Nuevos animales se instalan y otros perduran en parques, cuevas y edificios

La fauna que invade la ciudad

El paisaje faunesco de Montevideo viene sufriendo alteraciones continuas debido a la acción del hombre, la expansión de la ciudad hacia la periferia y otros factores, entre ellos las variantes climáticas. De un tiempo a esta parte, lo que más llama la atención de los especialistas es el ingreso de aves rapaces o de presa. Al Prado llegó y se instaló el gavilán mixto, cuya dieta principal se basa en palomas y roedores, liebres o conejos y reptiles.

También se lo conoce como halcón o aguililla de Harris, y es entrenado para ahuyentar a otras aves (gaviotas) y plagas, como ser las que pueden afectar la aviación en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, un servicio que presta la Unión de Cetreros del Uruguay.

"Se hizo un relevamiento para ver en dónde se hallan las parejas de gavilanes y quedó en evidencia que andan en todo Montevideo, en otros parques como el Batlle y por cualquier sitio. Yo vivo en Requena y Brandzen y en plena azotea he visto pasar un gavilán mixto", dijo a El País el ornitólogo Adrián Stagi, fundador activo de Aves Uruguay.

Las gaviotas llegan, incluso, desde la Antártida a poner huevos en Isla de de las Gaviotas.
Las gaviotas llegan, incluso, desde la Antártida a poner huevos en Isla de de las Gaviotas.

Otro animal rapaz que puede avistarse es el carancho, de actividad diurna, que se alimenta de animales muertos aunque no por eso queda fuera de la lista de los cazadores de temer, ya que también mata a sus presas con el pico.

El rey de los aires en la ciudad es el halcón peregrino, que también suele cazar palomas. Se lo considera el Fórmula 1 debido a su vuelo constante de 96 kilómetros, en posición horizontal, pero más aún por los 350 kilómetros que alcanza cuando se dirige en picada hacia su presa. "Utiliza a Montevideo como sitio de estadía después de migrar; se lo ha visto en el Hospital de Clínicas, en la Intendencia, en Pocitos, y también en el Prado", afirmó Stagi.

La cantidad de esta serie de aves no ha llegado a estimarse, pero son pocos. "La observación en nuestro país se ha desarrollado desde hace poco tiempo. Hoy se cuenta con mayor cantidad de observadores y por eso van surgiendo nuevos datos. Cuando se fundó Aves Uruguay había una lista de doscientas setenta especies y ahora se ascendió a casi quinientas".

Una novedad es la presencia del estornino, que resulta plaga en Europa, en donde las bandadas agrupan a millones de ejemplares. Es una especie invasora, de las que se trasladan en jaulas y después son liberadas en cualquier parte. Al reproducirse, en general a lo largo de todo el año, como la paloma torcaza de las plazas, colonizan un nuevo ecosistema. El estornino ingresó desde Buenos Aires para habitar los parques de Montevideo.

"Las aves del hemisferio norte vienen cuando allá es invierno, se quedan primavera y verano y después regresan".

Más alas.

Del variado número de especies de búhos y lechuzas, en Montevideo hay dos muy comunes. El búho tamborcito, que por su pequeño tamaño no deja de ser rapaz, lo cual vuelve tarea difícil domesticarlo cuando es adulto, si bien hay gente que erróneamente lo intenta, colocándolos en jaulas como si fueran canarios o cardenales, sin saber que, por ejemplo, entre los nutrientes necesitan alimentarse con pelos y huesos de roedores.

La clásica lechuza de campanario, que se distribuye en todo el mundo, no deja de estar integrada al mapa urbano. La presencia más rara es la del lechuzón orejudo, más grande y habitual morador del Jardín Botánico. Caza siempre de noche y entre sus presas preferidas están los murciélagos.

Hablando de estos mamíferos, los únicos voladores, pero en especial de los vampiros, los últimos registros anuncian otra sorpresa: ya en Montevideo rural han mordido vacas y caballos. "No debería llamar la atención, porque el departamento es demasiado chico y los vampiros están en Colonia, San José o Maldonado, pero no representan un problema para el ser humano", aseguró a El País Enrique González, encargado de la sección Mamíferos del Museo de Historia Natural.

