. Esas obligaciones, apuntaron los organizadores, estarán supervisadas por la Intendencia de Maldonado y la Dirección Nacional de Medio Ambiente.

Este sunset (atardecer), se está volviendo cada vez más popular como evento en Punta del Este desde hace dos temporadas estivales. A la edición de este año, se prevé que asistan unas 3.500 personas. Las localidades están casi agotadas.

“La idea es disfrutar del atardecer y entrar a un mundo más relajado de fiesta y tranquilidad”, manifestó Adur.

Limpieza de “La Box”.

La productora Brothers contó que unas 50 personas trabajaron en la limpieza de Heineken Sensation, una fiesta exclusiva en el Club de la Playa, que tuvo a Calu Rivero como DJ, y a la que solo estaban invitadas personas mayores de 25 años.

“Apenas terminó el evento ya se pusieron a trabajar en la limpieza”, comentó Beltrán De Urquiza, uno de los organizadores.

En cuanto a la limpieza de la fiesta Box, todavía hay personal trabajando, ya que asistieron más de 9.000 personas. “Son cerca de 200 personas”, puntualizó el organizador.

La competencia en las pistas

Una fiesta electrónica, como las realizadas entre el 31 de diciembre de 2016 y el 1° de enero de 2017 en Punta del Este, cuesta cien mil dólares. Las que fueron autorizadas deben pagar tributos departamentales, y aportar por derechos de autor a Agadu y también a la impositiva. Los organizadores que cumplieron con los requisitos también sumaron costos de seguridad, tanto por el contrato de guardias como servicios móviles de atención médica, todo lo cual se suma a los costos del arrendamiento de predios, sonido o baños químicos. Esos empresarios solicitan al Estado que se bajen ciertos costos para el próximo año poder invertir en las celebraciones sin tener que enfrentar en simultánea la competencia desleal de otros colegas que se saltean todos los mostradores y lucran con fiestas truchas.

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