Mientras una consultora dice que Montevideo es una de las ciudades más seguras de América Latina, Uruguay es el país más armado de la región y los tiroteos entre vecinos y delincuentes son cada vez más frecuentes. Ayer un ladrón recibió un tiro anónimo en la cabeza.
En el día de hoy, el ladrón, Fernando Britos Otero de 19 años, reconocido por su madre falleció en el Hospital de Clínicas. Su progenitora declaró que era adicto a la pasta base.
Hace apenas 48 horas la ministra de Interior Daisy Tourné indicó que en Uruguay 9 de cada 10 armas no están en manos de la policía y que el país es porcentualmente el más armado de América Latina. Hace dos semanas un comerciante de Las Piedras, que se tiroteó con tres rapiñeros, dijo a El País que si no hubiera estado armado lo hubieran matado. Uno de cada tres uruguayos tiene un arma.
Ayer uno de esos portadores de arma de fuego disparó a la cabeza de un rapiñero de 19 años que salía de hurtar en un gimnasio de Camino Carrasco e Isla de Gaspar, en La Unión. Lo encontraron colgando boca abajo en una reja de dos metros de alto, enganchado de su pantalón y sangrando.
Los vecinos escucharon varios disparos sobre las cinco de la mañana pero en la Seccional 15ª hasta anoche no había detenidos por el caso aunque sí fueron indagados varios vecinos. El gimnasio donde apareció colgado el delincuente ya fue atacado por ladrones en tres oportunidades.
Los vecinos de la zona de Camino Carrasco e Isla de Gaspar, donde fue baleado el ladrón, están cansados por el embate delictivo. Vecinos y comerciantes dijeron a El País que escuchar disparos a diario, incluso durante el día, es una cosa normal.
"No nos robaron nada porque no dejamos dinero y los aparatos no se los pueden llevar pero ya van varias veces que saltan la reja y rompen un ventanal para darse cuenta que no hay nada para robar, pero el vidrio nos sale un platal", dijo a El País el propietario del gimnasio.
Se estima que la rotura del ventanal sobre las cinco de la madrugada despertó a algún vecino que al ver al joven saltando la reja le disparó. Otra hipótesis, mucho menos probable, es que se haya tratado de un ajuste de cuentas entre delincuentes de la zona. "Acá tenemos dos asentamientos donde como en todos lados vive gente de trabajo, pero donde se esconden delincuentes. La semana pasada en mi casa y otras cuatro viviendas robaron los contadores de OSE por el cobre. Los robos de cables de UTE y Antel son de todos los días y también los arrebatos. Los policías de la Seccional 15ª hacen lo que pueden. Ellos vienen pero la zona es muy grande y cada vez más complicada. Les falta personal y móviles", dijo a El País, Carla, una vecina que vive a una cuadra del gimnasio .
El País