El murciélago rojizo es por su parte la "mascota" del Puerto capitalino. Pero hay varias especies que habitan en Montevideo, son murciélagos de aspecto delicado o frágil. Uno que citan los expertos es el amarillo, que duerme bajo hojas secas de palmeras. Entre los insectívoros, hay especies que cazan con la boca y otras lo hacen con las alas. Cada individuo puede consumir entre 600 y 1.200 insectos por noche. Por eso en algunos países se emplean como controladores de plagas. Los que comen frutas, ayudan a regenerar montes.

Para González, Montevideo tiene una fauna muy apasionante, "igual que Nueva York". El Cerro de la ciudad es un bastión de una zona poco urbanizada y perduran otros lugares, como el Jardín Botánico, en donde subsiste una población cerrada de comadreja mora, es decir de animales que no inmigran ni emigran.

Hacia la costa, el barrio jardín Carrasco aparece como territorio elegido, junto a baldíos de regiones periféricas, por comadrejas y hurones.

Subterráneos.

González contó que "en la rambla de Montevideo hay tucu-tucus.

"Es una especie del cordón arenoso. Desde el puente Carrasco han hecho sus cuevitas en el cantero del medio y en los médanos, y a veces se meten en los jardines; es una variedad costera, una especie que solo se encuentra aquí y fue afectada por el cambio climático y la eventual subida del nivel del mar. Habíamos pensado que estaban extinguidos por el avance de la urbanización, pero no es así, a pesar de la actividad de la construcción y el interés turístico de la costa. Son como una esponja, reciben piñas del ambiente y vuelven a su forma original. Tienen gran resiliencia, como los murciélagos o las golondrinas".

Los cambios antropogénicos han afectado en cambio a distintos animales. En Montevideo ya no hay armadillos, zorrillos o guazubirás. Tampoco en el entorno del Miguelete existen pumas, aunque sí alguna tortuga o cerdos entre la mugre. Murciélagos, ratas, halcones, fauna de Montevideo, teros, tucu tucus, plagas de Montevideo.

Los teros guardianes

En Montevideo abundan los horneros y benteveos entre la fauna nativa. Otra ave típica es el tero, en el entorno del Estadio Centenario hay una población que se hace sentir. Realizan vuelos rasantes sobre cualquier intruso, incluso rozándolo con sus espolones expuestos. Dicen que es un guardián insuperable, atento hasta el exceso. Se alimenta de insectos, carne cruda y vegetales. Es un aliado del hombre en el control de plagas. Suelen instalarse cerca de campos deportivos debido al césped de las canchas y el riego diario.

Cotorras nativas por el mundo

Un estudio publicado por la revista científica Molecular Ecology, reveló que la cotorra monje que puebla Europa y América del Norte se originó en territorio uruguayo, según investigaciones genéticas que compararon las del hemisferio norte con las de Uruguay. La plaga nacional se expandió hacia el resto del mundo desde las décadas de 1960 y 1970. Era exportada como mascota hasta que los amos se aturdían y las liberaban en las ciudades, de Chicago o Nueva York hasta Madrid o París. Desde 1980, Uruguay se convirtió en el principal exportador.

Gorriones y picaflores van y vienen

Los gorriones son los pájaros con mayor población en Montevideo, y entre los más pintorescos los "escurridizos" colibríes sobresalen, aunque no sea frecuente verlos. Pueden desplazarse a otras zonas por falta de flores en tiempos de sequía. El picaflor de garganta blanca o el bronceado de pico rojo son residentes en la capital, pero el verde común es migratorio. En esta época del año es el momento en que aparece el picaflor más grande, el negro, que llega a medir hasta doce centímetros. aunque no es fácil de observar como otras especies.

Ratas decada día y 500 noches

La rata hembra puede taner por año poco menos de un centenar de crías. La abrumadora mayoría de las ratas que habitan en Montevideo son grises; la negra se ha ubicado en el Puerto. Es conocido por testimonios que, al estrenarse a mediados de la década de 1970 el film Terremoto, en el original ex Cine California de la calle San José, las vibraciones provocadas en el piso de madera provocaron una estampida de ratas en la zona céntrica. Se calcula que hay hasta ocho ratas por habitante de Montevideo, pero no se sabe a ciencia cierta.

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