TÁCTICAS DESESPERADAS PARA CONOCER A "LUISITO"

Los fanatismos que genera Suárez

Un niño y un adolescente hicieron de todo para conseguir un autógrafo del futbolista.

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Luis Suárez

Lucas tiene 8 años y Martín 18; el primero vive en Uruguay, el segundo es uruguayo y reside en España, pero los une algo más que la nacionalidad: su amor por Luis Suárez. Intentaron de todo por tener un autógrafo del delantero de la Celeste, uno de ellos lo va a lograr en mayo, el otro aún espera y está dispuesto a seguir haciéndolo.

Desde los tres años, Lucas Mujica es fanático de Luis Suárez, delantero de la selección uruguaya de fútbol y del Barcelona. María José, su madre, dice que no sabe la razón y, además, su hijo nunca les dijo por qué su fanatismo es sólo con "El Pistolero" y no con algún otro jugador de la selección. Como tiene problemas de obesidad, Lucas va al club Nuevo Amanecer y siempre dice que quiere adelgazar porque quiere "ser como Luis".

El lunes de la Semana de Turismo, María José y su esposo decidieron llevar a Lucas al Complejo Celeste para ver si su hijo podía cumplir el sueño de ver a Suárez y conseguir un autógrafo. Al llegar les dijeron que sólo podían entrar los periodistas con el carnet que los habilita; entonces Lucas sacó rápidamente su cédula y preguntó a los porteros a ver si con eso podía ingresar, pero fue imposible que el niño viera a su ídolo. Al otro día la familia volvió a insistir: fueron al Complejo Celeste nuevamente, pero otra vez el intento fue fallido.

No se rindieron. El miércoles 23 de marzo fueron al aeropuerto de Carrasco, ya que ese día los jugadores de la selección viajaban a Recife para su partido con Brasil. Lucas quedó tocándo a Suárez con el marcador que tenía en la mano para que él le diera el autógrafo, pero otra vez no pudo lograrlo. La foto de Lucas intentando tocar a Suárez fue la tapa de Ovación del jueves 24 de marzo. "Estuvo tan cerca y no pudo, entonces quedó frustrado", cuenta la madre. El siguiente paso de los padres de Lucas fue crear una cuenta de Twitter, a ver si a través de las redes sociales podían conseguir el tan ansiado autógrafo. Fue así que el actor y comunicador Rafael Cotelo se contactó con ellos y los entrevistaron por teléfono ayer en el programa "La mañana en casa", de Canal 10.

En ese programa televisivo pasaron un video en el que Suárez le pidió perdón por no haberlo saludado: "Hola Lucas, campeón, ¿cómo te va? Primero quería pedirte perdón por no haberte saludado, pero había muchos niños, saludé a algunos pero en esa parte justo pasé rápido". También en el video le prometió que lo va a ver en mayo: "Te prometo que cuando vuelva con la selección, te hacemos un lugar para que vengas al Complejo, así nos conocemos, nos saludamos, nos sacamos una foto, justo hoy es el partido, estamos con poco tiempo y hoy no me da. Lucas: te mando un abrazo grande y perdoname".

Cuando terminó el video Lucas lloraba de emoción y le dijo a María José: "Mamá, se me explota el corazón".

España.

En Mataró, ciudad en la costa de la provincia de Barcelona, vive Martín, de 18 años. Nació en Uruguay y cuando tenía 7 se fue a la madre patria por el trabajo de sus padres. Es fanático de Suárez desde que jugaba en el Ajax, entre 2007 y 2010. No sabe por qué. "Es un amor interior que uno tiene. He llorado, he tenido emociones por él que no he tenido por nadie", afirma.

El 17 de febrero pasado Martín, que curiosamente se apellida Barcelona, abrió una cuenta de Twitter para intentar conseguir su objetivo: conocer al delantero del Barça. Desde ese día publica a diario una foto suya, con una bandera uruguaya atrás y un cartel que dice: "Quiero conocer a Suárez. #Día1". Los mensajes son idénticos; lo único que cambia es el número días. Ayer ya llevaba 42 publicando la misma imagen y el mismo mensaje. También pide a periodistas y comunicadores que lo retwiteen para poder captar la atención de su ídolo: "Ayúdenme a conseguir el sueño de mi vida: conocer a Luis Suárez. Retweet my tweets please". También abrió una cuenta en la red social Instagram donde publica las mismas fotos y etiqueta a la mujer de Suárez, "Sofi" como él le dice, a Rafael Cotelo y a otros, también para captar la atención de Suárez.

Pero Internet y las redes sociales no fueron su primer intento por acercarse al jugador de fútbol. Primero trató de conseguir un autógrafo y de hablar con su ídolo después de un partido del Barcelona, pero asegura que es imposible, porque en esos "estadios entran como 90.000 personas y unas 2.000 se quedan a esperar a los jugadores".

El segundo paso fue ir a los entrenamientos del Barça, donde hay menos fanáticos y allí pensó que iba a tener más suerte, pero no fue así. Ya ha ido a unas 20 prácticas.

"Soy de Peñarol, pero siempre he sido fan de Suárez. Vivo a 45 minutos de Barcelona y todas las mañanas no iba a la escuela para poder ir a los entrenamientos porque las clases empiezan a las 8:00 y los entrenamientos a las 9:00. A mi vieja no le gustaba eso. Mi sueño es conocerlo, abrazarlo, tocarlo. Nunca pude, en ninguna práctica, pero lo entiendo porque se llena de gente; si se para a hablar conmigo se tiene que parar con otros. Venía frustrado de no poder conseguir hablar con él", contó Martín a El País.

También ha tratado de ir a la zona donde vive Suárez para ver si se lo encuentra, pero hay mucha policía, "es imposible".

Desde España, Martín ve todos los partidos de la Celeste a través de su computadora. No importa que por la diferencia de horarios deba quedarse despierto de madrugada. "El otro día, cuando Uruguay jugó con Brasil, fue a las 2:00 de la mañana, el de hoy (por ayer) fue a la 1:00. El más tarde que vi fue el de Uruguay-Perú en las eliminatorias pasadas, a las 4:30 de la mañana, y al otro día tenía escuela", dijo.

Por su fanatismo por Suárez, la novia de Martín lo dejó. Afirma que si tiene que seguir twiteando por un año o dos, lo va hacer.

Martín le escribió una carta a la FIFA por Luis.

Después del incidente en el que Suárez mordió al jugador italiano Chiellini en el Mundial de Brasil 2014, Martín, fanático del delantero, dijo que le mandó una carta a la FIFA en la que decía que la sanción que le pusieron era "totalmente injusta". También lo defendió frente a sus compañeros que criticaban su accionar.

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