PÉRDIDA DE EMPLEO

Fanapel busca salida en un mercado complicado

Reunión crucial hoy para la empresa que cerró este mes.

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Fanapel: peligra el empleo de unas 300 personas en Juan Lacaze. Foto: archivo El País

Fanapel, la emblemática empresa de Juan Lacaze, atraviesa una grave situación y hoy habrá una reunión en el Ministerio de Trabajo para buscar soluciones para una industria inserta en un sector que a nivel mundial atraviesa una transformación radical.

La empresa y los trabajadores miran al gobierno en busca de una solución que podría pasar por un incremento de los reintegros a la exportación pero que por ahora no aparece clara.

En la reunión participarán el Ministerio de Trabajo, el de Industria, el de Economía y Finanzas, UTE, Ancap, la empresa y el sindicato.

Este mes Fanapel, que había enviado al personal a seguro de paro rotativo, anunció que no reabriría debido a sus problemas financieros derivados de las dificultades para colocar en Argentina su principal producto que es el papel estucado. El eventual cierre afectaría a 300 personas y sería un golpe duro para Juan Lacaze que ya sufrió por el cierre de Campomar.

Hacia 1990 esta empleaba a 1.000 personas y luego fue sustituida por Agolan, la cual, a su vez, tuvo su continuación en una cooperativa que funciona con 90 trabajadores y atraviesa dificultades, dijo a El País el alcalde de Juan Lacaze, Darío Brugman. Se trata de la tercera localidad de Colonia y la única con perfil claramente industrial del interior. La única fuente de trabajo importante que queda allí es una empresa láctea en la que trabajan unas decenas de personas. El puerto está inactivo aunque hay un proyecto de empresarios privados para su relanzamiento, dijo Brugman.

De la reunión de hoy participarán también el senador coloniense Daniel Bianchi (Partido de la Gente) y los diputados del departamento. "Nunca fue importante ni el turismo ni el agro en la zona aunque hay mano de obra calificada; electricistas, soldadores", dijo Brugman

Marcelo Olaverry, dirigente del sindicato de Fanapel, reconoció que las exportaciones cayeron 40% en 2016, pero que los dos años anteriores habían sido buenos. La empresa se centró en abatir sus costos energéticos y en buscar un incremento de los reintegros a las exportaciones. Fanapel, controlada por el grupo argentino Tapebicuá, vendió sus activos forestales a UPM. Olaverry cree que una solución podría pasar porque UPM o Montes del Plata volcaran más pasta de celulosa (aunque fuera un porcentaje de no más de 2% de su producción) al mercado interno para la fabricación de más papel.

Pero la industria papelera está transformándose a nivel mundial. Julio Burgueño, dirigente del sindicato nacional de la industria papelera, reconoció a El País que a nivel mundial decae la producción de papeles para impresión y se incrementa la de "tissues" (higiénicos, de cocina, etcétera) además de cartones y los embalajes. Burgueño dijo que el propio grupo Tapebicuá en Argentina se reconvirtió a la producción de tissue. En Chile, incluso, cerró una fábrica que se dedicaba a la producción de papeles para impresión, mencionó el sindicalista. Los papeles "tissue" y de embalaje se elaboran con celulosa cruda que en Uruguay no se produce, dijo Burgueño.

Otra fábrica uruguaya, como es Pamer de Mercedes, que elabora cajas de cartón, sufre la fuerte competencia de la industria de Brasil y ha tenido problemas aunque en este momento la situación es de normalidad.

Más tecnología, menos empleo

La industria papelera local produce mucho más que hace treinta años, pero el uso de tecnología redujo la ocupación en un sector en el que se desempeñan hoy unas 1.500 personas, dijo el sindicalista Julio Burgueño .

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