Falleció Washington Beltrán

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Esta madrugada falleció el Dr. Washington Beltrán, una de las figuras más relevantes de la política uruguaya y continuador de su padre del mismo nombre, en la gestación del diario El País.

Había nacido en Montevideo el 6 de abril de 1914 y tenía cuatro años cuando su padre falleció en duelo de honor defendiendo los principios que aún conducen a esta empresa periodística. El episodio hoy histórico, lo marcó no solo a él, sino a toda una corriente partidaria.

Para los lectores de nuestro diario, es probable que el aspecto más relevante de su trayectoria lo constituyan sus comentarios editoriales que enriquecieron nuestras ediciones durante más de cincuenta años. He aquí un hecho poco frecuente en el periodismo: un pensador, un analista que durante más de medio siglo contribuye a la elaboración de los juicios personales en la vida democrática de un país desde un periódico líder en lectoría durante todo ese período.

En 1943 ingresó por primera vez al Poder Legislativo como diputado y a partir de 1959 fue consagrado Senador por una ciudadanía que le brindó apoyo ininterrumpido y creciente hasta producir el triunfo de su sector político y llevarlo a la Presidencia del Consejo Nacional de Gobierno, figura colegiada que asumió por ese entonces el Poder Ejecutivo. Su ejercicio de la Presidencia coincidió con los primeros embates del terrorismo de izquierda que iba a engendrar al militarismo de derecha.

Había retornado a su banca en la Cámara de Senadores cuando cayeron las instituciones democráticas uruguayas el 27 de junio de 1973, momento en que fue políticamente proscripto por el gobierno de facto.

Cuando en 1985 Uruguay retorna a la vida institucional democrática, Washington Beltrán retornó al ejercicio combativo del periodismo de opinión y se transformó en referente y árbitro no solo de la ciudadanía y líderes nacionalistas, sino también de todas las corrientes de opinión sin exclusión.

Liberado de las responsabilidades políticas, agrega la literatura a sus actividades y escribe "Mandato, Tinta y Pasión" y "Pamperada Blanca", obras de vasta difusión e incisiva resonancia en las opiniones colectivas de Uruguay.

En 1987 el gobierno colorado del Dr. Julio M. Sanguinetti, perteneciente a un sector político que siempre combatió con altura, lo designó Embajador Plenipotenciario ante el Vaticano, en tanto que en 1991 se lo designó integrante del "Grupo de Reflexión" que evaluó las modificaciones en la carta de la OEA.

En los últimos tiempos retirado de las actividades, perduraba sin embargo como miembro de la Junta de Directores de la Sociedad Interamericana de Prensa y de la Junta Directiva del Grupo Diarios de América, así como de múltiples otras organizaciones que se honraban con su pertenencia.

ALGUNOS CONCEPTOS EXTRAIDOS DE EDITORIALES ESCRITAS POR BELTRAN

En las horas previas al golpe militar (10.2.73)

(...) "Esa es la tradición partidaria. Esa es la tradición de El País, sobre la que nunca puede haber dudas sobre en qué trinchera se parapeta. ¿Dónde está la legalidad, dónde el respeto al orden jurídico? Allí.. pues allí, está El País".

"Podrán encontrarse contradicciones, -¡y evidentes!- en nuestra prédica. Y errores, -quizás numerosos-, en nuestros rumbos. Pero ni de las primeras puede imputársenos, ni de los segundos señalársenos, cuando lo comprometido es ese estilo vital del uruguayo, que enfrenta y resuelve sus problemas, sin defecciones en la causa del derecho". (...)

"No admitimos soluciones contrarias a la democracia, a la democracia auténtica, que es libertad, que es derecho, que es coordinación respetuosa de Poderes, que es responsabilidad".

Cuando los tanques irrumpían en Montevideo (12.2.73)

(... ) Sobre estos acontecimientos "hemos dado nuestra opinión. Clara y terminante. Ceñida a la tradición partidaria. Fiel a la trayectoria de El País. Con la legalidad, la Constitución y el derecho". (...)

"Posiblemente (la democracia) ya no exista cuando estas líneas salgan a la calle. Pero lo dramático, lo estremecedor, es que se está jugando el destino, quizá por décadas de la República, en medio del silencio, del silencio inexplicable, del silencio temeroso, del silencio frívolo de muchos".(...)

"El historiador del mañana podrá decir, si el país tomó caminos extraviados, que ese rumbo se siguió en medio de un gran bostezo nacional". (...)

"Y cuando todos callan, gritamos, bien alto", (...)

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