EL ORDEN DE LOS RECURSOS PARA LA SEGURIDAD

Falta de tobilleras obliga a aumentar custodia personal

Policías advierten que la tarea genera una sensible caída en el patrullaje.

Dos policías quedaron en medio de un tiroteo entre bandas. Foto: F. Flores
Dos policías quedaron en medio de un tiroteo entre bandas. Foto: F. Flores

En la noche del lunes dos agentes policiales custodiaban a una mujer víctima de violencia doméstica. Estaban "pie a tierra", frente al domicilio ubicado en el barrio Lavalleja. De pronto, se oyen tiros muy cerca. Una decena de personas intercambian tiros fente a los policías. Los custodias se refugian en la casa de la mujer. Desde allí piden apoyo. Llegan los patrulleros de la Guardia Republicana que retiran del lugar a la mujer y a los dos policías. Ahora los tiros van contra los policías. Una ráfaga impacta en el asiento del acompañante. Por poco, no hay heridos. Al otro día, con los primeros rayos de sol, allanan casas de la zona y detienen a varias personas.

El episodio desnudó la realidad de cientos de efectivos destinados a la custodia de personas en peligro, una tarea que se conoce en la jerga como "clave 10/10". Los policías destinados a este tipo de misiones son los mismos que se desempeñan en el patrullaje preventivo.

La fiscal especializada en violencia doméstica, Diana Salvo, explicó que "cuando se impone como medida cautelar el no acercamiento y la colocación del dispositivo electrónico de control (tobillera) y ese sistema no está disponible, se le pone custodia".

"El Juzgado lo que hace es, por ejemplo, disponer la colocación de una tobillera por 120 días, si no tienen le ponen una custodia hasta que quede una disponible", dijo Salvo.

Desde la aplicación del Nuevo Código del Proceso Penal se impuso que la remisión a prisión sea la última medida a tomar. Por tanto, las tobilleras, que se venían usando básicamente en casos de violencia doméstica, pasaron a ser utilizadas en otro tipo de delitos o en casos en que se violan las medidas dispuestas, según explicaron la fiscal y otros operadores judiciales consultados.

Peligro.

Hace dos meses que el Sindicato de Funcionarios Policiales (Sifpom) viene denunciando esta práctica. "Por lo general, los mandan de a uno a zonas conflictivas. A veces, están sentados afuera en un banquito, a la intemperie, solos y con riesgo inminente", señaló a El País Patricia Rodríguez, presidente del Sifpom.

"Están supliendo la escasez de tobilleras con funcionarios policiales. Todo esto resiente la seguridad porque hay por lo menos 400 policías haciendo custodia 10/10 en el área metropolitana", señaló Rodríguez.

Los delegados sindicales se han venido reuniendo con jerarquías policiales para analizar la situación. En tal sentido, han recibido el apoyo en su reclamo por esta problemática, según dijo la sindicalista.

Antes del Nuevo Código las personas que incumplían una orden judicial, es decir, caían en desacato, eran enviados a prisión, ahora se les coloca una tobillera o se les aplica otra medida. Esta situación también afecta a las jefaturas del interior del país. Jerarcas policiales de esas reparticiones confirmaron ayer a El País que tienen dificultades para organizar el patrullaje porque deben atender un número importante de custodias.

El pasado 19 de febrero cinco jueces de familia de Montevideo dispusieron una alternativa al problema. Ese día ordenaron a la Policía que solicite a las víctimas que requieran custodia, cuyos domicilios se encuentran en "zonas de contexto crítico", que fijen domicilio fuera de esos lugares o acepten trasladarse a un refugio del Mides. La orden, a la que accedió El País, fue emitida por la Jefatura de Policía de Montevideo el día 21 de febrero.

Problemas.

Más allá de los problemas de seguridad naturales, un jerarca policial accedió a contar cómo se observa el día a día de la custodia de personas. Para empezar, el policía no tiene resuelto los servicios básicos. "Si el hombre necesita ir al baño, tiene que ir a la seccional más cercana, si no, le ofrecen uno en la casa que está cuidando", ejemplificó.

Además, por lo general, las víctimas se desplazan y es necesario disponer de un patrullero. Esta tarea tiene límites, por ejemplo, un policía armado no puede entrar a un baile.

"No vayas, esa gente no tiene códigos"

En el barrio Lavalleja, cercano al arroyo Miguelete, se habla de un enfrentamiento entre bandas y de un "ambiente raro". "No te metas, no vayas, es muy peligroso, ahí no tienen códigos", recomiendan algunos vecinos. En la tarde de ayer el movimiento era escaso dentro de las calles del barrio. No se veían patrulleros y los vecinos caminaban rápido. Había hombres sobre los techos al mismo tiempo que otras personas permanecían bajo los árboles. Nadie quiere hablar de lo que ocurrió en la noche anterior.

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