VÍCTIMAS DE LA DELINCUENCIA

Familia de guardia baleado evalúa demandar al Estado

El venezolano atacado por el “Kiki” quedará paralítico; critican a Bonomi.

La esposa, la hija y el yerno de José Sánchez esperan el diagnóstico final. Foto: D. Borrelli
La esposa, la hija y el yerno de José Sánchez esperan el diagnóstico final. Foto: D. Borrelli

El guardia venezolano que trabajaba en el comercio Súper Vero y fue baleado por Cristian "Kiki" Pastorino no puede mover las piernas. José Sánchez, de 59 años, sigue internado en el CTI del Círculo Católico y el diagnóstico primario indica que quedará paralítico.

La familia de Sánchez evalúa realizar una demanda contra el Estado "por la omisión del deber genérico de proteger la seguridad de los ciudadanos", comentó a El País el abogado Roberto Gossi.

Una de las argumentos que piensa esgrimir es que el asesino estaba requerido por el homicidio de Alison Pachón, perpetrado hace tres meses, pese a lo cual consiguió mantenerse prófugo hasta cometer el crimen de Florencia Cabrera y herir de gravedad a Sánchez.

"Cuando tengamos el diagnóstico definitivo vamos a hacer el esfuerzo para que Sánchez tenga una rehabilitación adecuada y para que estas situaciones no vuelvan a ocurrir", dijo el abogado.

Desde que ocurrió el incidente hasta ahora, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, no se comunicó con la familia. Su esposa, su hija y su yerno dijeron ayer que aguardaban alguna comunicación de alguna autoridad de esa cartera. "Es una comunicación que debió haberse efectuado en el primer día del hecho porque consideramos que es una responsabilidad del Estado la seguridad nacional", indicó Hernán Figueredo, yerno de la víctima.

Invalidez.

Hoy Sánchez no presenta riesgo de vida, pero no tiene ninguna respuesta motriz desde la cintura hasta los pies. "Tenemos la esperanza de que con los años haya algún cambio al respecto", comentó Figueredo.

Los médicos por ahora no consideran practicar una cirugía para extraerle la bala. "Indican que donde está alojada, que es entre dos costillas, no representa ningún riesgo", contó Figueredo a El País

El balazo llegó a afectar sus pulmones, aunque ese problema "se ha resuelto bastante bien", acotó. Sánchez está "lúcido", conversa casi todos los días con su familia y ya sabe lo que le pasó. De todas formas, aún continúa en terapia intensiva. En estos días podrían pasarlo a sala y en unos 15 días estiman que podrían darle de alta.

El guardia de vigilancia, que según su abogado estaba en los registros del Banco de Previsión Social, podría pedir una pensión por invalidez, en caso de que se confirme el diagnóstico definitivo.

El exilio.

La historia de la llegada de la familia Sánchez es una de las tantas que se ha verificado en los últimos años con motivo de la crisis económica, social y política de Venezuela.

El vínculo con nuestro país se da a raíz de que el yerno, Hernán Figueredo, nació en Uruguay. En 1976 emigró junto con su familia a Venezuela. Trabajó muchos años en los casinos, pero como la crisis empezó a afectar con crudeza al país, empezó a manejar taxis. En Venezuela conoció a Gisele, la hija del guardia herido, con quien hoy tiene dos hijos.

Hace tres años decidieron venirse a vivir a Uruguay. Cuando llegó, Gisele trabajó como cajera en Súper Vero, el mismo comercio que asaltó "Kiki" el pasado 17 de febrero. Ese había sido su primer empleo. Hoy trabaja en una tienda de calzados.

Su madre, también llamada Gisele, llegó hace un año con el deseo de empezar una nueva vida. Pero el ataque del "Kiki" cambió su vida por completo.

"Teníamos muchos planes. Quería que él comenzara a trabajar y luego yo. Nos venimos acá con la maleta nomás. Todo lo que teníamos allá lo vendimos. Quisimos independizarnos y comprarnos nuestras cosas. Ahora no voy a poder", comentó a El País. Con su marido en esta nueva condición, se abocará a cuidarlo.

Esta familia ya ha pasado por la dificultad de enfrentarse a una nueva vida. Apenas llegaron, residieron en la casa de una prima de la madre. Cuatro meses después se mudaron a la zona de Goes. El 9 de febrero, ocho días antes del incidente, alquilaron una casa más grande en La Paz, Canelones, lejos del ruido montevideano.

Cuando llegó José, hace unos tres meses, su hija lo recomendó en Súper Vero, un comercio en el que suelen tomar a extranjeros. Allí se desempeñaba como guardia del local, controlaba que los clientes no se fueran sin pagar, colaboraba en otras tareas como reponer productos o pesar frutas y verduras. "Era un multifunción", señaló su yerno.

Escaparon de Venezuela en búsqueda de un futuro más próspero. Pero en el lugar menos pensado tuvieron que volver a empezar "de cero".

"Es hasta irónico pensar que salimos huyendo de la terrible situación de inseguridad que vivimos en Venezuela, llegamos acá y tenemos que vivir una pesadilla peor de la que creíamos habernos librado", comentó Figueredo.

Ayuda.

El dueño del supermercado y su esposa mantienen contacto diario con los familiares de la Sánchez. Según informaron a El País, el personal del comercio recaudó dinero para colaborar con la familia. La mitad se lo entregaron al padre de Florencia Cabrera, la cajera ultimada por el homicida, y la otra a los parientes del guardia herido.

La organización Manos Veneguayas, que ayuda a brindarle soporte emocional a los migrantes venezolanos, ha sido "de un valor enorme", contó la hija. Entre otras cosas, abrieron una cuenta en Abitab (85168) para recibir donaciones.

Días antes de que ocurriera el ataque, la víctima estuvo en la sede de la organización, donde dialogó con otros compatriotas suyos acerca de la realidad que vive el país.

"La gente uruguaya es muy solidaria y nos dicen que estan avergonzados de que haya ocurrido este tipo de hechos", comentó Figueredo.

Trabajaba como electricista.

José Enrique Sánchez (59) trabajaba como técnico en electricidad en Venezuela. Luego de que su esposa y su hija se asentaran en Montevideo, decidió venir a Uruguay. Con el objetivo de generar ingresos, uno de los primeros trabajos que encontró fue en el comercio Súper Vero, donde suelen emplear a personas extranjeras. En ese mismo local había trabajado su hija cuando llegó al país hace tres años. El sábado 17 de febrero Cristian "Kiki" Pastorino irrumpió en el comercio, mató a Florencia Cabrera y lo hirió de gravedad. Desde ese día está internado en el CTI del Círculo Católico.

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