INVESTIGACIÓN DE LAS CAUSAS

FAU alerta: pilotos con "incertidumbre laboral"

El factor humano clave en la caída del avión y el helicóptero

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Con la caída de un avión y un helicóptero de la FAU murieron cuatro pilotos. Foto: G. Pérez

La causa precisa de los accidentes del avión A 37 B Dragonfly y del helicóptero Bell Uh-1H de la Fuerza Aérea, en el mes de agosto, con un saldo de cuatro oficiales muertos, es "indeterminada", según concluyó una investigación exhaustiva de la aviación militar.

Como elementos "contribuyentes" se presentaron los factores humanos y operacional, y en una menor medida el material, es decir las aeronaves.

Sin embargo, al menos en el caso del accidente del helicóptero Bell, la investigación constató la posible incidencia en la desconcentración de los pilotos de una situación de "incertidumbre laboral" en las Fuerzas Armadas.

El comandante en jefe de la Fuerza Aérea, general Alberto Zanelli, fue más allá: "los pilotos están escuchando sobre diferentes cambios en la legislación, por ejemplo con la modificación del sistema previsional", lo cual "hace que de una manera u otra, no generalizando, pero todos se vean afectados en cuanto a cuál va a ser su futuro, si va a haber adquisición de equipo nuevo, cuál será el futuro de las Fuerzas Armadas".

Y añadió que el problema "es la incertidumbre, qué es lo que va a pasar. Todos necesitamos previsión de cómo serán las reglas de juego hoy y sobre todo cuáles quedarán para nuestras familias. No podemos estar en las mentes de los pilotos para saber en qué estaban pensando al momento del accidente".

Los pilotos tenían "una percepción, que se transforma en incertidumbre, en cuando a las condiciones laborales, lo que disminuye la motivación y concentración", indicó el investigador del accidente del helicóptero UH-1H, teniente coronel Raúl García.

Dragonfly a 37B.

El accidente del A 37 Dragonfly fue investigado por el teniente coronel Sebastián Langone quien informó que el piloto (teniente Medeiros) "presuponemos que haya tenido poca concentración" porque "estaba sujeto al proceso de investigación judicial por el faltante de municiones en Durazno", aunque dejó en claro que ambos oficiales "tenían una alta motivación profesional y personal".

Según Langone, los pilotos no utilizaron el sistema de eyección, que estaba perfectamente operativo, quizás por intentar recuperar el control del avión, "perdiendo la conciencia situacional, es decir no dándose cuenta de la complejidad y peligrosidad de la situación en la que estaban involucrados".

Acerca del factor operacional, la investigación detectó que pudo haber "una posible ejecución inadecuada" de los pilotos al finalizar la maniobra lo que "pudo haber contribuido al desenlace del accidente".

No se puede determinar si hubo incidencia del material, es decir del A 37B por el estado de los restos por el impacto contra el suelo. Pero se indicó que ambos motores "funcionaban al momento del accidente" y que no hubo fuego en los mismos", algo que momentos después del siniestro un testigo declaró que ocurría en la cabina durante la caída.

Bell UH-1H.

El investigador del accidente del helicóptero fue el teniente coronel García. Explicó que la aeronave se siniestró cuando ensayaba una maniobra por rotura del sistema hidráulico en forma controlada.

La aeronave hizo un descenso controlado y luego quedó fuera del alcance visual de la torre de Carrasco. Instantes después se vio una columna de humo negro. Cerca de la zona de impacto pasa la ruta 102 pero tras un relevamiento puerta a puerta, la Fuerza Aérea no consiguió ninguna filmación de celular o cámaras de seguridad.

Por el análisis del terreno se supo que al hacer la maniobra el helicóptero aceleró sus motores, se inclinó sobre su costado izquierdo y clavó un aspa del rotor principal en el terreno, luego ascendió y finalmente cayó a gran velocidad sobre la cabina de los pilotos.

El aparato tenía apenas tres horas de vuelo desde su última inspección, lo cual casi descarta por completo el factor material como causa de la caída.

Otra vez se menciona a lo humano y operacional como "causas contribuyentes" al accidente. El examen de los restos arrojó que los motores funcionaban bien, con potencia, antes de caer y que los fluidos hallados estaban "en perfectas condiciones". Aunque aclaró que "no podemos probar que el material no haya fallado"

García señaló que la tripulación de cabina era "un instructor nuevo, con poca experiencia, (De Rebolledo) y un alumno (Correa) sin experiencia en aeronaves de ala rotatoria que estaba aprendiendo a volar helicópteros, detalle no menor".

"Hubo una falla en el control de la aeronave por parte de la tripulación", resumió García, insistiendo en que tuvieron "reducción de la concentración por exceso de responsabilidades y la incertidumbre laboral".

"Un agosto nefasto".

"Vivimos un agosto nefasto", admitió el comandante en jefe de la Fuerza Aérea Alberto Zanelli. Un A 37B Dragonfly perteneciente al Escuadrón Aéreo número 2 (Caza) de la Brigada Aérea II en Santa Bernardina se estrelló en Ombúes de Oribe (Durazno) cobró las vidas del teniente 1ro. Diego Medeiros y del teniente 2do. Cristian Estévez. Días más tarde un helicóptero UH-1H se estrelló en las cercanías del aeropuerto de Carrasco provocando el fallecimiento del capitán Fernando De Rebolledo y el alférez Gonzalo Correa. En ninguno de los dos accidentes se tuvo en cuenta el factor ambiental, explicaron los investigadores, porque fueron días de clima perfecto para operar aeronaves, con poco viento, sin nubes bajas y con una excelente visibilidad. La investigación se basó además en otros factores, como el material, el humano y el operacional.

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